Cultura

Fabiana Zapata: Expropiando Venezuela

Explorar el espacio como soporte de producción artística permite indagar las complejidades del hombre desde una aproximación antropomórfica, vinculando conocimientos que van desde la ubicación del individuo en el lugar, su recorrido, su percepción, el intercambio entre varios individuos, hasta el propio espacio físico que acoge todos estos actos.(Fabiana Zapata, 2014)

Acumulaciones y video-arte:

El arte de Fabiana Zapata brota del laberinto histórico que es Venezuela, caracterizado por ser un recordatorio de la alineación ideológica a que estamos siendo sometidos. Sentido estético que se materializa en sus acumulaciones. En ellas intuye las estrategias del Poder de crear una humanidad negada en su esencia: el ser pensante. Tal como se percibe en su obra Superposición de niños, 2012, donde bebés plásticos apiñados, colgados en el vacío cual masa des-individualizada y adoctrinada, nos hieren por la pérdida de la individualidad de los niños que están naciendo y criándose en el presente.

No todo es angustia en este lenguaje visual, pues a través del video-arte plantea posibles salidas al proyecto del Estado totalitario y militarista que vivimos. Tal como se evidencia en el cortometraje Aleuzenev te quiero diversa, 2013 (Vimeo), el cual genera una tensión emocional y conceptual, al enfrentarnos a variaciones cromáticas del Himno Nacional, acompañadas de melodías lúdicas y ecos de la naturaleza. Se está ante una recreación digital, centrada en un símbolo patrio, y a través de los cambios cromáticos y la sincronización musical expresa la necesidad de la diversidad, metáfora de la individualidad, imperativo categórico de una sociedad democrática y de la vida en expansión. Por tanto esta obra es un llamado al despertar de la conciencia del Venezolano, para evitar la negación del ser colectivo, representada en el dominio de un sólo rango cromático y existencial, como es la imposición del rojo en nuestra vida política asociado en nuestro contexto a la intolerancia, el fanatismo, el secuestro del opositor y la legitimación de la violencia de Estado a través de paramilitares, el entrenamiento militar de sus seguidores, la promoción de la cultura de la muerte impulsados por un discurso político agresivo y malandreado. Esto aunado a la impunidad que ha provocado el asesinato aproximado de 24. 985 venezolanos en el 2014. Crea un panorama cercano a una guerra civil, soterrada, silenciada.

Esta visión estética de búsquedas de salidas a este trágico devenir, se refuerzan en el video Anemona amarilla, 2011 (https://youtu.be/WNre6TgePXE) donde crea por acumulación de fragmentos de tubos plásticos una imagen de un sublime ser marino, acompañada de coros que nos envuelven en atmósferas sacras, acompañados por los armoniosos movimientos y giros orgánicos de la pieza, que se hacen eco de las corrientes oceánicas. Metáfora de la belleza de una sociedad fundamentada en el conocimiento y en la cultura de la paz.

Responder al porqué de este salto atávico que ha dado Venezuela, es unas de las intenciones del video arte Del Fusil al fósil, 2013 (Vimeo) cuyo centro visual es un balancín de color púrpura. Simboliza la fusión de la esperanza, representada por el azul que al combinarse con el rojo muta en púrpura, estado intermedio que se dirige a neutralizar la voluntad individual. La música de sirena que acompaña la imagen digital del balancín, se asocia al inminente peligro, acompañada de sonidos de la naturaleza que está siendo arrasada. Máquina extractora de oro-negro, corazón que hace fluir la energía que mueve nuestra sociedad, nos enfrenta a la cruda verdad de que somos un país cuya realidad económica presente es la minería. Oro-negro transformada en tragedia.

Y esto lo representa la artista de manera contundente a través de la conversión de gotas de petróleo en armas… Señala este cortometraje la cultura de la escasez, estrategia de la alienación totalitaria, al regimentar la vida cotidiana de los ciudadanos. Al utilizar el control sobre la alimentación como vía de dominación, tal como lo hiciera el estalinismo y el castrismo en Cuba. Esto lo simboliza la artista con las imágenes de elementos de la economía agropecuaria: ganado, árboles y vegetación invertidos y enterrados.

