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Cálido tributo a Gualberto Ibarreto rindieron músicos venezolanos

Admiración, talento y cariño se unieron la noche de este domingo para brindar un espectáculo hermoso y merecido: el reconocimiento de colegas a la trayectoria y aporte de Gualberto Ibarreto a la música popular venezolana, en especial la oriental.

Ni el intenso episodio de lluvia que oscureció el final de la tarde amilanó a los cientos de caraqueños que se aglutinaban a los pies de la escalera mecánica que da acceso a la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, con la intención de disfrutar de los éxitos que por más de 40 años ha ido sumando “El Pichon” a la memoria musical nacional.

Los ganadores del Grammy C4 Trio, Rafael “El Pollo” Brito, Cecilia Todd, Lilia Vera, Nancy Toro y Laura Guevara eran algunos de los nombres que figuraban en el cartel de la noche y explicaban el porqué las entradas se habían agotado con varios días de antelación.

Muchas voces para La Voz

Las notas de “La Bikina” en versión instrumental, dieron luz verde al espectáculo y fueron la carta de presentación de los músicos que estarían acompañando durante toda la velada. El lujo comenzaba con Jorge Glem en el cuatro, Magda Albarracín en el piano, Jorge Torres en la mandolina, Alberto Requena en el clarinete, Gustavo Carucí en la guitarra y dirección musical y David Peña “El Zancudo” en el contrabajo y producción artística del evento.

Uno a uno fueron pasando artistas de distintos ritmos y generaciones a ponerle su sello a las canciones de Gualberto: Lilia Vera fue la primera con Lucerito y El Mango, le siguió José Antonio Delgado con La Guácara y La Carta, mientras que Nancy Toro le puso su tono a Mi Propio Yo y Presagio y los barquisimetanos de Santoral, armonizaron sus voces en Quisiera y El Calamar.

Todos dirigían palabra al querido barítono que los miraba tras los bastidores del escenario. La constantes miradas obligaron a Gualberto a aparecer brevemente para saludar. Iba trajeado con su inconfundible camisa a rayas y sombrero de cogollo… pero esta vez en silla de ruedas, evidenciando los problemas de salud que le aquejan; sin embargo los aplausos y gritos de aliento del público no se hicieron esperar.

Retomado el ritmo, la cantautora Amaranta le sumó frescura a Canchunchú Florido y La Distancia y la simpatía de Laura Guevara impregnó de luz y dulzura su versión de Anhelante y Amor Bonito. El novel JhoaBeat interpretó una innovadora versión de El Sancocho en beatbox, y la experiencia vocal de Fabiola José se evidenció con el esperado tema Mi Abuela y el difícil joropo oriental Carmen, con el que se ganó la admiración de la audiencia.

Mención aparte merece C4Trio interpretando en vivo y magistralmente Oro Negro, de Carlos Rengifo, con el audio de voz original de la versión de Gualberto. “No puedo hablar porque me pongo a llorar rapidito” dijo Jorge Glem, miembro de esta banda que tiene en su haber un disco de homenaje al “El Pichón”.

Tocó el turno a la querida Cecilia Todd quien deleitó con Cerecita, de Luis Mariano Rivera y tuvo el privilegio tener a Gualberto en el escenario para interpretar a dúo “Oriente es Otro Color”, arrancando emotivos aplausos del público.

Luego el esperado Rafael “El Pollo” Brito entró a escena para interpretar Cristal, divirtiendo a los presentes con breves imitaciones de Simón Díaz, autor de la pieza, el multitudinario acompañamiento del público en “mango de hilacha, caracha… ” no se hizo de rogar.

El “Pollo” también juntó su voz con el homenajeado de la noche. El tema escogido fue “El Negro y El Catire” que Gualberto interpretó desde una silla instalada en el medio del escenario, que no abandonó en el resto de la noche.

La voz de Gualberto, que a ratos se entrecortaba para hablar, fluyó en cambio al cantar sus populares temas, moviendo emociones en el público que soltó lagrimitas y acompañó con intensidad y alegría los populares coros que son parte de la memoria musical de los venezolanos.

Tras dos horas y media de espectáculo, se presagiaba el final, para lo cual regresaron a escena todos los artistas, rodeando al homenajeado para acompañarlo a interpretar su conocida Jota Carupanera. Entre jocosas rimas improvisadas por algunos intérpretes llegó la infaltable “María Antonia”, que hizo al eufórico público corear, sonreír y hasta pararse a bailar.

En definitiva una noche que deja el buen sabor del cariño agradecido del público a un insigne cultor popular y la satisfacción del reconocimiento generoso de los colegas hacia “El Tio Gualberto”, figura ineludible de la música popular y de cuyo legado han bebido y beberán varias generaciones de artistas de la actualidad.

Salud y pronta recuperación a “La Voz de Venezuela”.

Fotos: Cortesía de FimVen 2015

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