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Conferencia de Bella Clara Ventura en Montevideo

ESENCIA Y PRESENCIAS por Bella Clara Ventura

Buenas noches a todos y todas, anhelo agradecer la oportunidad de estar frente a uds. gracias a los excelentes oficios de mis embajadores tanto de Colombia la Dra. Claudia Turbay como del Embajador de México, Licenciado….me complace estar en Montevideo, ciudad que amo por acariciar sus calles y avenidas con los pies que me llevan por el mundo a conocer mis vuelos interiores. Uruguay no ha sido la excepción, con el grupo Abrace he recorrido todas las puntas de sus ejes pasando por Colonia, Atlantida, Punta del Este, Montevideo, enfin tantos lugares que me dan pie a hablar de un conocimiento que me entrega el querido Uruguay como otra patria de adopción. Pero esta noche me ocupa un tema que pienso desarrollar desde la entraña: Esencia y Presencias. Se me antoja tratarlo como un viaje al hombre, a su destino y sus búsquedas.

Desde muy joven fui bulimica, por más de 30 años. Enfermedad que sólo ahora tiene reconocimiento como tal, y cuyo nombre proviene del griego: mucha hambre o como también se le denomina popularmente: la enfermedad de los secretos. Me dirijo hacia ese guardado que me habitó durante largos años generándome la angustia mencionada por Sartre, Simone de Beauvoir o Camus. Referentes de mi adolescencia en París, donde tuve la suerte de saber de Moliére, Racine, Descartes y otros nombres que también les son familiares por haber trascendido fronteras y decires. Mis padres optaron por esa educación por considerarla de buena presencia para sus tres hijas. Un día armamos maletas para dejar el continente americano y asumir la realidad de otro más antiguo. No fue facil la adaptación, pues mis pasos hablaban de calores de la infancia en un Cali donde me criaron, a pesar de ser oriunda de Bogotá, una ciudad a 2600 metros más cerca de las estrellas. Llegué a la crudeza de la estación que mi cuerpo acusó. De nieves sólo sabía que existian. Tenía apenas 9 años, muchos miedos, angustias y sobre todo el adentro sensible como el que lleva el artista hasta la tumba. Solía pintar y según criterios más idoneos lo hacía bien… la escritura respondía a garabatos sin más. El hambre de conocimiento empezó a despertar mi curiosidad de niña de piel abierta a otros roces, a otras culturas. Ya en mí se multiplicaban varias, un padre nacido en Johannesburgo, una madre en Puebla, los abuelos turcos por lado paterno y griegos por parte materna, sefaradíes expulsados de la España de Isabel la Católica, halladores de refugios en otras tierras. Ilustro mi andanza con el poema a mi Nombre que escribí en un primer intento de reconocimiento a mí misma:

UN NOMBRE

Nací con el nombre / que me fue dado desde el vientre / Bella Clara Ventura,

Bella por mi abuela materna. / Clara por su madre de la lejana Turquía / Y Ventura el apellido de mi padre /nacido en Johannesburgo, /Africa de mis inquietudes. / Bajo corrazas me rebelé. /Demasiado peso sobre mis espaldas. /

¡Bella Y Clara! / ¡Qué más pedían de mí! / Hubiera deseado borrar mi pasado

y tener un nombre más anodino / pero como nada es casual debí asumir que sería / Bella Clara Ventura hasta la muerte. / Aprendí a querer mi nombre

a fuerza de oírlo a diario. / Me enamoré de los conceptos bajo esas letras.

Desperté un día viendo mi belleza interior. / Irradiaba por los poros. / Había luz. / Ya era Clara. / Tuve suerte, / la ventura de percibirlo / a pesar de los dolores, / hecho cábalas / para afrontar la existencia / desde la claridad. /

Me habita en el camino del crecimiento interior / que de lecciones hace / consistente la vida. / Desde entonces soy / Bella Clara Ventura, / Digno ser de su nombre. / Lo recibo con amor / y con más amor lo doy.

En esta velada también convoco la presencia de Juana de Ibarburu y Dora Icella Russell. Sé que desde donde están me miran en versos.

