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La gaita, género que protesta incluso sin sonar

Nací para protestar

Para defender mi grey

Para que la mala ley

No nos pueda apabullar

Este fragmento del tema “Grito de gloria” (compuesto por Wolfang Romero y Leandro “Papi” Zuleta para Maragaita) es una muestra de la denuncia que ha acompañado a la gaita zuliana desde su génesis. Es que aunque existen muchas canciones del género que guardan relación con la devoción católica y con momentos jocosos, la verdad es que la gaita siempre se ha usado como un grito de protesta que el pueblo levanta en contra de sus gobernantes.

Lo interesante es que ahora el fin que persigue este ritmo ha trascendido al punto de manifestar un reproche al dejar de sonar. Sí, aunque parezca absurdo, tomando en cuenta que es una expresión artística que amerita ser escuchada. Pero es que el anuncio que hizo recientemente el Colegio San Ignacio de Loyola, con la suspensión de su acostumbrado Festival Intercolegial de Gaitas, es una denuncia pública por la situación política que atraviesa actualmente Venezuela.

“Nuestro norte desde junio hasta esta mañana era el festival de gaitas”, dijo un dirigente estudiantil de esa casa de estudios el pasado 28 de octubre, “pero tomamos la decisión de que el festival de gaitas ya no va a ser nuestro norte; nuestro norte es el país”.

¿En qué afecta?

Para quienes no lo sepan, algunas de las actividades más importantes en las navidades caraqueñas son los festivales de gaitas que realizan varios colegios de la capital. Es una oportunidad para que los estudiantes de esas casas de estudio derrochen talento con la integración de voces, músicos y danzarines.

Quizá no sean la muestra más purista de lo que es o debe ser la gaita, pues en la mayoría de los casos, las presentaciones de los alumnos tienen distintas fusiones con otros géneros, como la balada, el pop y hasta el reggaetón. Pero no puede negarse que estos concursos son una plataforma que permite la exposición de un género que es tan navideño como la hallaca.

Entre todos estos encuentros, el del Colegio San Ignacio de Loyola se destaca como uno de los más llamativos, gracias al nivel artístico de cada agrupación y a la proyección de sus invitados especiales.

Sin embargo, en 2016 el mensaje que dio un dirigente del recinto estudiantil fue: “Yo prefiero este año no tener evento y el año que viene tener quinientos eventos en democracia”. Toda una muestra de reclamo ante aquellos que manejan la política de Venezuela.

Se parece un poco a ese momento en el que, según escribió Ramón Herrera Navarro en “Historia de la gaita: una interpretación de su origen, nacimiento, evolución y perspectivas”, surgió el género musical por excelencia del estado Zulia.

La inspiración de este ritmo nació en la finca Santa María, luego de que el amo del lugar le dio un golpe en la espalda a un negro esclavo, llamado Simón Chourio, por no atender rápidamente una orden suya. Otro cautivo cayó de rodillas al suelo y llorando clamó:

Ya esto no puede ser

Como nos tratan los amos

Su hermana –también esclava– se encontraba detrás de él, y al oír su lamento le dijo suavemente al oído:

Y si se lo reclamamos

Nos hacen más padecer

Ambos se miraron y repitieron la primera parte del verso:

Ya esto no puede ser

Así se creó un canto de reclamo contra los amos por el maltrato que recibían. Francisco, un miembro del grupo de esclavos sabía leer y escribir, así que sugirió que se pidiera autorización a los dueños para difundir la composición. Estos últimos concedieron el permiso, siempre y cuando lo hicieran antes de su fiesta (el 24 de diciembre).

La idea de los esclavos era crear una celebración parecida a la que hacían los españoles, imitando los cantos de aguinaldos y villancicos; dado que aprobaron su solicitud, convinieron entonar su canto el 12 de diciembre de 1782. Los dueños no soportaron todo lo que se decía en la canción, así que mandaron a azotar a los miembros del conjunto musical.

Fue en ese contexto de represión que surgió este género que, como ya se dijo, en todo tiempo ha denunciado la forma en que los dirigentes tratan a la grey. Una manifestación artística que, por cierto, ostenta el título de Bien Patrimonial de Interés Cultural y Artístico de Venezuela.

Por eso, llama tanto la atención que 134 años después, la gaita continúe siendo el género por excelencia para protestar. Lo más interesante es que ahora esa protesta se haga a través del silencio. Definitivamente, la posición que asumieron los estudiantes del Colegio San Ignacio de Loyola marca una trascendencia en este ritmo musical como medida de reclamo. ¿Quién diría que un género serviría para protestar, incluso sin sonar?

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