El nombre del título de la obra es Aleuzenev, Venezuela escrita al revés, podría muy bien ser un homenaje a Leonardo Da Vinci. Pero también evidencia un sentido ético, la inversión que se está dando en la realidad, al ser dominada por los anti-valores. Al negar el liberalismo y la democracia que intentaron sembrarse durante casi cuarenta años, desde la primer presidencia de Rómulo Betancourt (45-48) hasta 1998 con la entrada al poder del régimen el 2 de febrero de 1999.

Zapata evidencia la lógica interna de su discurso en la obra Hecho en Venezuela, corazón tejido cual almohadilla con curita, manifiesta una nación herida, lacerada y enferma. Al potenciar el régimen los anti valores que dominaron Venezuela entre las sangrientas y crueles guerras civiles que dominaron en el siglo XIX, y que retornaron en el siglo XX gracias a la falta de autocrítica e inmadurez política en la generación a que provocó la guerra de guerrilla.

Abstraccionismo geométrico:

La pérdida de la libertad, de los derechos humanos se convierte en arte, en sus obras bidimensionales realizadas en el 2014. Son cuadros dominados por lo geométrico, donde la línea y el ritmo se transforman en púlsares del latir de la sociedad. Los colores llenan la superficie, evadiendo la simetría, y el orden. Este desfase se evidencia en las líneas cromáticas negras dentro del rectángulo, que se buscan para romper el vacío en el que caen. Y al encontrarse lo hacen transmitiendo la noción de inestabilidad.

En estos cuadros experimentales, la abstracción geométrica no evade la realidad. Sino que se transforma en expresión de la discontinuidad y la inautenticidad de nuestro devenir histórico, al no ser capaces de generar procesos de autocrítica para construir horizontes que nos permitan escapar al eterno retorno. Esto lo representa la artista, en estas piezas a través del laberinto, metáfora mítica que escondía al Minotauro en la antigua Creta, alegoría de la realidad en que se ha transformado nuestra historia. Acompañados de líneas de colores que evitan la estridencia como serían el negro, el morado, y el gris que traman un tapiz de nuestra paradójica contemporaneidad. Esta serie recuerdan algunas piezas que realizó Gego, cuando investigaba la trama que la llevaron a sus retículas. Sobre todo, esto se percibe en Fabiana cuando las tiras cromáticas huyen de la bidimensionalidad, al crear profundidades reales que hacen visible el vacío, cómo tensión entre el ser y la nada. Rasgo que también se percibe en sus esculturas a través de las tensiones cromáticas que generan las capas que las integran, al hacer perceptible, el vacío.

Expropiaciones Hechas en Venezuela:

“El trabajo a nivel de imagen emparenta con el discurso del diseño gráfico, con la manera de presentar carteles publicitarios y esa relación con la cultura pop, las trabaje a partir de la visión del consumo desde la iconografía del pop-art, con una carga irónica sobre los procesos sociales-económicos por los que vive intensamente Venezuela a través de las expropiaciones”.(Fabiola Zapata, 2015)

En esta serie la artista desarrolla, iconos de nuestra cotidianidad titulada Expropiaciones, Made in Venezuela, 2012 frase irónica que enfrenta al espectador ante nuestro presente histórico. Tal como se evidencia en la pieza Harina Pan, 2012, cuyo centro visual es un paquete del producto que salió al público en 1960 convertido en diana de tiro, elemento de nuestra identidad cultura como lo es la arepa (erepe=maíz). Venezuela es ancestralmente una sociedad que gira alrededor del maíz. Surgió la idea de crear esta harina, entre los 40 y los 50, debido a lo trabajoso que era el proceso de hacer la arepa que implicaba la limpieza, pilado, cocción, molienda y amasado del maíz, todo esto, aunado a las exigencias de la nueva vida urbana, desencadenó la disminución de su consumo y casi ocasiona su desaparición. Por esto promociono uno de los slogan más recordados de esos años: ¡Se acabó la Piladera¡

En el empaque se estampa el rostro de una mujer con una pañoleta blanca con puntos rojos, representa a quienes se dieron a la labor de enseñar a los venezolanos a hacer este alimento. Diseño que la artista sustituye para enfatizar el continuo ataque hacia la Polar, al igual que resemantizar la palabra blanco, que no hace referencia a ese tipo de maíz sino al ser blanco de la violencia del régimen.

