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La navidad en un poema de Vinicius de Moraes

El historiador y periodista Moacir Werneck de Castro –ya lo he contado antes- me hizo un regalo precioso: el original de una carta escrita a máquina por el gran poeta brasileño Vinicius de Moraes, autor también de canciones deslumbrantes como la Garota de Ipanema. Conservo la misiva que ahora traduzco y que cumplirá 63 años en unos cuantos días, enmarcada entre dos cristales, a lado de mi cama; contiene una dura condena del clima de intolerancia censura y opresión Macartista –y con toda proporción guardad, recuerda los desatinos de las reacciones conservadoras contra las revelaciones de Wikileaks-. Entre otros delatores famosos incluye a un  “dedo duro” como el mediocre actor que era por aquel entonces Ronald Reagan, de quien Vinicius nunca llegaría a saber que un día sería tristemente elegido a la cabeza de su gran país. Pero lo más destacable de la carta es el complejo poema cuya primera y siempre arbitraria versión me permito compartir con ustedes en fechas tan singulares. Aquí la carta de Vinicius:
 
 
                                                                                                                      Hollywood I.I.48
Werneck querido,
 
Greetings. El papel verde significa la esperanza de que las cosas vayan mejor en este 1948, que en el año pasado; esa es mi esperanza, que es la última que muere. Los dos hoyos a la izquierda (Nota 1) representan los dos orificios fundamentales de la forma humana, femenina, claro está, que espero continúen llenando tu destino o al contrario, a ser llenados para gozo y disfrute nuestro. Dicho esto, ¿cómo estás? No te lo digo con un simple ¿cómo estás? si me entiendes; es un ¿cómo estás, “Hein”?
 
Supe la buena nueva de tu entrada al Partido (Nota 2) y también de la nueva menos agradable de que estuviste peleando con Carlos D. (Nota 3) en el periódico. Supe también que él se opuso violentamente a todas las medidas propuestas por nuestra gente del Comité Central por puro “espíritu de puerco”. ¿No es así? No sé que le habrá dado a Carlos, si eso fuera  exacto. De cualquier manera es lamentable, porque la lucha está de tal forma que desunirse es capitular. Y estoy cada vez más convencido que no es solamente la única puerta de salida, como que también es la más estrecha, a la manera del evangelio. Por eso batallo mucho siempre aquí –cada vez que puedo- “gosthlike”, claro. Ya abofeteé a una señora a causa de una anécdota antisemita, en una cena bastante desagradable, con marido presente, etc.  Participo activamente de los movimientos del Progressive Citizens of America, que está empuñando la bandera de Wallace. Gente excelente. Trabajo mucho en la revista de cine; quieren hacerla liberal para desviar la atención.  De cualquier modo, publicamos en el número uno, como tendrás la ocasión de ver, la conferencia contra el control del pensamiento en los Estados Unidos y si tenemos suerte, en el número dos hablaremos de los hambrientos escuchas del comité de Actividades Antinorteamericanas en Washington, que fueron una vergüenza y el tono fue la coacción y la delación. Los escritores liberales y de izquierda se portaron muy bien, como también debes de haber leído, y acudirán al tribunal para ser juzgados por apoyar la libertad y todos perderán sus empleos. Mencionar aquí a Wallace, tener una palabra amigable con relación a Rusia, ser declaradamente anti semita o estar contra todo tipo de discriminaciones, leer mucho, gustar de Picasso, tener libros de arte moderno en tu casa, pueden ser razones para perder tu empleo. Aquí ni siequiera encuentras las garantías que hay en una dictadura como allá en el Brasil. El cretino de Adolphe Menjou (hay que boicotear: Ginger Rogers, Gary Cooper, Ronald Reagan, Robert Montgomery, Robert Taylor) definió a un comunista en Washington como “un sujeto que va a un concierto de Paul Robesson, y sobre todo, si aplaude”. Esa es la medida de las cosas.
 
Por hablar de la revista cuyas pruebas ya estamos corrigiendo, quisiera muchísimo que me mandaras el número de “Renovación” en que apareció mi árbol del cine.  Lo quiero rehacer para publicarlo en el segundo número. Se ha dado la gran revelación de la cinematografía italiana y francesa y hay varias cosas que quisiera agregar. También es necesario que la rediseñemos. Tú debes de encontrar un número perdido en las manos de alguien. Si no, mándame tu número, aéreo y registrado. Te lo devolveré en cuanto lo acabe. Es muy importante eso, Moacir, y espero que encuentres una solución al respecto.
 
Ya estamos cuidando del segundo número de la revista, esperando que pueda aparecer unos dos meses después del primero. Estoy corrigiendo un viejo texto, “Cordelia y el Peregrino” para mandárselo a Joao Cabral de Melo Neto (Nota 4), quien se compró una imprenta de mano y se está dando al agradable hobby de imprimir ediciones de lujo. Es un poema que yo mismo no sé lo que me parece, pero en fin, tiene unas cosas dichas que son buenas.
 
¿Y mi libro? Supe que ya salió. Lauro me mandó desde Boston un artículo que escribió Milliet. ¿Sabes si apareció alguna otra cosa? ¿Cómo fue recibido? Perdí la perspectiva del libro completamente y me quedé con una deuda de 16 contos con Alfredo, “gracias al gracioso Gracián”. Pero no consigo enojarme con él. Paciencia.
¿Cómo va Braga? (Nota 5) Nunca me escribió. Desde que llegó a Brasil. ¿Continúa en la misma casa? Confírmame la dirección, que quiero escribirle. ¿Y qué sabes de Leite?
 
Lucia VENI VIDE VINCI arrasó completamente el valle y destrozó otros corazones con aquel aire gótico que tiene ella, de Nuestra Señora cuando soltera, aquella virginidad Katherinehepburniana.
 
Bueno, basta de plática, que llegó la hora del consulado. Te mando, con un pensamiento cristiano, este poema profundamente católico que hice en ocasión de la navidad. Úsalo bajo prescripción médica.
Saudades y escribe.
 

EL HIJO DEL HOMBRE

El mundo paró
la estrella murió
entre tinieblas
el niño surgió

En un establo nació
pequeño y desvalido
entre bueyes y arreos
con la hoz y el martillo

A lado del niño
el hombre y la mujer
una tal María
un señor don José

Lo tiñó la noche
el fuego lo pintó
la aurora naciente
dorado lo volvió

la noche ennegreció
la luz  lo oscureció
a falta de nombre
lo llamaron Jesús

Jesús pequeñito
hijo natural
levántate niño:
es triste navidad

VINICIUS DE MORAES
 
 

Nota 1: la carta original está escrita en un verdoso papel cebolla que ha de haber sido separado de un cartapacio, con los dos orificios característicos. Nota 2: Se refiere al Partido Comunista Brasileño en la clandestinidad. Nota 3: Vinicius habla del gran poeta Carlos Drummond de Andrade. Nota 4: Se trata del extraordinario poeta nordestino que se desempeñaba entonces como cónsul general del Brasil en Barcelona. Nota 5: Rubem Braga, notable escritor de Minas Gerais.

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