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Equipo Olímpico de Refugiados: De víctimas de la violencia a símbolo de esperanza

Huyeron de sus países en busca de protección. Diez hombres y mujeres jóvenes que lo dejaron todo para conservar sus vidas. Diez talentosos deportistas que nunca se rindieron. Ellos son el primer equipo de atletas refugiados que compite en unos Juegos Olímpicos.

Dos nadadores, dos judocas, un maratonista y cinco corredores de media distancia, provenientes de cuatro naciones en conflicto, compiten como un solo equipo en Río de Janeiro 2016. Su bandera: los aros olímpicos en fondo blanco, la misma que identifica el espíritu con el que nacieron los Juegos.

Pero no es sólo su talento y capacidad física lo que los distingue. Cada uno de ellos tiene una historia conmovedora de resiliencia que merece ser compartida. Su participación en la máxima justa deportiva mundial, es un tributo al coraje y la perseverancia de todos los refugiados. He aquí sus historias:

Yusra Mardini, Natación, 18 años

Antes que comenzara la guerra en Siria, Yusra era una adolescente como cualquier otra, que entrenaba como nadadora de competencia y llegó a representar a su país en competencias internacionales.

Cuando bombardearon su ciudad, ella y su hermana se vieron obligadas a huir de su casa hacia un sitio más seguro. En su periplo llegaron a la ciudad de Esmirna, en Turquía, en donde lograron abordar un bote para cruzar el Mediterráneo en dirección a Grecia.

Poco les duró el respiro. Estando ya en mar abierto, el motor de la embarcación en la que iban dejó de funcionar, el inflable comenzó a llenarse de agua y amenazaba con volcarse. Ante la situación, Yusra saltó al mar y comenzó a empujar el barco, con veinte personas a bordo. Se le unieron las pocas personas que sabían nadar y estuvieron impulsando el bote por más de dos horas, hasta llegar a las costas de la isla de Lesbos.

Desde septiembre de 2015, bajo la condición de asilada y con una beca del Comité Olímpico Internacional, Yusbra ha estado entrenando en Berlín, Alemania. «Todo está regresando a la normalidad en mi vida, pero nunca será como estar en mi país», declaró Yusra, quien compite en estos JJOO en la prueba de 200 metros libres de natación.

Rami Anis, Natación, 25 años

Rami comenzó su entrenamiento formal en natación a los 14 años de edad en la ciudad de Alepo, en su natal Siria. Cuando los bombardeos y secuestros comenzaron a ser más frecuentes, su familia lo envió en un vuelo con dirección a Estambul para que fuera a vivir con su hermano que estaba estudiando turco.

A medida que los meses se convertían en años, Rami aprovechó para perfeccionar su técnica de natación en el Galatasaray Sports Club. Sin embargo, al no tener la nacionalidad turca, no le era posible participar en competencias oficiales de natación.

Determinado a romper las limitaciones y probarse a sí mismo, Rami se montó en un bote con dirección a la isla griega de Samos, llegando luego hasta la ciudad de Gante, en Bélgica, en donde ha estado entrenando nueve veces a la semana con la ex-nadadora olímpica Carine Verbauwen con el objetivo de participar en los JJOO.

En Rio 2016, Rami participará en las competencias de 100 metros mariposa y 100 metros libre.

Yolande Mabika, Judo, 28 años

La guerra en la República Democrática del Congo (RDC) separaron a Yolande de sus padres cuando era tan sólo una niña. De aquel tiempo, pocas cosas permanecen en su recuerdo, salvo la imagen de estar corriendo sola y asustada a campo traviesa y ser recogida por un helicóptero que la llevó a la capital, Kinshasa.

Allí, en un centro para niños y niñas desplazados donde vivía, descubrió el judo y se dedicó con pasión a él, llegando a representar a la RDC en torneos internacionales.

Sin embargo, no todo era color de rosa. Tras años de entrenamiento bajo condiciones de represión y abuso, decidió desertar junto con su amigo y compañero de equipo, Popole, durante el Campeonato Mundial de Judo, realizado en Brasil en 2013.

Tuvo que dormir en la calle y no sabía qué hacer, pero  asegura que los brasileños le tendieron la mano y la ayudaron a seguir preparándose. Actualmente, en calidad de asilada, entrena en el Instituto Reação en Río de Janeiro.

“Estoy esforzándome mucho para intentar conseguir la medalla pero, sobre todo, para transformar mi vida y un día buscar a mi familia”, dice la judoca de 28 años.

Popole Misenga, Judo, 24 años

Popole tenía tan sólo nueve años cuando huyó de los combates en Kisangani, en la República Democrática del Congo (RDC). Tras perder a su familia, fue rescatado después de pasar ocho días solo en el bosque. Vivió durante años en un centro para desplazados internos en Kinshasa, la capital de RDC, en donde conoció el judo y perfeccionó sus habilidades.

