Salud y Bienestar

¿Porqué es criminal la parálisis y la destrucción de Quimbiotec?

Los representantes de la Sociedad Venezolana de Salud Pública, Red Defendamos la Epidemiología Nacional, emitieron un boletín este 7 de febrero, en el cual advierten las graves consecuencias de paralizar a Quimbiotec, que fue la quinta planta en Sur América capaz de procesar hemoderivados con certificación de calidad, exportó sus productos y además podía cumplir con su misión de garantizar soberanía tecnológica en el campo de hemoderivados.

Su producción fue exitosa y llegó a abastecer a hospitales y clínicas privadas. Además, de iniciar importantes líneas de investigación.

Advierten que en 2011 el proceso de desarrollo se detuvo abruptamente, cuando las nuevas autoridades que asumieron la dirección del IVIC y que para la fecha «se perdió la capacidad de atender a los venezolanos que necesiten los hemoderivados que se producían en Quimbiotec».

El boletín está refrendado por los médicos, algunos de ellos ex ministros de salud: José Félix Oletta; Carlos Walter; Ángel Rafael Orihuela; Ana Carvajal; Julio Castro; Oswaldo Godoy; Saúl Peña y Andrés Barreto.

A continuación parte del boletín: 

El estudio de Uso Idóneo de los Hemoderivados, realizado en 2009 por Quimbiotec, uno de cuyos propósito era planificar la oferta-demanda de productos, conocer las indicaciones y formas de prescripción y a la vez garantizar los inventarios de hemoderivados en forma oportuna en los hospitales, y optimizar los recursos invertidos por el Estado, reveló que los productos se entregaban a 213 hospitales en el país y estaban incluidos en un Programa de Optimización de uso.

Todo este proceso de desarrollo se detuvo abruptamente a partir de mayo de 2011, con las nuevas autoridades que asumieron la dirección del IVIC, se produjeron cambios en el cuerpo de gerencia, en octubre de 2012 se modificaron los estatutos de Quimbiotec y la empresa quedó adscrita al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que a partir de esa fecha designó al presidente de la empresa, decisión que antes correspondía al Director del IVIC.

La empresa dejó de ser una empresa pública eficiente de interés social, como se gestionó desde su fundación, a un ente ministerial burocrático ineficiente y crecientemente politizado.

El cuerpo directivo fundador fue despedido a finales de 2011, y sustituido por personas desconocedoras de los procesos operativos e incompetentes para atender las complejidades de una empresa biotecnológica.

La experiencia científica, tecnológica y administrativa desarrollada y acumulad desde 1988 fue dejada atrás, se frenó y obstaculizó la contratación colectiva, e incorporó personal sin la debida calificación científica y profesional y sin el debido estudio de necesidades.

Se flexibilizaron las normas para la contratación ilegal de obras y servicios, se desatendieron las gestiones para la obtención de recursos financieros y se permitió la infiltración de efectivos del SEBIN en la nómina para controlar políticamente al personal.

Finalmente se inició la persecución penal de ex gerentes y trabajadores. En este proceso judicial, se han puesto en evidencia violaciones al derecho de la defensa de todos los investigados, vicios y múltiples irregularidades procesales.

El miedo y la persecución de aquellos que no se identifican con el partido de la revolución, fue seguida por la renuncia masiva y acelerada de unos 100 empleados altamente calificados.

En agosto de 2015, la planta fue paralizada por primera vez en 25 años, producto de la ineficiencia burocrática, el despido de gerentes altamente calificados, el clima organizacional en extremo politizado, con demoras en las obras de mantenimiento y adecuación de las nuevas instalaciones físicas y probablemente por problemas técnicos
mayores en los procesos de producción.

Las autoridades guardan silencio absoluto sobre esta situación, no dan explicaciones a los empleados ni al público. En estas condiciones, se perdió la capacidad de atender a los venezolanos que necesiten los hemoderivados que se producían en Quimbiotec, sencillamente porque la producción a partir de agosto de 2015 es cero y los inventarios nacionales de hemoderivados se agotaron en los últimos 6 meses.

