Cine

Los desafíos interpretativos de la actriz afroamericana Octavia Spencer

Cuando la actriz Octavia Spencer recibió el guión para ejecutar el rol de la matemática afroamericana Dorothy Vaughan en la película «Hidden Figures» (2016), el cual le valió una nominación al Oscar como actriz de reparto, nunca pensó que esa historia pudiera ser cierta. Su interpretación de la matemática en el mundo blanco y masculino de la NASA contra todo tipo de discriminación y contra toda expresión de racismo fue tan virtuosa y enérgica que, después de muchos intentos fallidos, la catapultó en el nicho de las pocas actrices afroamericanas con éxito en la blanca y masculina industria del cine en Hollywood. El drama “The Help” (“Historias cruzadas”, 2012) ya le había valido anteriormente un Golden Globe. Después Guillermo del Toro la querría en el rol de en la película “The Shape of Water” (“La forma del agua”, 2017), en la que también recibió otra nominación a los Oscar como actriz de reparto.

Ahora la vemos en la película de terror: «Má se hará cargo de ti” (2018) y nos surge una pregunta improrrogable. ¿Porqué esta formidable actriz afroamericana acepta ejecutar ese rol patógeno? Respuestas hay muchas y nos revela, por una parte, la personalidad de la actriz y por el otro, el trasfondo psicológico del ser actriz.

La trama de «Ma se hará cargo de ti» es simple y hasta banal. Por lo contrario, los precipicios humanos son profundos y abismales. El genero oscila entre el terror y el suspenso y, salvando el respeto a Alfred Hitchcock, se mueve con los elementos típicos de su estilo. La terrorífica e ingrata historia es interpretada por Octavia Spencer como Sue Ann y dirigida por Tate Taylor (La chica del tren), director amigo de la actriz por décadas.

Sue Ann es una mujer solitaria. Un día se percata de un grupo de jóvenes frente a una licorería. Ellos le piden el favor de comprarles alcohol pese a ser menores de edad. Acto seguido Sue Ann les invitará al sótano de su casa a celebrar fiestas sin tapujos, fomentando lo prohibido. Con ello, Sue Ann, ahora llamada Má por ellos, busca ganar la confianza y el interés de los jóvenes, pero justo cuando ellos piensan que su suerte no pudiera ser mejor, comienzan a ocurrir cosas que les hacen cuestionar la intención de su anfitriona, hasta volverse turbia y siniestra.

La llamada «madre» oculta muchos secretos oscuros y una personalidad psicopática. Dentro de sus secretos claves hay un largo episodio de “bullying” en su infancia y una insaciable sed de venganza y reenvidicación por la vía de la maldad. De ser victima del acoso a ser victimaria por la vía del “stalking” y el terror psicológico. La sed de reconocimiento culmina brutal.

El camino de la psicopatía está trazado en la vida de Sue Anne, no así en la vida real de Octavia Spencer. Y aquí tenemos las respuestas a la mano sobre la decisión de Octavia Spencer de ejecutar un rol siniestro como psicópata. En primer lugar la actriz tiene gran habilidad para encarar discriminaciones y racismo, ya lo ha comentado en entrevistas a diferentes medios. Es decir no congenia con el rol de victima. En segundo lugar el rol estaba escrito primordialmente para una actriz blanca. ¿Porqué no podría ser interpretado por una actriz negra como ella?, se preguntó. Y en tercer lugar, nada de Sue Ann tiene que ver con ella. Fue un acto de placer y humor, según cuenta, interpretar un rol tan ajeno y extraño a su vida. Una especie de catársis psíquica.

Y así, tal como en sus últimas películas Octavia Spencer también brilla en este género por su impresionante interpretación de una personalidad dividida y ambivalente, con dos caras contrarias que muestran actitudes e intereses del todo opuestos, hasta que el dolor contenido toman el control de su conducta y todo termina fatalmente para los ingenuos jóvenes y su mala “madre”. Una magistral prueba de su capacidad para corporalizar caractéres complejos.

Recordamos al ver el paroxismo de Octavia Spencer a otras actrices en roles similares, que se transformaron interpretativamente hasta el punto de ser casi irreconocibles en lo psíquico como en lo corporal. Algunos ejemplos serían: Bette Davis en “What Ever Happened to Baby Jane?” (“¿Que pasó con Baby Jane?” 1962), Charlize Theron en “Monster” (2004) o Judy Dench en “Notes on a Scandal” (2006).

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