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“CAP 2 INTENTOS”: entre la tragedia y la esperanza

Al presidente Pérez lo han tratado de delinear, desde distintos ángulos, periodistas, historiadores y políticos. Destaca Mirtha Rivero con su libro imprescindible “La rebelión de los náufragos” (Alfa, 2010) (Carlos Oteyza  lo define como “un libro muy interesante y que nos ha ayudado mucho a los venezolanos”), que nos introduce en la era de la antipolítica estúpida de los noventa, que desembocó a las puertas de la barbarie actual. La otra mirada potente sobre el personaje es “CAP 2 intentos”, que no se agota en la atinada presentación del político, sino que despliega, en un millar de imágenes, los contextos socioculturales que envolvieron a sus gobiernos (dólar a 4.30 bolívares y el inicio de la era del “ta’ barato, dame dos”).

 

Ese hombre sí camina

La obra despega con CAP 1,  la época de la Gran Venezuela (nacionalización del petróleo, creación de las empresas básicas de Guayana, despliegue de políticas sociales de gran impacto) con un Presidente intoxicado de populismo  es imposible no verlo como el espejo en el cual se miró Hugo Chávez… Luego llega CAP 2, el hombre que quería enmendar y conducir al país hacia el desarrollo, “se creó una nueva geografía política y eso generó mucha resistencia”, declara  Carlos Blanco en la película… Ese Carlos Andrés que se rodeó de tecnócratas y no de políticos, que no le tembló el pulso para implementar medidas a pesar del lamentable “caracazo” (1989)  y que renunció a su cargo para preservar la institucionalidad del país, fue el cordero sacrificado por la antipolítica que caracterizaba al “zeitgeist” , al espíritu de esa época venezolana..

La Venezuela A.C.

Aunque la hegemonía chavista-madurista intenta, desde la propaganda, hacernos creer que la Venezuela positiva es sucedánea de la llegada de Chávez, los hechos y las obras gritan que este país se construyó y vivió sus mejores momentos A.C., antes de Chávez… La serie “El Reventón 1, 2 y 3” y “CAP 2 intentos” responden a la convicción del director Carlos Oteyza de activar la memoria como el combustible necesario que impulse al país decente y de progreso, libre de superlativos y comparsas. Y es que el director confiesa su horror ante los grandes adjetivos y superlativos, ante las grandes revoluciones, incluso ante la “Gran Venezuela”. Su ideal apunta a un país normal, donde la mayoría de los venezolanos forme parte de la clase media. Así, este documental funcionaría, entre los jóvenes políticos y los estudiantes universitarios, como un antídoto contra ciertas matrices de opinión que equiparan, usando la neo-lengua oficial “cuarta y quinta repúblicas”, bajo la premisa de que todos los políticos son iguales, y en un estadio más avanzado de ese error intelectual, vendiendo la falsa (y paradójica) promesa de una Sexta República redentora.

ADN petrolero

El ADN del venezolano contemporáneo contiene, junto al azúcar, el fosfato y la base nitrogenada, un componente diferenciador: petróleo. Nuestros logros y miserias viajan en la montaña rusa de los precios petroleros, sin embargo, “los venezolanos, por una razón u otra nos hemos acostumbrado a no pararle al problema del petróleo. Si tú sabes que el petróleo va a modelar tu conducta, entonces cuál debería ser la actitud de la sociedad frente a éste”, se pregunta Oteyza, durante una breve entrevista que le realizamos en sus oficinas de Bolívar Films.

Para el historiador, es un cliché pensar que la bonanza petrolera habría tenido distintas consecuencias en los tempranos setenta si, por ejemplo, la hubiese manejado Lorenzo Fernández como Presidente de la República.   Es evidente, indicó, que “las características personales de CAP, la visual internacional que le dio a la OPEP” marcaron un estilo, pero la riqueza súbita nos afectaría por igual, como lo hizo en Argelia, Libia o Irak.  “Es muy difícil ver lo que te está pasando si estás en plena fiesta, con los mariachis tocando … No vas a dejar que alguien venga y te diga que esto se va a acabar pronto, nadie quiere oír eso”.  Las advertencias lanzadas por Juan Pablo Pérez Alfonzo no fueron atendidas y el tren de gasto, euforia y endeudamiento acompañaron al primer período presidencial de CAP.

