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Hugo Afraino Álvarez Pifano… entre fábulas

Ese es el caso de Hugo Afranio, un yaracuyano, quien según los datos de su curriculum, lo único que le falta,  es incluir que se encuentra acreditado como sacerdote en el Reino de Maria Lionza, ubicado en su estado natal.

El enfoque fundamental de su “escrito”, que  termina descalificándolo a él mismo, es la fábula de “La Gallina de los Huevos de Oro”.  Acto seguido, por capítulos y en apartes numerados, el musicólogo persigue al músico y a sus alumnos, sin importarles que sean jóvenes y niños venezolanos, en su mayoría procedentes de los más humildes estratos sociales. Total que a Hugo Afranio no le importa nada, cuestiona la conducta de seis (6) Presidentes de la Republica: Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi, Rafael Caldera, Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro; pone en tela de juicio no solamente al maestro Abreu, sino al famoso compositor Inglés Andrew Lloyd Webber , al religioso Pynchas Brener,  Rabino Jefe de la Unión Israelita de Venezuela, a la honorable Primera Dama Doña Betty Urdaneta de Herrera; para concluir que el maestro José Antonio Abreu, está al frente de una cultura musical venezolana, afincada en el socialismo del Siglo XXI, asumiendo con ello, que dicha doctrina política, data de los tiempos de Carlos Andrés Pérez.

Hugo Afranio, es un perseguidor y enemigo de la mejor obra humana, cultural y civilizadora de todos los tiempos en Venezuela. Actúa como aquella Serpiente,  que  perseguía a la luciérnaga, en una fábula que es de aplicación inmediata y directa, útil  para  comprender el inconsciente del “musicólogo” Hugo Afranio Alvarez Pifano y de su Orquesta de Detractores, lesionadores de los sueños de vida, de  centenares de niños y jóvenes venezolanos.

“Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.

Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía… Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:

“¿Puedo hacerte tres preguntas?”

“No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar”. -contestó la serpiente…

– “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?” -preguntó la luciérnaga.

– “No”, -contestó la serpiente.

– “¿Yo te hice algún mal?” -dijo la luciérnaga.

– “No”, -volvió a responder la serpiente.

– “Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?”

“¡¡¡ Porque no soporto verte brillar!!!”

Rafael Ángel Terán Barroeta, Cronista de Tucutucu.

…Habitante en mis sueños, de aquella montaña mágica llena de leyendas: La Peña de Tucutucu. Una muralla natural, usada como defensa por nuestros antepasados Cuicas. Donde se siente el murmullo de los Momoyes y de los Duendes; con el dulce y tierno canto de las aves, viajando sobre las alas de la brisa montañera…

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