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Los Patrimonios de los Migrantes

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El presente número de la Revista MUSEUM Internacional persigue dos objetivos: en primer lugar,
dar parte de las intenciones, las etapas y los componentes del proyecto de la Cité nationale de l’histoire de
l’immigration (Centro Nacional de Historia de la Inmigración), que se inauguró en París en Junio de 2007,
y en segundo lugar, situar este proyecto francés en el contexto internacional con respecto a la labor de
otros museos de la inmigración y la emigración del mundo, que se presenta en una selección de
artículos. En ambos casos se pretende explorar una noción que se propone como tema de este número,
el patrimonio de los migrantes, y considerar su pertinencia.

Esta pesquisa parte de una constatación y una pregunta sencilla: la multiplicación de proyectos de
museos sobre el tema de las migraciones, ¿es una maniobra de las autoridades públicas para canalizar
esta cuestión por la vía cultural a fin de eludirla más fácilmente en el ámbito político, o es el signo de
una prometedora renovación de la misión de los museos, que estarían incorporando la labor de las
ciencias sociales e históricas? Las respuestas que se vislumbran con la lectura de estos artículos despejan
la impresión de “oscura razón y perfecta coartada” que denotaba nuestra primera hipótesis. La
diversidad y la complejidad de las actividades realizadas en los museos de las migraciones, la variedad de
los oficios y las competencias que habrán de confluir en las misiones del Centro Nacional de Historia
de la Inmigración en París evidencian, por el contrario, que estas experiencias forman parte de un
movimiento destinado a fortalecer la función cívica de los museos. Este movimiento es la principal
razón del interés que ha suscitado el proyecto francés en esta revista de la UNESCO con vocación
internacional y del espacio que se le ha dedicado en ella.

Pasar de una historia que separa a una historia que congrega es el desafío político y social
manifiesto de los proyectos de investigación sobre la memoria de la inmigración en Francia. Con este
fin se ha movilizado el ámbito del patrimonio, tras los de la historia y la memoria. A la voluntad de
comprender la realidad y las consecuencias de los fenómenos de migración hay que añadir la necesidad
imperiosa de crear acercamientos y espacios de colaboración entre los diversos grupos culturales
presentes en Francia. La sustitución del vocablo “musée” (museo) por el de “cité” (ciudad, en el sentido
de polis) es buen reflejo de la voluntad de inscribir este espacio en el seno de una matriz sociopolítica.

Un museo no sólo sirve para presentar los contenidos y narraciones de las formas patrimoniales del
Estado moderno, sino que ahora también tiene la responsabilidad de resolver algunos de sus aspectos
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problemáticos. Como introducción a los artículos sobre el Centro Nacional de Historia de la
Inmigración nos ha parecido interesante, aun en desmedro de las convenciones editoriales, dar la
palabra a Luc Gruson, Director General Adjunto del Centro, para que presente en este editorial la
intención general del proyecto.

“La inauguración del Centro Nacional de Historia de la Inmigración, como todo proyecto de alcance nacional e
internacional, un desafío múltiple: reconocer el lugar que ocupa la inmigración en la historia de Francia, valorizar la
aportación de los extranjeros a su construcción, transformar las representaciones con miras a suministrar las claves de
comprensión de lo que significa ser francés en un mundo en el que la cuestión de la identidad genera crispación y repliegue.

Se trata de un trabajo simbólico y de larga duración. ¿Qué mejor que una institución cultural o, para ser exactos, un
museo, para cumplir esta misión? Sin embargo, plantear si es legítimo utilizar el tema de la inmigración en el ámbito
cultural, y cuánto más en el del patrimonio, da lugar a una reflexión compleja, aunque preñada de futuro. La función del
Centro es precisamente posibilitar esta reflexión.

Se trata, pues, de un museo público que no tiene colección que conservar en el momento de su creación, sino el
“proyecto de acopiar” todas las huellas materiales e inmateriales de la historia de la inmigración en Francia durante los
últimos dos siglos. La originalidad de su tema y del planteamiento de conservación que propone hace que éste no sea sólo
un museo, sino todo un “Centro nacional” dotado de una programación cultural, un centro de recursos, un proyecto
pedagógico y una red de asociados.

Ante todo, una programación cultural. La instalación de una exposición permanente obliga a escoger entre las
diversas facetas de esta temática. Por ello es importante mostrar, mediante exposiciones temporales variadas, que la
cuestión de la inmigración no es un compartimento estanco, sino que entronca con numerosas problemáticas de las
sociedades actuales y del mundo en general. La programación debe asimismo propiciar las coproducciones, a fin de incitar a
otras instituciones públicas y privadas, no sólo culturales, a abordar los temas presentados en el Centro Nacional de
Historia de la Inmigración. Paralelamente a las exposiciones, se invitará a diversos creadores a examinar el mundo actual
y abordar estas cuestiones de una manera tangible: el Centro se poblará, en sentido estricto, de artistas residentes,
espectáculos en formato reducido o fuera del recinto, deambulaciones y talleres, que la convertirán en un museo vivo.

Huelga decir que será necesario contemporizar, pues la tónica del monumento es tenaz e impone su propio discurso; será
necesario deconstruir, ponerse en perspectiva, dialogar, articular: hacer todo lo que concurra a la dinámica de un “Centro”,
más allá de las funciones de estudio y presentación inherentes a un museo.