Su destreza lo llevó a representar a su país en torneos internacionales. Pero al igual que Yolande, era vejado por los directivos del equipo deportivo. «Cuando perdíamos, los entrenadores nos obligaban a dormir en celdas y nos hacían pasar días sin comer», relata Popole.

Escapó del equipo con ayuda de su compañera Yolande y ahora busca una medalla. «Mi sueño es el sueño de muchos africanos. El Comité (Olímpico Internacional) nos comprendió como seres humanos y nos está dando esta oportunidad. Voy a luchar desde el deporte por todos los refugiados», afirma el atleta.

Actualmente Popole entrena en el Instituto Reação en Río de Janeiro, y compite en estos JJOO en la categoría de menos de 90kgs.

Yonas Kinde, Atletismo, 36 años

Durante los últimos 5 años, Yonas ha vivido como refugiado en Luxemburgo. Trabaja como taxista para mantenerse, y entrena tanto como le es posible para ser cada vez mejor corredor.

Yonas ha competido en varios maratones y logró la calificación para participar en los Juegos Olímpicos de Río en el Maratón de Frankfurt en octubre pasado, cuando logró completarlo con el impresionante tiempo de 2 horas y 17 minutos.

Actualmente entrena en la Escuela Nacional de Educación Física y Deportes de Luxemburgo.

Cultivando el atletismo en Sudán del Sur

Cinco de los atletas del equipo olímpico de Refugiados son originarios de Sudán del Sur, la nación africana que desde 2005 se independizó de Sudán pero que desde entonces ha permanecido inmersa en guerras étnicas.

Todos ellos han desarrollado sus capacidades en el Centro de Entrenamiento para refugiados de la Fundación de Paz Tegla Loroupe, que en alianza con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), trabaja en Nairobi, Kenia, en donde está el campamento de refugiados más grande del planeta.

Aunque cada uno llegó de manera distinta, todos lo hicieron por el mismo motivo: huyendo de la guerra. Estas son sus vidas:

James Nyang Chiengjiek, Atletismo, 28 años

A la edad de 13 años, James huyó de su casa en lo que en ese entonces era el sur de Sudán, para evitar ser secuestrado por rebeldes que estaban capturando niños para convertirlos en soldados de manera forzada.

Como refugiado en el campamento de Kakuma, en el norte de Kenia, asistió a una escuela ubicada en una zona montañosa conocida por sus atletas y se unió a un grupo de entrenamiento de niños mayores.

Ahora está listo para participar en la prueba de velocidad de 400 metros planos.

Anjelina NadaiLohalith, Atletismo, 21 años

Anjelina fue forzada a huir de su hogar, en el sur de Sudán, a la edad de seis años. Ella no ha visto ni hablado con su familia desde entonces. Luego de llegar al campo de refugiados de Kakuma, en el norte de Kenia, comenzó a ganar concursos escolares de atletismo y logro clasificar para ser parte de la Fundación.

En estos JJOO participará en la carrera de 1500 metros planos.

Rose Nathike Lokonyen, Atlestismo, 23 años

Rose y su familia huyeron de la violencia en el sur de Sudán y en el año 2002 se asentaron en el campo de refugiados de Kakuma, en el norte de Kenia. Sus padres regresaron a su país de origen en 2008, pero ella y sus hermanos no pudieron ir con ellos, así que se quedaron en el campamento de refugiados de Kenia, donde aún vive.

La joven tuvo el honor de portar la bandera del Equipo Olímpico de Refugiados y luego de mucho entrenamiento está inscrita para la prueba de 800 metros planos.

Paulo Amotun Lokoro Atletismo, 24 años

Hace tan sólo algunos años, Paulo era un joven pastor que cuidaba al poco ganado de su familia en las llanuras de lo que hoy es Sudán del Sur. Huyó de los disturbios en su país de origen y se unió a su madre en el campamento de refugiados de Kakuma, en el norte de Kenia.

Durante su vida en el campamento, Paulo destacó en el deporte escolar y finalmente ganó un lugar en el equipo de refugiados con el que ha estado entrenando hasta la actualidad. En Rio 2016 participará en la carrera de 1500 metros planos.

Yiech Pur Biel, Atletismo, 21 años

Obligado a huir de los combates en Sudán del Sur, en 2005, Yiech buscó protección en el campamento de refugiados de Kakuma, en el norte de Kenia. Comenzó jugando fútbol, pero eventualmente prefirió correr, mostrando resultados prometedores que le llevaron a ser seleccionado para unirse a la Fundación.

«Cuando sales y llevas la bandera de los refugiados (…) le dices al mundo que somos seres humanos como otra gente», reflexiona Yiech, quien participará en Rio 2016 en la prueba de 800 metros planos.

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