Comprendí desde temprana edad el precio del desarraigo del ancestro como tantos hijos de la diáspora, asunto bien conocido por pueblos que han acogido a seres de otras patrias, como el caso de Uruguay o Argentina que le cantan a los inmigrantes fundiendo notas de fraternidad como las describo en este poema.

DOLOR DE ANCESTRO Aún retumba en el alma / el dolor de ancestro. / Tiene color de incertidumbre, / sabor a nostalgia. / Se hace presente en tamaño gigante. / Ocupa el cuerpo / con la emoción del pasado. / El desarraigo se revive en la lágrima. / Pertenece a la época de la Inquisición / cuando obligados a la conversión, a la muerte / o a la partida, / mis antepasados dejaron atrás pertenencias, / días de gloria, / idioma y comodidad del lugar. / Cargados de espanto, / de temor / abandonaron tierras de promisión / para anclar el paso nudo / en desconocidos terrenos. / Turquía y Grecia / ablandaron su corazón / ante el inmigrante judío. / Andariego en penas y sulfuros / embarcado en la aventura / de hacerse a nuevas patrias / bajo premuras sin palabras, / con descarnados riesgos y atrevimientos. / Eso lo sentí / con el peso del ayer esculpido / en la sensación de ser parte de una historia / anudada en mi piel de diáspora.

Me queda claro que otros paises hicieron otro tanto como México, en su afán de abrazar culturas y añadirle a la serpiente emplumada el toque de certeros vuelos. Recuerdo el poema que leí en el Palacio de Bellas Artes en la clausura del encuentro poético del País de las Nubes frente a un conmovido aplauso.

MEXICO LINDO Y QUERIDO

Hoy estreno nacionalidad. / Se me remueve todito por dentro. / Me habitan caricias y vientos. / En una sinfonía de ayeres sonidos se orquestan. / Recuerdan a una madre saltando rayuela / en una calle de Puebla. / Coronó el cielo. / Bendijo a su hija con otra patria. / Para mi honra despierto como mexicana / en mi colombiano corazón. / El tiempo se funde en la historia del arte. / Desde una rendija del aire Frida Khalo, Diego Rivera / y Emiliano Zapata me dan la bienvenida / con un abrazo de estrellas / en mimos de luna. / Personajes de mis sueños / traen revoluciones a mis cuentos. / Me baño de honores en la Tierra / donde los abuelos maternos urdieron su fiesta,

nacimiento de una madre / dadora de nuevos confines. / Amplían mi mente.

/ En mi cuerpo plasman el canto de emplumadas voces. / México Mío en sol mayor. / México del alma revivida. / Confío en ti. / Me hace feliz sentirte tan mío

bajo el manto de compatriotas / en vestido de luces con anchos sombreros. /

Aguda nota de los Mariachis. / Fuente de alegría en un pecho de orgullos

sembrada en el sol del trópico.

Sin olvidar mis raíces menciono con ahinco que nazco en hogar judío donde se me recalca: haz bien sin mirar a quien, con el acento ladino que caraterizó a la abuela turca, llena de magias y sanbiduría. Mujer de mi mismo nombre quien amó ese terruño como propio. Me filtró su proximidad con las canciones que me acercaba al oído. Esa abuela me deja honda huella por sus rocíos de alma en la luz.

EL JUDÍO ERRANTE

Somos hijos de aquellos judíos / sin paso anclado. / Llamados por la diáspora

montaron su rancho / de anhelos y vicisitudes / en la cumbre de los sueños.

En patria distinta nacemos, / sin embargo tan propia, / donde se sienta en la mesa / la lengua que aún nos pertenece. / El ladino,

recuerda a Cervantes, / idioma salpicado por palabras / de la mágica abuela sefardita / del Cantar de los Cantares / y realizaciones en silencio.

El de mi compañero, / el yidish, / mezcla de hebreo, alemán /

y de tantos saberes. / Palabras maestras sientan cátedra. / Esos antepasados no le temieron al mar, / al mal tiempo / ni a las orillas del país encontrado.

Amoldarse con la nostalgia en la sonrisa / supieron. / A veces junto a un número / tallado con el dolor del hermano. / Emigrantes tan errantes / como la voz del horizonte, / que no detiene la huella / porque pradera se le hace el confín. / Pastos y leche siembran. / Recogen el fruto de tierras / que se adueñan de los alados pies. / Yidish y ladino se dan la mano. / Por el amparo brindan / bajo la batuta del Todopoderoso.

