Salud y Bienestar

Tuberculosis, un mal que regresa a Venezuela

Todos los medios de comunicación se han hecho eco de una alerta, Venezuela registró 10 mil 952 casos de tuberculosis de 2016 a 2017 según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pareciera que hemos retrocedido al país rural de comienzos del siglo XX cuando la malaria, la difteria y el sarampión dejaron a su paso, unas cuantas víctimas.

Lo cierto es que en esta ocasión, la tuberculosis no sólo afecta a personas de los bajos estratos sociales como en la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez, sino que en pleno siglo XXI, afecta a personas de cualquier estrato social. Quizás porque cada vez más, en Venezuela, las clases sociales se van desdibujando y la crisis sanitaria de salud pública que está afectando a todos los ciudadanos por igual.

¿De qué hablamos cuando se trata de tuberculosis?

Según la OMS, la tuberculosis es posiblemente «la enfermedad infecciosa que hoy por hoy, afecta poco menos de un cuarto de la población mundial. Se estima que es la segunda causa de muerte a nivel global, y la primera entre las enfermedades infecciosas».

Los síntomas de la tuberculosis se presentan con tos crónica; que se manifiesta con esputos  sanguinolentos, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. La forma de diagnosticar la enfermedad es a través de radiografías torácicas, una prueba de la tuberculina cutánea y ciertos análisis de sangre. Lo más recomendable es hacerse un examen bacteriológico y un cultivo microbiológico de los fluidos corporales y expectoraciones para poder llegar a un diagnóstico más certero.

La tuberculosis se contagia por vía aérea, cuando una persona infectada tose, estornuda o escupe,  puede estar contagiando a otros a su alrededor. Generalmente, las personas con defensas bajas o con un débil sistema inmunitario, que sufren de enfermedades crónicas como el VIH, están más expuestos al contagio. El abuso de medicamentos comprometen el sistema inmunológico gracias a los inmunosupresores que contienen estas drogas.

¿Cómo evitar el contagio?

En principio, lo ideal es inyectar la vacuna, que unos 30 años atrás era colocada en jornadas de vacunación en colegios privados y escuelas públicas. Es recomendable lavarse las manos y cara, siempre que se sospeche de un posible contagio o se ha estado expuesto a otros quienes posean la enfermedad.
El uso de antibacterianos son recomendables. Las personas enfermas de tuberculosis, deben evitar toser o estornudar sin pañuelos, lo ideal es taparse la boca y las fosas nasales para no contagiar al resto. El tratamiento no siempre es necesario para quienes no presentan síntomas. Los pacientes con síntomas activos requerirán un largo proceso de tratamiento con varios tipos de antibióticos.

 Signo de la diáspora, la falta de medicamentos y la desnutrición

Esta enfermedad —al igual que la malaria, la difteria y el sarampión— se ha expandido en Venezuela durante la grave crisis económica y sanitaria que afecta todos los aspectos de la vida cotidiana de los venezolanos. Los médicos y especialistas aseguran que el éxodo, la mala alimentación, las migraciones, la escasez de medicamentos y vacunas, así como las deficiencias en el sector salud, son en buena parte, las causas de que regresen estas enfermedades que se pensaba estaban erradicadas.

Según declaraciones de José Félix Oletta, exministro de Salud en Venezuela “(…) La tuberculosis es la sombra de la miseria”. En un artículo del New York Times publicado en marzo de 2018, Oletta agregó que “Si hay una enfermedad que es un indicador de la pobreza, es la tuberculosis”.

Sin embargo, aunque su contagio normalmente es vinculado a sectores pobres, la tuberculosis ha comenzado a acechar a un segmento poblacional más amplio de venezolanos que incluye a la clase media. «Con una mayor cantidad de familias cayendo en la pobreza, cada vez más gente se ha visto obligada a compartir su vivienda. Los hogares cada vez están más atestados y eso ha acelerado el contagio», concluyó.

¿Cómo tratar la enfermedad?

El tratamiento de la tuberculosis es complejo, y según los médicos, requiere largos periodos de tratamiento con distintos antibióticos. Los familiares de los enfermos, también deben ser tratados y analizados. Sin embargo, según estudios de la OMS realizados los últimos años, la tuberculosis ha presentado una creciente resistencia a los múltiples antibióticos y para ello se ha optado, como medida de prevención, reforzar campañas de vacunación con la vacuna Bacillus Calmette-Guérin (BCG).

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