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Kaí, la inspiración del sonido de Huáscar Barradas

Se enciende el televisor y están transmitiendo una película. Se trata de Fantasía, de Disney. El pequeño Huáscar la ve y se entretiene. De pronto, un sonido que captura su atención: la flauta. “Papá, quiero ser flautista”. Así empieza la historia de Huáscar Barradas en la música. Un transitar que hoy por hoy lo catapulta como uno de los principales exponentes del arte sonoro en Venezuela. Giras, conciertos, presentaciones, encuentros sociales…, todo lo que implica la fama. Pero, ¿qué hay de sus tiempos libres? “Esos son para Kaí, mi hijo”, confiesa.

Aunque su agenda es bastante apretada, trata de que los fines de semana giren en torno a su pequeño, “y él espera que eso sea así”. Así que se monta en su carro, sale de Caracas por la Autopista Regional del Centro y llega a Valencia para buscar al niño.

“Cada encuentro es una aventura: vamos a la playa, a la montaña, a una hacienda…, lo que sea. Siempre hacemos algo diferente. Además, como a él le gusta la música, disfruta acompañarme a los ensayos y conciertos. De hecho, desde bebé ha estado en mis shows”.

Huáscar Barradas y su hijo, Kaí
Para el artista, la relación que tiene con su pequeño es de amigos. Foto: @rosisoto

Sin terceros

La relación de Barradas con su hijo es tan íntima que la mayoría de los momentos que comparten son solo para los dos. “Puedo decirte que 99% del tiempo que estamos juntos duerme conmigo. De hecho, tiene un cuarto en mi apartamento y no lo usa. Muchas veces nos bañamos juntos. Casi todas las cosas las hacemos sin terceros”.

La verdad es que para este flautista fue una gran sorpresa enterarse que sería padre, pues no estaba entre sus planes. Pero el asombro se transformó rápidamente en alegría y hoy celebra que Kaí y él tengan una relación de amigos.

“Hace dos semanas nos fuimos a la playa y fue genial. Comimos juntos, nos bañamos, jugamos, echamos broma…, nosotros nos acostumbramos a estar siempre así”.

El legado

Recientemente, Barradas subió una foto en su Instagram en la que Kaí aparece comiendo panquecas con Nutella. El artista recordó que cuando niño, su mamá –la abogada Hilda Torres– se las servía con mantequilla y azúcar. “Lo importante es que la tradición continúa y Kaí de pronto se las preparará a sus hijos en el futuro”, describió en la imagen.

Entonces, no está de más preguntarse, ¿qué elementos de su crianza emplea en la formación de su pequeño? “Yo aplico varias cosas, pero creo que lo principal es la insistencia en hacer bien las cosas, como mi papá era conmigo. Él nos complacía, pero también nos disciplinaba, y yo soy igual. La diferencia está en que soy más comunicativo. Si lo castigo o llamo su atención, le explico el porqué”. Y eso ha trascendido en su hijo, quien también da sus argumentos cada vez que asume alguna posición.

Por otro lado, ya que el niño ve poco a su familia paterna, su padre se encarga de hablarle sobre ellos. “Es bueno que él tenga presente la existencia de sus parientes, que sepa que lo aman, se preocupan por él y son su sangre. Ese amor por los míos lo aprendí de mi papá”.

“Algo normal”

La agenda de Barradas es tan ocupada que llega al punto de no tener horario. Puede estar dos semanas libre y de pronto irse por mes y medio a una gira. “Lo bueno es que Kaí entiende eso y lo ve como algo normal”. Lo que hace el flautista para compensar esos momentos de ausencia es regalarle tiempo de calidad al regresar.

Lo bueno es que precisamente el hecho de no estar sujeto a un cronograma lo ayuda a estar presente cuando otros padres no pueden. “Una vez le llegué de sorpresa un día de semana en la mañana. Eso es algo que un papá que trabaja de 8:00 am a 5:00 pm no puede hacer”.

Y cuando se ven, siempre surge la expectación: “¿qué vamos a hacer hoy?” Muchas veces van al cine o al teatro, pues a Kaí le gusta mucho.

En cuanto a las cualidades artísticas del niño, Barradas explica: “Él es infinitamente talentoso. De hecho, el año pasado cantó como en diez conciertos conmigo. Yo celebro el hecho de que nunca está nervioso. Tú le dices que interprete un tema y él muy sereno agarra su micrófono y arranca”. Sin embargo, considera que el pequeño sufre lo que muchos virtuosos: la indisciplina.

Aunque el amor por el arte es algo que comparten, un punto en el que se diferencian es en el gusto por los deportes. El papá es un fanático empedernido, mientras que el hijo no se siente muy atraído.

Sin embargo, eso se compensa con la pasión que ambos sienten por la aventura. “Escalamos montañas, enfrentamos las olas del mar, nos metemos en una quebrada con agua fría…, es muy divertida nuestra relación”.

El flautista recuerda con gracia una vez que se lanzaron de un trampolín a una altura de tres metros. “Kaí lo hizo tan bien que cuando llegamos a la casa le pregunté si se había lanzado antes. Para mi sorpresa, esa era su primera vez, pero él decidió arriesgarse porque vio en mí el ejemplo”.

Este domingo no estarán juntos, pues Barradas se fue para una gira que incluye Turquía y otros países de Europa durante un mes. Pero si hubiese tenido la oportunidad de quedarse, el mejor regalo habría sido algo improvisado. “Es que nosotros somos muy arriesgados. Nos gusta inventar cosas nuevas cada día. Yo soy medio loco, y mi hijo va por el mismo camino”.

Huáscar Barradas y su hijo, Kaí
Aunque la agenda de Barradas es bastante apretada, él compensa la realidad con tiempo de calidad. Foto: Rosi Soto @rosisoto
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