Sigo mi periplo de naciones para volver a la bulimia, ese mal de los secretos que ocultan dolores. Me hice a mi propio océano, vomitar el malestar de un mundo que no estaba a mi medida donde el hombre con su capacidad destructora permitía hambre y niños sin morada trabajando de sol a sol.

MENSAJE DE LA NOCHE

Ola se hizo la noche. / Removió cobijas y entrañas. / Me arrebató el sueño para repensar dolores. / Revolcó el colchón al descifrar misterios. / Desde su entretela sacudió mensajes: / ¿por qué las injusticias, por qué el hambre, / niños sin escuela con el pie sin zapato, / por qué gobernantes sin rumbo? /

Vislumbré en el párpado la cortina de la luz / cuando enciende el inconsciente.

Un tanto desvalido, pronto al desvelo. / Me hice a su ritmo. / Me quiso despierta. / En insomnio… yo sin queja / Aproveché su llamado para aclarar

que noches en blanco se acogen a su ley : / la ley del monte. / Oscura en designios, / tupida en crecimientos. / Desperté sabia, / elaborando trabajo interior / Tomé el día en los ojos abiertos. /En asuntos de poder avizoré /

raptos de sueños desde secretos códigos. / Llevan a mundos de papel. / Escritos en el alma mientras la mirada / vela por el movimeinto de las sabanas / en fantasmal manto / a la merced de otras inquietudes, / usurpadoras de la placidez.

Tanto dolor acumulado por percibirme ciudadana de la Humanidad donde me recaía el pesar del hermano no importara su color, procedencia o situación.

UNA SOLA PATRIA

Si el corazón borra divisiones / al acercar el hálito del prójimo, / otro tanto deberían hacer los países / para dejar una sola patria dueña del hombre. / Entonces las guerras perderían vigencia. / La paz se instalaría por largo trecho en un planeta / cuya morada sería un paseo. / No como ahora: / campos de batalla / donde aún los no violentos salimos / heridos a muerte con el dolor / que salpica el derramamiento de sangre / del vecino, el hermano o del hijo. / Aprende desde pequeño a defender territorios / que no le son propios. / El mundo gira para todos. / Se acomoda el sol en la piel / de cada uno para decirle que está vivo / con o sin lunares, / celestino del quehacer del hombre en la derrota de fronteras / al unificar la Tierra en la voz de la existencia.

Engrandece al ser verse en hermandad sin banderas en el alma, solamente con el estandarte del amor univrersal, aquel buscado por Saint Exupery cuando menciona en su libro El Principito: “no se ve bien sino con el corazón”, “lo esencial es invisible a los ojos” y cuando defiende la posición de cuidar la rosa como única. Bellas enseñanzas que sigo multiplicando con los hallazgos. Como el de Platón en La Caverna cuando nos revela que aquel que ya sabe de luces debe regresar a la oscuridad para brindarle apoyo y conocimiento al prójimo.

PLATÓN Desde la oscuridad Platón plantea los recovecos del alma. / Hace un recorrido por lo denso del ser en sus sombras / y la importancia del mundo de los sentidos. / En su mito describe niños prisioneros / tomados como ejemplo. / Se encadenan a su suerte / sin otro enfoque sino el del reflejo del fuego en la pared, / hecha a la medida de los titiriteros. / Dejan actuar a marionetas a voluntad / en la oculta realidad bajo una mampara de protección./ De igual forma en la alegoría de la Caverna / tan presente en todos los tiempos / se ven pasos para liberar a los encarcelados del yugo. / Observan el paso de una caravana de personajes, voces y ecos. / Esa realidad captan. / Uno de ellos se libera de las tinieblas. / Abandona la caverna. / Frente a la luz observa estrellas y cielo. / Percibe entendimientos. / Pasa de la opinión a la conjetura para aseverar la creencia / hasta hacerla ciencia y pensamiento discursivo / basado en campos de observación, / con muestras de vital inteligencia. / Se funde al estado superior, el de las ideas. / El redimido se cruza con el Sol: / Verdad, Divinidad, el Bien como se le quiera nombrar. / El astro mayor representa diferentes estados de conciencia / en el devenir del hombre como humano que lograr ser. / Elevando su parte animal, la básica, la del cuerpo como tal. / Ardua ruta de crecimiento entre sombras y luces. / Las primeras ciegan, las otras encandilan. / Se busca el justo medio para un retorno más avanzado / a la caverna donde los demás compañeros siguen a oscuras. / La persona fortalecida en conocimientos vuelve hasta hacerse matar. / Evento que alude a Sócrates, su maestro. / No le importa su cruel destino con tal de librar su mejor batalla: / la ayuda a los demás, sentimiento de compasión y de universalidad. / Glaucón, el amigo, el de todos en el discurso aprueba desde la Verdad / que el servicio es la comprensión del sol en la vida real. / Máxima expresión del hombre cuando levanta la mirada / al salir de la cueva rompiendo ataduras. / Atisba al prójimo con nitidez: la del servicio / desde el más profundo y elevado conocimiento y reconocimiento de la luz: / lo esencial, lo invisible, la Unidad, el Todo. Hallazgo del tesoro en cuerpo y alma en la dimensión que pocos palpan.