  • Hay un personaje que no está en los títulos, pero es protagonista en el documental: el contexto, que lo plasmas visualmente y es un viaje fabuloso para los más jóvenes, que no conocieron esa Venezuela setentosa…
  • Carlos Oteyza: La visual envuelve al espectador y tiene un discurso paralelo al discurso racional, digamos del director a través de su locutora (Gladys Rodríguez) o de los entrevistados. La imagen, y algunos textos le dan emotividad. El discurso paralelo te va acompañando, con sus 1.200 imágenes, para que no sientas en manos de unos especialistas, sino que tú estás allá, tú formas parte de eso a través de tu papá o tu abuelo que a lo mejor estuvieron el Día de la Nacionalización del Petróleo, o caminando en esas calles, o comiendo langosta o bailando en una de las discotecas. Yo llamo a este documental un gran álbum familiar de Venezuela, como el que tenemos en casa, uno en el cual todos nos podemos reconocer.

Ese álbum de familia intenta responder a la pregunta  “por qué carajo estamos como estamos”, que veamos en pantalla la fascinación que ejercen los caudillos (CAP 1, Chávez)  en nosotros cuando el barril de petróleo sube y la renta se esparce bajo una lluvia de motos chinas, bicicletas y cupos CADIVI como ocurrió en el 2007 con un barril de petróleo pasando los 100 dólares, “pero no llovieron ni estructuras ni instituciones, nos quedamos llenos de aparatos, pero la institucionalidad y la estructura (carreteras, centrales eléctricas, pozos petroleros bien manejados, trenes) se quedaron sin hacer”, asevera Oteyza.

  • En el documental no hablan muchos militares. ¿Es posible una lectura civil del país a pesar de dos siglos de la fábula castrense?
  • Carlos Oteyza: Quizá es una debilidad de quienes nos hemos ocupado de la historia, del periodismo y de los documentales, el no tener mayor conocimiento del mundo militar. Aunque hay una gran cantidad de tomas donde aparece el Presidente Carlos Andrés y atrás tiene militares, eso te da un elemento, ya que en ningún otro país el elemento militar tiene tanta presencia como en Venezuela. Ahora, hay que reconocer que los dos gobiernos de Carlos Andrés fueron civiles, con un Ministro de Defensa militar. No me dio tiempo de evaluar la presencia de los militares: qué hizo el Ministerio de Defensa, cuántas armas compró, que se hicieron con éstas, dónde están esos aviones… Es una debilidad de la película, pero que yo la decidí desde el principio, porque en ese momento no mandaban los militares. Los civiles los supervisaban, pero los militares estaban allí, tienen un peso en la tradición venezolana, en el imaginario venezolano y se vio con las reacciones cuando Chávez dio el golpe. La gente lo asumió como el hombre-militar que tenía los cojones, que podía salvar, pero no eran las Fuerzas Armadas, sino él.
  • Una vez publicado, “La rebelión de los náufragos” generó desconcierto, la historia “oficial” de los grandes partidos quedó en entredicho… Y vinieron las declaraciones de algunos entrevistados que aseguraban no haber afirmado las cosas de esa manera, en ese contexto. Allí los lectores supimos que el libro contenía dinamita… Pasado un lustro, “CAP 2INTENTOS” trae a esos mismos dirigentes reconociendo méritos en la gestión del Presidente tachirense. ¿Qué pasó, cómo lo lograste?
  • Carlos Oteyza: (risas) se logra con los años, el tiempo ha hecho que también la dirigencia venezolana entienda y aprenda de sus errores. A mí nadie me dijo “yo me equivoqué”, pero creo que era muy difícil que vinieran a echarme un cuento estando frente a la cámara. Además, es tan fuerte la diferencia entre lo que pasó y lo que está pasando que obliga a dejar de lado aquella conflictividad, casi juvenil, entre los partidos de los años setenta y ochenta. Hoy es un recuerdo sin trascendencia frente a la tragedia que estamos viviendo.
  • Pero esos partidos, vemos en la película, cercaron a CAP2…
  • Carlos Oteyza: El partido COPEI y Eduardo Fernández, según he leído, tenían un programa de gobierno muy liberal, pero al llegar Carlos Andrés a la presidencia, no le permitieron pasar muchas de las leyes, por ejemplo, el IVA, con la excusa de que si era nacional o regional. Oswaldo (Álvarez Paz) me dijo “nosotros estábamos a favor del IVA regional, como en Estados Unidos y no del nacional”. Por esas cosas el gobierno no consiguió los recursos que necesitaba… Ahora bien, ¿hicieron Carlos Andrés y sus ministros el lobby político para lograr esa aprobación, o fue prepotente? Eso habrá que evaluarlo, sin obviar que Carlos Andrés, como lo vemos en la película, tenía una autoestima lo suficientemente grande como para pensar que ese apoyo político no era tan necesario. Yo imagino que los líderes nos enferman y nosotros los enfermamos a ellos.
  • Hay una frase de Carlos Fuentes (La silla del águila), que quizá describe al CAP del segundo gobierno, “un hombre puede dejar de actuar en política. Lo que nunca deja de actuar son las consecuencias de sus actos políticos”.
  • Carlos Oteyza: Esa es perfecta, porqué Carlos Andrés regresa intentando moderar un nuevo estilo de gobierno, pero cómo se le ocurre, si él había sido el padrino de la Gran Venezuela, sacó a los bancos extranjeros, a las compañías extranjeras, metió ascensoristas a los ascensores, dio dinero a los campesinos sin apenas hacerle seguimiento…
  • Como historiador, ¿en qué se diferencia la experiencia de contar la historia en un libro o en un documental?
  • Carlos Oteyza: Yo estoy muy agradecido a los historiadores venezolanos, sus libros son mi fuente, más que las fuentes primarias, porque no tengo tiempo de ir a buscarlas. Evidentemente, como soy amante del cine, entiendo que buena parte del Siglo XX se puede contar con imágenes. En Venezuela, la historia ha dejado de lado al siglo XX, no ha sido lo más importante. La historia contemporánea es muy difícil, paro mí fue casi más fácil “Tiempos de dictadura” que esta película, precisamente por lo reciente de esa historia. Tengo la ventaja, frente a otros historiadores, que manejo el audiovisual, y también tengo la ventaja del equipo, yo me manejo en equipo, no trabajo solo. Yo no hago películas para mis amigos, lo hago para un gran público. Pero volviendo a la pregunta, no es mejor hacer películas que libros. ¿Cuál es mi objetivo? Que cuando termines de ver la película quieras hablar del tema, busques los libros, te metas en Internet a averiguar, que aflore la necesidad de comprender, que es lo que pasa en este momento, la gente está aturdida de la política.