Hoy en febrero del 2016 la demanda elevada y extraordinaria de inmunoglobulina G, y de albúmina humana, por la ocurrencia de 255 casos de Síndrome de Guillain Barre en el lapso de 4 semanas, vinculados con la epidemia de zika, y una estimación de 3 mil enfermos críticos en los próximos 12 meses, pone en evidencia la vulnerabilidad
sanitaria de nuestro país, que también ha dejado de beneficiar a más de 70 mil personas al año que sufren unas 21 condiciones graves, crónicas y aguda y que eran anteriormente provistas y satisfechas con los hemoderivados de alta calidad de Quimbiotec.

Actualmente, se encuentra al país desde hace 6 meses con una planta de hemoderivados que era un modelo de gestión y eficiencia, paralizada, con un personal inexperto, atemorizado y desmoralizado. Al tiempo que Venezuela se encuentra más dependiente desde el punto de vista tecnológico y sin divisas para importar estos productos.

Los proyectos de Quimbiotec, de desarrollo y diversificación tecnológica, las plantas de productos farmacéuticos recombinantes, y de producción de antivenenos ofídicos y escorpiónicos, de vacuna contra la influenza A, también están paralizadas, lo que revela el fracaso de la gestión en los últimos 5 años.

En suma, otro ejemplo de destrucción institucional, de un Gobierno incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población entre ellas, los medicamentos esenciales, en condiciones regulares y que menos puede responder oportuna y efectivamente, ante situaciones extraordinarias como las epidemias y otras amenazas para la salud de la población, por incompetencia, improvisación, gestión poco transparente y altamente politizada de las instituciones del Estado, males que también han contaminado y deteriorado a Quimbiotec y cuyas consecuencias ponen en
peligro la salud y vida a numerosas personas.

Qué era y a quién beneficiaba

En 1977, luego de la aprobación de la Ley de Bancos de Sangre, se previó en nuestro país el establecimiento de plantas de fraccionamiento de plasma, para producción de hemoderivados, indispensables para el tratamiento de numerosas enfermedades agudas y crónicas.

Nació la idea de construir una planta en el IVIC bajo la dirección del Instituto. En 1988 se fundó Quimbiotec CA. y en 1993 se concluyeron las obras civiles de la planta, se reclutó al personal y se le entrenó para iniciar las operaciones.

Para entonces y luego de un largo aprendizaje, la empresa había sido capaz de desarrollar tecnología propia e independencia tecnológica en el fraccionamiento de plasma humano.

En mayo de 1998 se inició la etapa de producción industrial de la planta con un producto certificado, por el INHRR, la albúmina humana e inmediatamente se inició la dotación del producto a la red de hospitales públicos, para satisfacer la demanda que hasta esa fecha sólo podía ser satisfecha mediante la importación del producto, a elevado costo para la Nación.

Quimbiotec fue la quinta planta en Sur América capaz de procesar hemoderivados con certificación de calidad.

Los fundadores del proyecto, pertenecientes a las distintas directivas del IVIC, persuadieron a las autoridades del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) y a la sociedad, que el proyecto a realizarse constituía una iniciativa nacional de carácter estratégico, ya que habría de recolectar plasma de todos sus rincones y llevar los medicamentos hasta los más alejados puestos de salud.

Además, fortalecería la red nacional de Bancos de Sangre de los hospitales Públicos con equipos de plasmaféresis y productos necesarios para la población. Los primeros resultados permitieron constatar el beneficio para los pacientes: se ahorraban 4.000 días de hospitalización y se triplicó la cantidad de sangre donada y de plasma que recibía la planta de los hospitales piloto.

Pronto, se desarrollaron otros proyectos y se diversificó la producción, por ejemplo: la purificación de Factor VIII de la coagulación, en cooperación con el Laboratorio de Trombosis Experimental del Centro de Biofísica y Bioquímica del IVIC y Gammaglobulina intramuscular e intravenosa en intercambio tecnológico y humano con la PPDS de la
Universidad de Córdoba, Argentina.

En 1999 se estableció el programa para optimizar el uso del plasma y los hemoderivados en los hospitales públicos, para lograr los más elevados niveles de atención que sólo gozaban los países desarrollados.