A través de la estética, la artista resalta la cultura de la escasez, creada en nuestro país, para socavar la capacidad de reflexión, y crítica del venezolano, al convertir su vida en un constante desosiego por encontrar los productos de la dieta básica. Por tanto, lo que está detrás de la simulación de lo que el gobierno llama la guerra económica: es una tipología de economía de guerra para mantenerse en el poder y materializar sus aspiraciones totalitarias. E intentar apropiarse de una de las industrias paradigmáticas del país, como lo es La Polar, que nació y se desarrolló gracias a los postulados del liberalismo económico, opuesto al colectivismo socialista.

Llama la atención los contenidos de la gráfica digital de Fama de América, que sustituye por la frase Fam de América trasmitiéndole a la obra un giro humorístico que destaca la dialéctica opresora que se dá en el imaginario al intentar destruir otro de los rasgos esenciales de nuestra identidad, para sustituirlos por elementos exógenos como es el lema que se incluye en el nuevo paquete: un corazón en cuyo interior se encuentra la frase “Hecho en Socialismo”. La obra de Fabiana devela la dinámica simbólica para manipular el alma colectiva. Este icono y producto que es el Café Fama de América, expropiado acuñó la famosa frase de nuestra cultura popular:

Por el aroma yo lo sé,
Fama de América el mejor café

Su historia se remonta a 1887 cuando el inmigrante español Bernardo Gonzáles Palenzuela empezó a producirlo artesanalmente, hasta que, a comienzos en 1927, se registra el nombre de Café Fama de América. Si bien no es un producto originario de nuestro continente, pues llegó desde la Guayana el cafeto y se difundió alrededor de 1740. En Chacao, en las cercanías de la población de Caracas, se levantaron en 1784 las primeras plantaciones cafetaleras en la hacienda Blandín. Esta aromática semilla tiene sus orígenes en Etiopía, y los árabes lo dieron a conocer. La artista reelabora la iconografía original del producto, donde dos tomadores de café, con sus turbantes sostienen tazones humeantes. La atmósfera islámica se refuerza en la estampa que representa al producto, al ubicarle a los personajes aretes en las orejas, no usar cuellos de camisa, y en el fondo ubicar una mezquita coronada con una media luna y dos minaretes a los extremos, recordando el misterioso y erótico ambiente de las 1001 noches árabes. La creadora revela la dialéctica de dominación simbólica que desea insertar nuevos contenidos en el inconsciente colectivo, al transformar a los bebedores árabes de café, en obreros con cachuchas de militantes del PSUV, sustituir uno los tazones por una taza y el aroma que caracteriza al producto en signos del dólar, para expresar la radical crisis económica provocada en nuestro país como estrategia de dominación e incapacidad gerencial.

En la pieza Sidor toca de manera irónica, la estrategia de sustitución simbólica con un icono de uno los producto más deseados por la boliburguesía, como es el whiski de 25 años de añejamiento. De la botella surge una nube que nos recuerda las lámparas mágicas de la tradición árabe, y señala la cruda verdad que resultó de haber expropiado a Sidor, tras haber sido privatizada y estar generando ganancias por primera vez en su historia. Como resultado: la escasez de acero, y subproductos como las cabillas, y las vigas, elementos básicos en la construcción. Como acostumbra la artista, en esta serie ubica su icono de un corazón herido, acompañado de la frase Made in Venezuela. Con esta dinámica simbólica se revelan las estrategias económicas e ideológicas del totalitarismo, y se expresa la intencionalidad de la artista de convertir la estética en ironía y develación de una realidad para revertir esta negación. Por tanto en Fabiola Zapata tenemos una artista, cuya obra no se encierra en el esteticismo, sino se compromete con el contexto histórico que le ha tocado vivir.

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