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Félix Ríos, un líder que se convirtió en emprendedor desde que nació

Dicen que todo individuo se convierte en un vencedor desde el mismo momento en que gana la batalla por ser ese espermatozoide que logra fecundar un óvulo. Pero cuando, además, la llegada de ese nuevo ser ocurre en un momento totalmente inesperado e impactante, hay altas posibilidades de que esa persona esté benditamente condenada al éxito. Algo así ocurrió con Félix Ríos, un sociólogo que se convirtió en emprendedor desde su nacimiento, en 1976. “Cuando llegué a este mundo, mi mamá tenía 47 años y mi padre 56. Eso supone que ellos habían parado la fábrica hacía años, pero aparecí yo para sorprender”, comenta el caraqueño. “Mis primeros pasos como emprendedor estuvieron relacionados con nacer en un momento en el que nadie me esperaba”.

Siendo todavía un niño, Ríos se enfrentó al hecho de constatar que en una misma ciudad –en este caso, Caracas– hay diferencias sociales bastante marcadas. Esto se debe a que cuando tenía diez años pasó de vivir en el 23 de enero a La California. “Fue un cambio bastante brusco. Te lo pongo así: dejé de tener amigos que iban a Playa Los Cocos para conseguirme con vecinos que pasaban sus vacaciones en Disney World. Sin haber estudiado sociología aún, entendí que estaba enfrente de dos Venezuela. Por eso nació un sentir en mí, y era tratar de entender este problema”.

Así fue como años más tarde ingresó en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), de donde salió egresado como sociólogo –aunque en principio pensó en ser periodista–.

En su época de universitario participó en distintos voluntariados, como el Centro de Estudiantes. “No seguí tan involucrado con la política del alumnado, yo quería que más allá de una votación, pudiera ayudar a los jóvenes a entender ese  propósito trascendente por el cual deben moverse”. Fue así como en 1999 obtuvo una beca para participar en un evento de la Organización de Estados Americanos (OEA), dirigido a muchachos de la región andina.

“Ese año, un chico me entregó un tríptico de algo que se llamaba Opción Colombia. La organización llamó bastante mi atención”. Tan alto fue el impacto que años después, Ríos decidió crear una organización con los mismos valores, en la que los jóvenes se vieran en la necesidad de cambiar la apatía por acciones que fomentaran el progreso de la nación. De esta manera, en 2002 nació su fundación: Opción Venezuela.

Un tema trascendental

Mucho antes de que naciera su institución –específicamente cuando tenía 17 años–, Ríos se enteró de una condición en su organismo que lo marcó profundamente: es infértil. “Una vez que me informaron eso, comencé un proceso psicológico intenso. Cuando tienes hijos sabes que has cumplido el tema de la trascendencia, pero, ¿cómo lograrlo si en el tema biológico es imposible para mí?”

A estas alturas, este líder habla con naturalidad sobre el tema, pero durante años, fue un tema bastante sensible para él. Sin embargo, no hay duda de que ha logrado cumplir con ese propósito de trascender. Todos los jóvenes que ha ayudado a lo largo de estos años son una muestra de ello.

–Hay un proverbio bíblico que dice que la gloria de los jóvenes es su fuerza. ¿Usted qué opina?

–Con más de quince años trabajando con jóvenes, yo no me siento en posición de endiosar a la juventud. Creo que es una edad estratégica y fundamental. Siento que mientras menos jóvenes estén en situaciones de vulnerabilidad, mejor. Pero según la UCAB, para el año 2014 había más de 1,7 millones  jóvenes sin posibilidades de estudio ni trabajo. ¿Qué fuerza pueden tener estos jóvenes? Claro está que sí tienen un gran ímpetu, pero eso puede ser usado para el bien o el mal.

En estos tiempos de millennials te diría que la gloria de los jóvenes no solo está en su fuerza, sino en la capacidad que tienen de conectarse con lo que les apasiona.

–¿Cómo proyecta a Opción Venezuela en unos cinco años?

–Creo que estaremos compartiendo metodologías de formación. Seremos inspiración en Latinoamérica. Lo que estemos haciendo en ese momento, no puede ser solo para impactar solo a los jóvenes de Venezuela, sino de toda la región.

–¿Cómo sabe que va por el camino correcto?

–El cuerpo me da señales. En un momento de mi vida en el que tenía muchas cosas comencé a sufrir de colon irritable. Estaba somatizando el estrés. Eso me obligó a dejar algunas funciones para dedicarme por completo a Opción Venezuela. Desde ese momento hasta ahora, muy pocas oportunidades he tenido alguna dolencia.

“Piensa rápido”

–¿Reservado o accesible?

–Accesible.

–¿Día o noche?

–Noche.

–¿Frío o calor?

–Calor.

–¿Futbol o beisbol?

–Futbol.

–¿Playa o montaña?

–Montaña.

–¿Gatos o perros?

–Gatos.

–¿Blanco o negro?

–Negro.

–¿Un libro?

–El principito.

–¿Un cantante?

–-Fito Páez.

–¿Una época de la historia que le hubiera gustado conocer?

–Los años que siguieron a la muerte de Juan Vicente Gómez.

–¿Un plato de comida?

–Pabellón criollo.

–¿Un paisaje?

–El Roraima.

–¿Un artista plástico?

–Cruz-Diez está de moda (risas).

–¿Un pasatiempo?

–Bailar.

–¿Un lugar que le guste visitar?

–Nuevamente, el Roraima.

–¿Un color?

–Vinotinto.

–¿Una premisa?

–La cosa es emprender.

–¿Un error recurrente?

–Querer salvar el mundo.

–¿Un hecho vergonzoso imposible de olvidar?

–Tengo varios. Hace dos días, por ejemplo, confundí a Norelis Rodríguez con Scarlet Ortiz.

–¿Un nacimiento?

–Para mí sería un milagro. Es un acontecimiento con el que sueño.

–¿Una muerte?

–La de mi papá.

–¿La vida es…?

–Un lienzo.

–¿Y Venezuela?

–El espacio de lágrimas, sonrisas, amistades y afectos. Es mi tierra.

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