El programa contemplaba:

1) Meta de demanda, planificación de producción, costos.
2) Contratos anuales por institución.
3) Recolección de plasma. Mejoras a los bancos de sangre.
4) Producción de hemoderivados.
5) Distribución a las farmacias hospitalarias por parte de Quimbiotec.
6) Seguimiento de consumo, debida utilización, eventual redistribución de inventarios. Farmacovigilancia.
7) Reportes trimestrales.

En 2003, Quimbiotec fue capaz de abastecer toda la red pública de hospitales, y de ofrecer productos sin costo para las personas hospitalizadas en las clínicas y hospitales privados.

Se conocieron desde entonces datos sobre el uso de los mismos, la demanda verdadera y justificada así como estimar las metas de producción.

En 2010, uno de cada 300 habitantes recibieron algún producto de Quimbiotec. En ese año la planta produjo 1 millón de unidades de diversos hemoderivados.

En detalle se produjeron 359.000 frascos de albúmina al 20% (Equivalente a 140 K de albúmina por millón de habitantes, cifra solo por debajo de Estados Unidos de Norte América y Canada).

Así mismo, la producción de Inmunoglobulina G ascendió a 408.000 gramos , (14 Kg por millón de habitantes), equivalente a 40.800 viales de 10 gr.

Se inició la producción de Inmuglobulina IgG anti D para prevenir la incompatibilidad Rh, causante de abortos y de mortalidad neonatal. Quimbiotec importaba producto semi elaborado a menor precio, y lo purificaba e inactivaba contra virus. De esta forma se cubrían las demandas de todos los hospitales del país.

Quimbiotec producía también Inmunoglobulina G antitetánica que se puso a disposición
de todos los estados, en coordinación con los servicios de epidemiología.

Se produjeron en el mismo año, 25 millones de unidades de Factor VIII de la coagulación, para atender gran parte de la población venezolana con Hemofilia A. Otra parte debía recibir Factor VIII R (recombinante, producido por técnicas de ingeniería genética) importado.

Los planes de desarrollo y expansión de la planta llevaron a ejecutar proyectos de Ingeniería Genética al servicio de la salud. Entre 2004 y 2011, se construyó la planta de fármacos recombinantes y se inició la construcción de la planta de vacuna anti influenza.

Así mismo, la producción de antivenenos antiofídicos y anti escorpiónicos. Y se amplió la capacidad de producción de la planta de hemoderivados, hasta 1 millón de litros de procesamiento anual.

Para 2010, el primero de una lista de biofármacos recombinantes, el factor de crecimiento de colonias granulocíticas se encontraba en la etapa final de sus estudios de ensayos para producción de eritropoyetina, interferón Alfa y Beta. Ya se disponía de los bancos de células y micro organismos modificados.

En 2011 se había desarrollado la vacuna contra la influenza A y la nueva planta estaba en construcción.

Quimbiotec podía cumplir con el propósito de ser la planta procesadora de hemoderivados para los países agrupado en ALBA-TCP.

La demanda de hemoderivados a nivel nacional fue satisfecha en un 95 %. La facturación anual de la planta se valoró en 70 millones de dólares y hubo exportación de hemoderivados a cuatro países, Bolivia, Colombia, Paraguay y Perú, por un monto de 2 millones de dólares.

La Planta contaba con una fuerza de trabajo es de 360 personas; entre ellos técnicos calificados, ingenieros, médicos, farmacéuticos, bioanalistas, biólogos, hemoterapistas. doctorados, y magisters.

Disponía de un sistema de recolección de plasma único en América, con un centenar de máquinas de plasmaféresis en los bancos de sangre del país. Así como de Un programa de distribución sofisticado y eficiente.

Quimbiotec podía cumplir con su misión de garantizar soberanía tecnológica en el campo de hemoderivados. Sólo en 2009, 69.655 personas recibieron productos elaborados por Quimbiotec.

Fuentes:
1. Quimbiotec, ocaso de una experiencia productiva. Equipo de Investigación Especial.
Revista SIC. 4 de febrero de 2016.

2. Quimbiotec. Gerencia de Comercialización. Coordinación de Ventas, Resultado General
del Estudio de Uso Idóneo. Coordinación de Ventas, 2009, Julio 2010. Documento no
divulgado.

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