Tantas verdades se unen en mi adentro con el fin de subrayar que no estoy sola en el Universo… que otros semejantes caminan para hacer del sendero la vía del alcance. Bien lo recalcó Machado, se hace camino al andar. En la misma necesidad sigo rutas para desenmadejar mis laberintos interiors donde una voz se suma a la suplica, dejar de vomitar para empezar a hilvanar palabras, al descifrar un código afín al hombre, cuando en el verbo encuentra su carne, su vehículo. Andando y desandando pasos, me topo con el yoga, la unión de cuerpo, alma, mente y emociones para asistirme en la desorientación de mis ocultos, del enigma de tratar de ser en equilibrio al no lograrlo por mis propios medios. Durante más de 25 años desempeñados en el cine, oficio de la imagen, como productora, directora, guionista y art director no me tropiezo conmigo misma. Visito el eco de mi angustia. La acción se montaba sobre los silencios, y me dejaba en mayores soledades. Un día como suele suceder desperté pidiéndole a la palabra que me poseyera y sin querer realmente escribí… aunque ya desde pequeña decía que quería ser escritora respondiendo un llamado que se haría en plumazos y pinceladas. Desde entonces no detengo el zarpazo. La escritura ha sido y seguirá siendo oasis para mis males donde reposa la musa que me permite sanar emociones. Por ello plasmo como bulimica, fenómeno en mi manera de escribir, todo lo que acontece a mi alrededor, desde el eco del verso hasta la fluida voz de la narración. Todo concebido en formas diversas y propias me conduce a senderos de luz. Desde sus brillos aclaran la sensación de ser. En cada momento me hago a la idea que soy como en mi poema:

PREGONAR

Pregoné quien soy / antes de entender que / lo soy en la medida

que me doy.

Me cuelgo al peso y a la fantasía de la palabra para hacer de mi bitacora de viaje, el llamado para sanar una adicción como la del alcohóico o la del drogadicto. Nos reconocemos en debilidad frente a la fuerza de voluntad pero intuimos que algo más trascendente nos cobija, y sólo con el lenguaje de hieles y mieles del alma logramos erradicar la enfermedad, el hambre sin límites, la sin razón dispuesta al paciente y el vuelo necesario para hacer de nuestro ámbito un vivedero más acorde con la transformación del hombre en su devenir de ave en vuelo cercano al sol creciente.

RAYOS SOLARES

Miro los ojos del destierro. / Entiendo que la luz se apaga / en el corazón del hombre, / ausente de patria. /Patria humana es / la que se busca en caminos de luz / cuando al abrir los párpados / se deja entrever el cántico del mañana.

Oda de rayos solares en concordante nota / con entornos del brillo en ceguedad. / Sin contratiempo sobre el renacido palpitar / de la palabra se posan. / Pide por doquier que la dejen ser. / Invoca para su tierra / la fuerza del pensamiento sin lagunas. / Metáfora de los arcanos, / fuente de tormentas en el humano sentir. / Se mira al espejo. / De tanto en tanto / va abandonando en cada atisbo la piel del ayer. / Como crisálida se renueva, / lista al vuelo, / regresa a su reinventado hogar. / Universal terruño, / filigrana de cada movimiento / en el andar de sus habitantes / con el rostro de bondad / y la mochila de los sueños al dorso.

