Salud y Bienestar

Día Mundial del ACV

Con motivo del Día Mundial del Ictus o también llamada enfermedad cerebro vascular periférica o accidente cerebro vascular (ACV), el Dr. Pedro Aguiar, cardiólogo intervencionista de la Clínica La Floresta y adjunto de la unidad de Hemodinamia del Hospital Pérez Carreño ha querido compartir una serie de recomendaciones necesarias a la hora de afrontar la repentina aparición de un ACV.

“Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que un Ictus o ACV ocurre generalmente cuando se detiene el flujo sanguíneo que va al cerebro, bien sea por la producción de un coágulo que bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro o por la ruptura de un vaso sanguíneo que sangra hacia dentro del cerebro. En este caso, se estaría hablando de un ataque cerebral isquémico o de un ataque cerebral hemorrágico”, nos aclara Aguiar. La incidencia de la isquemia cerebral afecta aproximadamente a un 80 – 85% de los casos y entre un 15 y 20% son por ataque cerebral hemorrágico.

Atentos a los síntomas

Como prevención, hay que tener muy bien identificados cuáles son los síntomas que se presentan cuando se está en presencia del desarrollo de un Ictus. Estos son: adormecimiento de una parte del cuerpo (que puede ser la mitad de la cara, un brazo o una pierna), pérdida de la fuerza muscular en algún miembro (sea leve, moderado o severo), hormigueo en las manos o en los pies, desviación de rasgos faciales (parálisis facial), dificultad para caminar o pérdidas del equilibrio y la coordinación. Así mismo, problemas para hablar y comprender o incapacidad de expresarse (pesadez en la lengua), fuertes dolores de cabeza (más intensos que una migraña corriente) y pérdida total o parcial de la visión.

Ante estas manifestaciones, el galeno recomienda brindar primeros auxilios especialmente en las primeras 4 horas. Mientras más rápido sea trasladado el paciente a un centro de atención sanitaria, tendrá muchas más posibilidades de recuperación y de que las secuelas sean menores e incluso se evite la muerte.

Pedro Aguiar (@cardioaguiar) sugiere evitar, a toda costa, que la persona se quede dormida. Si se encuentra acostada, se debe colocar con la cara hacia un lado para que no se ahogue. De ninguna manera se deben suministrar fármacos que puedan bajar la presión. “Lo más importante es actuar rápido, pues a medida que pasa el tiempo, el daño neurológico puede ser mayor y con graves consecuencias para la salud”.

 

¿Cómo evitar un Ictus o ACV?

1.- Realizar ejercicio físico: La inactividad es asociada con problemas de peso, colesterol e hipertensión. Estar en buena condición física es ganar en salud. Se recomienda realizar caminatas rápidas durante al menos 30 minutos, todos los días.

2.- Controlar la presión arterial y la glucosa: Como son el principal factor de riesgo cuando nos referimos al Ictus, hace que aumente el riesgo de padecerlo y puede hacer que sea más severo y extenso.

3.- Dejar de fumar: Un estudio de Andrew Pipe, del Instituto del Corazón de la Universidad de Ottawa, Canadá, arrojó que el tabaco no sólo duplica el riesgo de Ictus, sino que puede adelantarlo diez años.

4.- Conocer los niveles de colesterol: Los altos niveles de colesterol pueden causar la creación de placa arterioesclerótica, lo cual provoca la obstrucción de las arterias que llevan la sangre al cerebro. Realizar estudios periódicos recomendados por el especialista es una buena opción.

5.- Permanecer atentos: Es vital detectar las señales que nos envía nuestro cuerpo si nuestro cerebro no está recibiendo oxígeno suficiente, aún realizando los hábitos recomendados.

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