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Condenan al actor mexicano Pablo Lyle a 5 años de prisión

"He aprendido una gran lección", agregó Lyle, quien por momentos se vio obligado a interrumpir su testimonio a causa de las lágrimas y precisó que no tenía nada en contra de la víctima

El actor mexicano Pablo Lyle fue sentenciado este fin de semana, en una corte de Miami, a cinco años de prisión y ocho de libertad condicional por la muerte -en 2019- de un hombre de 63 años de edad y de origen cubano, a quien dio un golpe tras una discusión ocurrida en una intersección en esa ciudad.

Marisa Tinkler Méndez, magistrada del condado de Miami-Dade, impuso el viernes la sentencia a Lyle, quien estuvo presente en el tribunal con uniforme de preso y esposado, luego de que en octubre de 2022 un jurado lo hallara culpable de homicidio involuntario por la muerte de Juan Ricardo Hernández.

Los abogados de la Fiscalía habían solicitado en este caso la pena máxima, 15 años de cárcel, mientras que la defensa pedía año y medio de prisión. Mientras que, el abogado defensor, Philip Reizenstein, pidió a la jueza que tuviera en cuenta que el actor no tiene antecedentes criminales y que fue Juan Ricardo Hernández el que comenzó la discusión.

La jueza de circuito del condado de Miami-Dade reconoció que este fue el caso más difícil de su carrera y que, a la hora de imponer la pena, que implica también horas de servicio comunitario y de manejo de resolución de conflicto y rabia, tomó en cuenta factores mitigantes bajo la ley estatal.

Sobre el caso, la jueza dijo que «Esto es un triste ejemplo de algo que fue muy lejos. Creo que si Lyle tuviera una segunda oportunidad no tomaría esas acciones por las que ahora debe asumir la responsabilidad», y afirmó que el señor Hernández «no mereció morir por lo que ocurrió ese día», al mismo tiempo que el mexicano actuó «vencido por la rabia».

«HE APRENDIDO UNA GRAN LECCIÓN»

Momentos antes de que se diera a conocer la sentencia, Lyle se dirigió a los familiares de la víctima, a quienes dijo: «Es la disculpa más sincera que he ofrecido en mi vida, de todo corazón lo siento mucho».

«He aprendido una gran lección», agregó el actor, quien por momentos se vio obligado a interrumpir su testimonio a causa de las lágrimas y precisó que no tenía nada en contra de la víctima, ni que jamás se hubiera imaginado el desenlace causado por un hecho que duró «cuestión de segundos».

Por su parte, la esposa de Lyle, Ana Araujo, dijo en la sala que el actor nunca fue una persona violenta sino más bien «alguien conciliador», que siempre vela por el bien de los demás y el bienestar de su familia, y por ello el suceso «ha sido algo muy impactante».

«Siempre te lo he dicho, eres un corazón con patas», le dijo al actor la mujer y madre de sus dos hijos, quien reveló que, tras conocer que Hernández había muerto, «Pablo estuvo vomitando, no podía dejar de llorar, no podía levantarse, no podía creer que el señor había fallecido».

«Una reacción de unos cuantos segundos no te definen como persona», añadió Araujo.

También brindaron su testimonio la hermana del actor, Silvia Lyle, y su cuñado, Nicolás Delfino, éste último el conductor del vehículo en el que viajaba Lyle, su esposa e hijos el día que ocurrieron los hechos.

Los hechos

La agresión se produjo en un semáforo en rojo y tras una riña por una discusión de tráfico durante la cual el actor de telenovelas como «Mi adorable maldición» salió del automóvil y golpeó a Hernández mientras éste volvía a su auto luego de haber gritado a los ocupantes.

Las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad de una gasolinera cercana muestran a Lyle correr hacia el hombre, quien, al ver al mexicano acercarse, intentó protegerse sin éxito y, luego de recibir un puñetazo, se desploma al instante. Cuatro días después, falleció en un hospital de Miami.

El abogado defensor, Philip Reizenstein, pidió durante el proceso una revisión independiente de los hechos en relación a lo que llamó un «homicidio excusable», y manifestó a la jueza que las leyes de Florida contemplan que «las personas pelean y se tiran puñetazos».

La jueza rechazó en diciembre pasado un pedido de la defensa para que se celebrase un nuevo juicio. Los abogados de Lyle, habían solicitado antes, también sin éxito, desestimar el caso bajo la ley de defensa propia del estado de Florida.

«Cuando vi a mi padre en esa cama de hospital, no quería creer que era él, porque era una persona muy alegre, muy atento con todos. No hay palabras para describir quién era mi padre. Han sido cuatro años muy duros», dijo en la sala el hijo de la victima, Juan Ricardo Hernández, quien pidió en la sala la máxima pena.

Durante la audiencia, la madre de la víctima pidió -mediante un video- justicia para su hijo, lo mismo hizo en la sala la prometida del difunto. 

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