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“La UCV no puede funcionar con 38% del presupuesto que requiere”

A ocho años de arribar a los tres siglos de su existencia, la Universidad Central de Venezuela se yergue firme para afrontar los avatares de un presupuesto reducido, que lesiona la estabilidad económica del cuerpo docente y los trabajadores, así como los planes de investigación y los programas de acercamientos a la comunidad.

Aun así, la rectora Cecilia García Arocha está al frente de una institución que se encuentra firme y optimista, enfrentando los avatares con el objetivo de no sucumbir y hacer de ella no una universidad de cuarta ni de quinta, sino de primera. “Por eso luchamos, para alcanzar la excelencia”, sostiene.

–¿En qué punto se encuentra hoy la UCV?

–Yo diría que está en su mejor momento, a pesar de que atravesamos por situaciones difíciles. La UCV tiene 292 años de historia, de tal manera que le faltan ocho años para llegar a los tres siglos. Hoy es una universidad acechada por el problema presupuestario, algo que no ha sido diferente en estos 15 años, aunque sí emblemático. Porque un presupuesto que se niega, es un presupuesto que niega avances académicos y de investigación, de tecnología, infraestructura, de desarrollo cultural o deportes. Porque no sólo estamos en Caracas. Existen facultades, núcleos y extensiones en Barquisimeto, Margarita y otras ciudades. Aún así, la UCV se encuentra firme, enfrentando los avatares con su objetivo de no sucumbir y hacer de ella no una universidad de cuarta ni de quinta, sino de primera. Por eso luchamos, para alcanzar la excelencia.

–Uno de los problemas puntuales de la UCV son sus recursos. De nuevo salen las autoridades rectorales a reclamar un presupuesto justo. Mientras el rector de la Universidad Bolivariana gana Bs 200 mil, la rectora de la UCV recibe salario de Bs 17 mil, incluido allí su sueldo de profesora. ¿Por qué existe esta disparidad?

–Ninguna universidad puede funcionar con un 38% del 100% asignado, del cual además el 80% de lo que se asignó es para pagar sueldos y salarios. Nos queda entonces el 6% que no permite verdaderamente hacer muchas cosas que tenemos la obligación de hacer. En este aspecto, percibimos que no hay seriedad por parte del Ejecutivo nacional para la asignación y mucho menos para la discusión del presupuesto universitario. Por eso, la Asociación Venezolana de Rectores ratificó ante el Consejo Nacional de Universidades que el presupuesto asignado para el próximo año deja solo 8% del total para su funcionamiento de las universidades en todo el país.

–Otro problema permanente: la inseguridad

–Cierto. La UCV está en el centro de una ciudad inhóspita. Por una parte la defensora del pueblo a través del TSJ prohíbe colocar portones que toda universidad posee para su seguridad; y, por la otra, el gobierno no puede controlar la delincuencia. Con este plan queríamos resguardar a los universitarios que en su mayoría son del pueblo. Hemos recurrido a todas las instancias para que se libere tal decisión y seamos nosotros, mediante la consulta popular, quienes decidamos si van o no los portones. Pero no la podemos poner porque está prohibido.

–En diversas ocasiones se han registrado hechos vandálicos, y usted ha dicho que espera los resultados de las denuncias hechas al Ministerio Publico ¿Qué ha pasado?

–Ninguna. En estos seis años no hemos tenido respuesta ni del Cicpc ni de la Fiscalía a los reclamos. Si ellos no dan resultados, continúa la impunidad y estos actos vandálicos se repiten sin señalar responsabilidades, a pesar de que entregamos pruebas de fotos y videos. Por otro lado, está el problema de la buhonería en las Tres Gracias. Vendedores de CD, mototaxistas, entre otros.

Hemos hecho ese reclamo a las autoridades para que sean reubicados, pero ninguna de estas solicitudes dirigidas al alcalde Jorge Rodríguez (quien fue ucevista) han sido atendidas. Igual pasa con el Hospital Universitario, que depende del Gobierno, incluyendo su seguridad. Enviamos cartas pidiendo la colocación de portones para la seguridad de médicos, pacientes y sus familiares, estudiantes y visitantes, y no ha habido respuesta.

No es que estemos responsabilizando a quien ejerce la economía informal o a los mototaxistas, pero exigimos que los motorizados tengan su insignia que los acredite para transitar en la universidad. Por eso tomamos la decisión de controlar a todo motorizado y auto que entrara a la UCV, pero nos llegó una comunicación de la Defensora del Pueblo para decirnos que la UCV es corredor vial y que no podíamos impedir el ingreso de los motorizados. Le pedimos audiencia, le enviamos una comunicación recordándole que nadie está impidiendo el acceso a la universidad, y que se trata de un simple control para evitar hechos de violencia o robos. Como ves, hay la intención de garantizar seguridad, pero si la Defensora introduce escritos en el TSJ y le conceden la razón, quedamos igual: desguarnecidos. Me preocupa que ocurra un asesinato y que el Gobierno se comporte como si no tuviera la responsabilidad.

–Con este grado de violencia, ¿cómo puede seguir siendo optimista? ¿No los distrae estos hechos de los objetivos académicos?

–Si el objetivo es distraernos, de sacarnos de los proyectos que tenemos, se equivocaron. Emplear el amedrentamiento para distraernos, conmigo no funciona. Ahora, evidentemente que esos hechos suscitan indignación, retrasa lo que se quiere hacer. Eso duele, porque se violenta el Patrimonio de la Humanidad, como es la UCV. Pero es que yo me juramenté para dar el todo y estar aquí mañana, tarde y noche, con aciertos y desaciertos, cumpliendo con la tarea encomendada. Allí está la decisión del TSJ de no hacer elecciones para nombrar nuevas autoridades, cuando exigimos que se hagan. Porque como ucevista de corazón, creo en la alternancia de las autoridades.

–Se ha mencionado la ideologización del aula escolar y de la ejecución del pensamiento único en la educación…

–Exhorto y pido que se invite a las escuelas de Educación de las universidades. Son gente experta en esa materia, que piensan diferentes entre sí y que podrían generar una discusión sobre la materia. El ministro de Educación, quien salió de estas aulas, sabe que tiene las puertas abiertas para contribuir con todo lo que mejore la educación. ¿Cómo es posible que no se haya contactado a la UPEL? Para hacer modificaciones acorde con el desarrollo de una nación no puede haber un pensamiento único. La educación es plural. Igual pasa con la Ley de Universidades, que debe salir de una discusión plural entre personas preparadas para tal fin.

@elizaraujo

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