Escribo porque me perturba la existencia pero también me anima la sorpresa que dejo penetrar en el día a día por la ventana del asombro. Me asaltan rayos. Me ofrecen la oportunidad de ser a semejanza de mis fantasmas interiores, los de la voz alada y los pies en plumas. Reconozco extraños llamados cuando le doy la razón a nuestro Ernesto Sabato: “El artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer” y yo le añado de la presencia divina manifestada en cada acto como lo enuncia Victor Hugo: La obra maestra es una variedad de milagro. Bernard Shaw lo refuerza con su frase: Los espejos se emplean para verse la cara, el arte para verse el alma. Ese rincón de lo inexplicable que es igual a sí mismo, en reflejo del otro.

EL LLAMADO DE LA ENTREGA

A riesgo de parecer / atrevida, / quiero hacerle el amor a Dios. / Acariciar sus infinitos, / palpar sus humedades anhelo, / penetrar los océanos / al secar sus sudores. / Estar presente en su lecho de sueños / y albergar su corazón en el mío. / Ser luz de sus ojos, / cuando al oído me murmure / que me ama. / Deseo reconocer en su voz / el llamado de la entrega. / Aplaudir, con manos y pies en alto, / maroma divina, / la belleza de su geografía, / amplia como el Universo

que me regala cuando suspiro. / Me unjo de sol con el beso ardiente / de la mejor pasión. / Me deja seca, desierta / como las arenas mansas / que callan la agonía. / Quiero hacerle el amor a Dios / a riesgo de ser atrevida. / Mis toques serán de sabios murmullos / y de dulce proximidad a la Energía, / Huésped de un nuevo estado de conciencia / donde Dios me hace suya.

Representa el poema, anfitrión del canal en permanencia con un nuevo estado de conciencia, convidado a mis andanzas cuando entiendo que sigo siendo instrumento vivo de mis liberaciones. Las que sano y consiento por medio de la metáfora, sitio de recreo para mis pensamientos al activar la creatividad para impulsar en el arte la mejor forma de tomar parte en una sociedad. Retomo las palabras de Luis A. Ferre : « Donde hay emoción hay arte. Donde hay arte hay vida. Donde hay vida hay esperanza. Donde hay esperanza hay redención. Quizá sea esa redención conquistada la que fue puesta en mi camino gracias al poder de la palabra cuando aplico lo que dijo Simón Bolivar, « el arte de vencer se aprende en las derrotas ». De los multiples intentos logré convertirme en orfebre de mis sueños en presencia de mi esencia, habitante de mis pisadas de errante en el infinto de la gracia. Y con gracia les cuento este poema de corte erótico para terminar con algo de humor.

BANQUETE

Me apetece ser tu alimento: / maíz tierno, / espeso chocolate, / carne al rojo crudo, / durazno de tersuras, / pasta de pierna ancha / entrelazada en tu boca de rocíos. / Recibo la champaña en mis caricias / para ofrendar mis mimos a tu levadura / de hombre crecido en devaneos. / Regados mis apetitos

por tus aguas de horchata de almendra, / leche espesa,

/ olorosa a mieles de abejas reinas. / Esponjan el deseo,

/ mis antojos: / palpitantes anhelos de olfatear / tu fogón en brasas. / Soy manzana prohibida. / Mordisco a mordisco / chupas mi esencia / de mujer pecadora. / Arrimo tus manos / al donaire del juego

de una atracona de comida / de nouvelle cuisine. / Atrevidas combinaciones

y sazones de íntimos plumajes / sirven las recetas de Venus.

Platos favoritos / aderezados con caprichosas sensaciones. / Exquisitez de nuestro paladar / bajo el embrujo de golosos besos. / Devoran nuestro suculento menú / en el banquete a dos. / Ingeniosa gala con trajes de Adán y Eva / en el paraíso.

!Y quien dijo que no sigo con hambre y con secretos!

Hambre de luz,

Hambre de conocimiento y de sabiduría,

Hambre de paz.

Bella Clara Ventura, escritora colombiana, Miembro Correspondiente del Círculo de Escritores de Venezuela

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