Salud y Bienestar

Conozca el funcionamiento del cerebro, un órgano infalible y complejo

Los más simples y automáticos actos de la vida, como respirar o ir al baño, y los más complejos, como describir la Ley de la Relatividad o mandar una nave tripulada a Marte, tienen un solo responsable: el cerebro humano. En términos sencillos, él es al cuerpo lo que un titiritero a una gran marioneta.

La analogía, por supuesto, no le gusta al cerebro, que se declara «fóbico impenitente de los reduccionismos». Desprovisto de falsas modestias, se describe a sí mismo como el más «complejo e infalible» de los órganos.

«Además, soy una muestra fehaciente de la evolución de la especie humana; lo que pase con ella en este campo, de aquí en adelante, también depende en buena parte de mí», dice. Y asegura que las personas no tienen cerebro: «En realidad son una extensión mía. Nada funciona sin mí».

Lo suyo es la complejidad, pero ¿podría, concretamente, describirnos sus funciones?

Soy el responsable de percibir todo aquello que entra en contacto con el cuerpo, de retener esa información, de analizarla, de emitir una respuesta lógica y adecuada al estímulo y de controlar todo eso… Casi nada, ¿no?

¿Puede ponerlo en términos más simples?

A ver: respondo por los sentidos, por los pensamientos, por la memoria y por el control del cuerpo. También soy capaz de predecir los resultados del movimiento; para eso me valgo de los sentidos.

¿Cómo hace todo eso?

La verdad, soy como un procesador de información que se acumula en cerca de 100 mil millones de neuronas, que están interconectadas entre sí… Cada una de ellas tiene diez mil contactos. ¡Calcule eso! Esa sí es una red social, así no lo reconozcan…

¿Cómo trabajan?

Debería verlas: vibran todo el tiempo como una cuerda de guitarra; esa vibración tiene una frecuencia, que se llama estado funcional. Cuando muchas de ellas bailan o vibran al mismo ritmo, se producen pensamientos y hasta emociones, como el amor y el odio. Cada función que a usted le parece tan compleja, no es más que la manifestación de muchas neuronas bailando al mismo ritmo.

Dicen que usted tiene tendencias tanto de derecha como de izquierda. ¿Es cierto?

Creo que lo que quiere decir es que tengo una parte izquierda y una derecha; esa división fue hecha para facilitar el estudio de ciertos aspectos míos. Por ejemplo, mi parte derecha aloja neuronas que al vibrar se encargan de lo sensorial, lo no racional, lo espacial, lo visual y hasta de la creatividad de cada persona; esa parte mía se destaca en los artistas. El izquierdo es el de los conceptos, la lógica, la matemática, el análisis y lo verbal. Es el racional, el de los científicos. Aclaro: no significa que cada uno ande por su lado, sino que, dependiendo de la persona, uno predomina. Pero en general se complementan.

¿Qué es la materia gris?

No se enrede: no es más que las cabezas de las neuronas y algunas ramificaciones sin envoltura, que a la vista son más oscuras; están en la corteza cerebral, que es, aunque no me gusta el término, como la cáscara que me envuelve. También tengo una sustancia más blanca, que está principalmente hecha por las colas de las neuronas…

Dicen que es vulnerable…

Todo genio lo es. Además, hago parte integral del organismo humano. Estoy expuesto a infecciones, a tumores, a degeneraciones, a traumas, a desequilibrios emocionales y al impacto de males sistémicos, como la diabetes, la tensión y las intoxicaciones.

Lo noto como preocupado…

Ser una unidad sellada tiene la ventaja de que estoy protegido, pero eso, al mismo tiempo, me vuelve inaccesible. Por eso no solo dicen que soy un «enigmático», también de difícil tratamiento.

 * MD, FISIATRA Y NEUROFISIÓLOGO.

Fuente: eltiempo.com

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