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Libro de Hawking causa fuertes controversias

    Con una afirmación lapidaria donde se descarta el rol de Dios en la creación del universo, era de esperarse que el recién publicado libro del científico Stephen Hawking, titulado “El gran diseño” generara cierto grado de controversia a escala mundial. La noticia ha polarizado opiniones alrededor de una cuestión difícilmente verificable por la ciencia (como sí lo fueron las teorías de Copérnico y Darwin), pero igualmente polémica por atacar la visión conciliadora moderna, que acepta el argumento científico pero deja cierto papel a un supremo hacedor. Una visión que también se dejaba entrever en el libro de Hawking publicado en 1988, “Una breve historia del tiempo”, por lo que su tesis actual representa una cambio radical de aquella posición. Hawking, que está casi totalmente paralizado, escribió el libro con la ayuda de otro científico, Leonard Mlodinow, ya que sólo puede comunicarse a través de un sintetizador conectado a una computadora especial.

 El argumento central del libro de Hawking propone que Dios no creó el universo y que el Big Bang fue una consecuencia de leyes naturales inevitables, refiriéndose a la gran explosión donde se creó todo hace unos 13.7 millardos de años, la cuenta más exacta hecha por la ciencia si nos atenemos a los hallazgos de Lemaitre, Hoyle y Hubble. En “El gran diseño”, Hawking sostiene que ya no se puede admitir la intervención divina, cuando se conoce la inmensidad de un  cosmos lleno de galaxias y se han avistado varios centenares de nuevos planetas que orbitan alrededor de estrellas lejanas, en algunos de los cuales podría existir alguna forma de vida e incluso civilizaciones avanzadas. Para apoyar su tesis, Hawking afirma: «Dado que existe la ley la gravedad, el Universo pudo crearse de la nada… y así sucedió. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de la nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos… y por ende no es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo«.

  Sin embargo, según algunos observadores, ese argumento ha sido uno de los más vulnerables, ya que contradice una de las leyes cardinales de la física moderna, que postula que la materia y la energía no se crean ni se destruyen, sino que se convierten entre sí, acorde con la famosa ecuación de Einstein E=mc2, por lo que difícilmente todo lo que existe haya podido provenir da la nada, como afirma Hawking. Según el académico jesuita Robert Spitzer, se debe presuponer que esta “nada” tuvo que cumplir con las mismas leyes de la física, incluyendo la omnipresente fuerza gravitatoria, así que todo se origina de una fuente común, que –según los creyentes— ha sido un dios todopoderoso. La opinión de Spitzer es apoyada por el astrónomo mayor del Observatorio Vaticano, el jesuita Guy Consolmagno, que concluye que Dios es la causa de todo y la razón por la cual los seres humanos comprenden estas complejas relaciones, algo que sería implícitamente aceptado por Hawking al considerar que hubo un inicio del cosmos.

  Las críticas a la tesis de Hawking no provienen solamente de fuentes católicas, ya que el máximo representante de la Iglesia Anglicana y arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, sostiene que “la física por sí sola no puede explicar por qué existe algo en lugar de la nada”. También en Gran Bretaña, el rabino jefe Jonathan Saks afirma: “la ciencia trata de explicar cómo funcionan las cosas y la religión trata de interpretarlas…son empresas intelectuales distintas e incluso ocupan hemisferios distintos del cerebro”. A su vez, el coordinador del Consejo Islámico de Gran Bretaña, Ibrahim Mogra, atacó la tesis de Hawking diciendo: “Si uno mira el universo, todo apunta a la existencia de un creador que le dio origen”. Pero el prestigioso biólogo inglés Richard Dawkins, que también trató de desvirtuar la noción de una divinidad en su libro “La desilusión de Dios”, felicitó a Hawking por su tesis, que coincide esencialmente con la que él mismo ha sostenido durante décadas y que parece ser la que prevalece en el ámbito científico de acuerdo a encuestas recientes.

  En la prensa española también hubo reacciones encontradas. Así, el profesor Pedro González, del Centro superior de Investigaciones Científicas Españolas elogia el esfuerzo de Hawking en escribir un libro sólo moviendo sus cejas y su mejilla, y –al concordar con Hawking en su tesis central– no se explica que se haya generado tanta controversia ya que la misma posición atea se debate desde los años 80. Pero González va más allá, afirmando que “dentro la moderna teoría cuántica es perfectamente posible que el universo se creara de la nada”.

  Por su parte, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, reconoce el derecho de Hawking a expresar y difundir decir su tesis, pero “debe comprende que muchos otros pensamos distinto y creemos en la existencia de un ser divino que lo creó todo”. Asimismo, similares opiniones encontradas aparecen en la prensa latinoamericana, aunque el libro de Hawking todavía no haya sido traducido al español o portugués. A final de cuentas, y en vista de que se trata de un argumento del campo filosófico y religioso, es lógico que el debate siga existiendo indefinidamente por la dificultad de llegar a conclusiones verificables con el método científico.


 

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