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Laureano Márquez, el humor visto como “un mandato divino”

Hace ya un tiempo, Laureano Márquez se encontraba caminando por una calle de Madrid meditando sobre su oficio –el humor– y qué tan bueno era ejerciéndolo. En medio de esa situación, miró hacia el otro lado de la calle y había una capilla de Jacobo de Grattis, “El caballero de la gracia”. “Sentí que fue algo revelador. Desde entonces asumí esto de ser ‘El caballero de la gracia’, más que como un eslogan, como un mandato divino, como un propósito de vida”, comenta.

Y quienes conocen la carrera de este exitoso venezolano, pueden constatar que, realmente, su sentido del humor es consecuencia de lo que piensa y sueña. “Trato de no callar por miedo, de hacer cosas que considero necesarias, aunque no sean rentables, de ser solidario, de pensar en los demás con bondad. Trato de ser un humorista cristiano, con misión de vida”.

Es que día a día él busca convertirse en una persona sabia, y que esa sabiduría se exprese en su humor, “pero aún la ignorancia es mucha”, dice entre risas.

Márquez se inició en Radio Caracas Televisión (RCTV), “más por desempleo que por otra cosa”. A pesar de que se consideraba una persona tímida, comenzó como libretista y actor haciendo la imitación del político Eduardo Fernández en el programa “Radio Rochela”.

—¿Qué es lo que más extraña de esa época?

—Un tiempo de mística y trabajo. Una escuela de talento. Radio Caracas Televisión y Radio Rochela fueron espacios de creatividad, de ingenio, la vanguardia de la televisión. En ‘La Rochela’ hacíamos unos ‘brainstormings’ creativos que eran una delicia. Yo los añoraba porque eran divertidísimos. Cuando tu trabajo es tu diversión, la fiesta no para nunca. RCTV era una manera de ser y de vivir.  Efectivamente, como decía su eslogan, éramos una gran familia. Una empresa humana a la que tú le decías que te faltaba plata para completar y comprar tu apartamento y te la prestaban. A mí me pasó.

Una figura que crece con su audiencia

Según opina este criollo nacido en las Islas Canarias (España), la razón de su fama se debe a que nunca la buscó. “Yo solo trato de ser como soy. Hace mucho tiempo leí un consejo de un sabio musulmán, Mevlana, que decía entre sus recomendaciones: ‘Sé visto como eres o sé cómo eres visto’; creo que ese es mi secreto”.

Laureano Márquez, humorista venezolano
El humor «es lo único serio que hago. Como pintor, cocinero y carpintero soy un mamarracho». Foto: Cortesía

Eso le ha permitido envejecer junto a su público. Su target es, en primer lugar, su generación; luego están los universitarios. Esto debido a que, según afirma, a él le agradan los espacios educativos.

—¿Le apasiona conversar con sus seguidores a través de las redes sociales?

—Me gusta atender a la gente en la medida de lo posible. No siempre se puede contestar a todo. Trato de responder a lo que me llega. No respondo a insultos ni mucho menos los devuelvo. Creo que cuando uno lleva actividad pública debe aceptar ser escrutado por los demás y responder a sus demandas y críticas. También servirse de ellas para ser mejor. Los comentarios buenos también los agradezco. Te estimula saber que la gente percibe por dónde vas y lo que buscas.

Eso sí, a pesar de entender que este es un tiempo en el que las personas se hacen sentir a través de las redes sociales, Márquez opina que la tecnología puede ser la principal enemiga de la creatividad. “Uno crea cuando medita y tiene tiempo libre, pero las redes no aceptan que tú te desvincules de ellas”, advierte. Por eso trata de mantenerlas a raya.

—¿Alguna anécdota divertida que haya vivido en torno a estas vitrinas digitales?

—Cuando abrí Twitter, a la hora de escribir yo creí que había que responder siempre a la pregunta “¿Qué estás haciendo?”, que era la que formulaba la red en ese entonces. Entonces yo comencé escribiendo cosas así: “Me acabo de levantar”, “Ahora haciendo café”, “En este momento escribiendo mi artículo”, “Voy a buscar a mi hija al colegio”… hasta que alguien me explicó que la cosa no era literal, que podía decir otras cosas diferentes al “qué estaba haciendo”, entonces comenzó a irme mejor en Twitter.

—¿Lo más serio de usted es el humor?

Sí, es lo único serio que hago. Como pintor, cocinero y carpintero soy un mamarracho.

¿Qué logros le han llenado más?

Ver publicado un libro es un gran logro. Verlo pirateado en la autopista mientras manejas, como un premio (aunque el editor se moleste con razón). Pero los más grandes logros siempre son los íntimos: familia, amistad. Los hijos son siempre el mayor logro.

¿Cree que en Venezuela nos sobra el humor o nos falta la seriedad?

Creo que nos falta seriedad, por eso existe tanto humor. El humor es siempre una incitación a que la gente se enserie.

—Por último, ¿en qué proyectos está trabajando actualmente?

Mi proyecto de siempre: tratar de arreglar esta vaina.

(*) Las declaraciones fueron dadas a la revista Publicidad & Mercadeo P&M para su edición 55 aniversario

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