¿Cómo se hizo el documental?

“CAP 2 INTENTOS” se realizó en casi tres años. La mitad del tiempo fue de investigación y escritura.  Se construyó en forma lineal para facilitar la comprensión de quienes no conocen ese lapso de la historia contemporánea. Se balancearon las secuencias claves para retratar a los dos períodos de gobierno: toma de posesión del primero y del segundo; medidas económicas iniciales del primero (repartir dinero)  y primeras medidas del segundo (control de cambio, subida de precios). Una vez obtenidas, en el papel,  más o menos 18 secuencias (algunas quedaron por fuera, como el caso RECADI), el equipo de producción inició el trabajo de búsqueda y clasificación de imágenes, lista de entrevistados (destacan las afiladas observaciones  de la politóloga Terry Lynn Karl,  de la Universidad de Stanford, así como los balances que realizan Miguel Rodríguez, Moisés Naím, Arnoldo José Gabaldón, Carlos Blanco, Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz y el presidente Felipe González) y las listas de preguntas. Estos elementos se unen (imagen, texto, entrevistas, titulares) y empieza la edición. Le sigue la postproducción, la negociación con los distribuidores, gira de medios, festivales…

 “CAP 2 INTENTOS” en 3D

Fui al pre-estreno de la obra en el Trasnocho. La experiencia fue 3D, pues la vimos entre algunos de los políticos que aparecían en el largometraje, escuchamos sus comentarios dentro y fuera de la pantalla. También fueron algunos políticos jóvenes (el target natural del film, que trata de entregarles “el testigo” de la Venezuela posible). La euforia de los asistentes daba paso a una preocupación “cómo hacemos para que esta película la vean los carajitos”, me indicó alguno. “Hay que copiarla en DVD y regalarla en las universidades”, me dijo otro. El primer efecto del film empezó a suceder antes de su estreno. Los venezolanos adultos se sienten rescatados, pueden mostrar (no sólo machacar en historias caseras, que nadie quiere oír) que este país era (¿es?) resiliente, que se levantaba ante las adversidades, que se vivía bien, que había esperanza y que no se evadían los errores, al contrario, se trataba de enmendarlos… que se levantaba ante las adversidades, que se vivía bien, que había esperanza y que no se evadían los errores, al contrario, se trataba de enmendarlos… Queda en nosotros el llevar a los jóvenes, que escuchen la llamada del Carlos Andrés enmendador, que sepan, que en su ADN, junto al petróleo, hay inteligencia y voluntad para llevar al país de vuelta a la democracia, simple, en minúsculas, sin esa pirotecnia que tanto daño le hizo y hace al país.

 

 

Ficha técnica

“CAP 2 intentos”

Dirección y guión: Carlos Oteyza

Productora General y Asistencia de Dirección: Lorena González.

Producción Ejecutiva: José Ignacio Oteyza y Verónica Cañas Azuaje

Música: Daniel Espinoza

Montaje Giuliano Ferrioli Minardi

Mezcla y banda sonora: Orlando Andersen

Dirección de Fotografía: Branimir Caleta

Locución: Gladys Rodríguez

Post-Producción Israel García y Giuliano Ferrioli

Identidad gráfica: TITAN POST

 Tráiler de la película

 

Teaser de la película

 

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