Así pues, el programa del Centro constituye un desafío no sólo en razón de los temas que aborda, sino también por
su propia naturaleza, que trasciende las fronteras institucionales: ni realmente institución con vocación social, ni instituto
pedagógico y de investigación y aún menos centro de arte. Y sin embargo, ha de ser en cierta medida todo ello al mismo
tiempo. Debe simultáneamente desterrar tópicos y tender lazos, así como ayudar a replantear la relación entre el
conocimiento científico y la creación artística. Por último, esta institución aspira a que, por medio de su red, la sociedad
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civil se asocie a su labor. Este es sin duda el meollo de la cuestión: lograr que una institución patrimonial sea también el
fruto de la demanda social y no sólo el producto de la oferta cultural institucional.

Si el Centro Nacional de Historia de la Inmigración logra lo que pretende, se convertirá en un espacio de
confrontación necesaria, en el más noble de los sentidos, entre el “uno” y el “otro” de una comunidad nacional, con lo que
se conseguirá nada menos que vaciar de sentido la ecuación entre inmigración y conflicto.”
El proyecto francés es ejemplar desde varios puntos de vista. En primer lugar, ha podido surgir
gracias a la renovación historiográfica y la convicción de unos cuantos historiadores de que la cultura es
un medio de acción cívica de pleno derecho. En segundo lugar, plantea a su grupo de conservadores el
desafío de fijar las condiciones de existencia, legitimidad y coherencia de sus colecciones. Por último, la
historia propia del lugar elegido para la ubicación del Centro se enriquece con la búsqueda de
escenografías y métodos de presentación y al desempeño de nuevas funciones encaminadas a crear
nuevos usos públicos que confirmen su papel cívico.

El futuro Centro Nacional de Historia de la Inmigración y las experiencias internacionales
presentadas en este número ponen de manifiesto varias particularidades de este museo de las
migraciones. La primera es el interés que se ha prestado al proceso (en sentido antropológico e
histórico) de migración y no a sus resultados materiales y patrimoniales. La segunda radica en su
capacidad de cuestionar y deconstruir las representaciones, por lo general negativas, del papel de los
migrantes en las sociedades contemporáneas. Por último, la tercera particularidad que los autores
destacan en sus artículos es el dinamismo de estas nuevas instituciones, que obedece a la exigencia de
permanecer en interacción constante con la sociedad, de la que extraen sus recursos culturales; también
pueden preciarse de tener una doble implantación: en la historia y en la vida.

Consideramos que el tema de las migraciones, tal como lo abordan las instituciones del
patrimonio, esto es, combinando diversas disciplinas de estudio y no limitándose a la mera valorización
del patrimonio de los migrantes, es uno de los ámbitos más prometedores de estudio de las múltiples
dimensiones del desarrollo y la prueba del papel específico que en éste desempeña la cultura. La
afirmación del vínculo entre la cultura y el desarrollo sostenible es parte esencial de la labor de la
UNESCO desde hace varios decenios. Sin embargo, los programas operacionales concebidos con este
fin se dedican esencialmente a actividades de conservación y a sus efectos sobre el turismo cultural, lo
que ha suscitado reacciones críticas acerca de la comercialización del patrimonio. La labor iniciada por
los museos de las migraciones constituye una oportunidad de abrir un nuevo campo de demostración
práctica de un conjunto de teorías cuya validez parece, hasta la fecha, circunscrita a su dimensión ética.

De la lectura de las contribuciones a este número de la revista se desprende que el apoyo de las
organizaciones internacionales a las iniciativas de los museos de las migraciones debería ser parte
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integrante de sus programas de preservación del patrimonio cultural para que adquieran una dimensión
esencial en el desarrollo sostenible.

Este número se elaboró en colaboración con los responsables científicos del Centro Nacional de
Historia de la Inmigración. Paralelamente a esta reflexión sobre el patrimonio, el Sector de Ciencias
Sociales de la UNESCO, la Misión en Roma de la Organización Internacional para las Migraciones y la
red de asociados del Centro Nacional de Historia de la Inmigración en París han emprendido la
creación de una red internacional de museos de las migraciones, a la que la revista está asociada. El
equipo de MUSEUM Internacional ha gozado, para la preparación del presente número, de la conjunción
de todos estos esfuerzos.

Luc Gruson

Director General Adjunto del Centro Nacional de Historia de la Inmigración

Isabelle Vinson

Redactora en jefe de MUSEUM Internacional

Indice

Cargue MUSEUM Internacional N°233/4

Editorial, Luc Gruson y Isabelle Vinson

Introducción

* La génesis política del “Centro”, Jacques Toubon

Historias: pasado y presente de los migrantes

* El historiador en el Centro: ¿cómo conciliar historia y memoria de la inmigración?, Gérard Noiriel


* La cultura magrebí en Francia, en Marsella: entre lo visible y lo invisible,entre la aceptación y el rechazo, Émile Temime


* Inmigración y derechos culturales, reconocimiento político y aceptación cultural, Catherine Wihtol de Wenden


* Los inmigrantes portugueses y la cultura portuguesa en Francia, Marie-Christine Volovitch-Tavares y Dominique Stoenesco


* El museo nacional de historia de la inmigración: un museo sin colecciones, Hélène Lafont-Couturier


* Cómo conciliar lo inconciliable: el lugar de la etnología en el museo del Centro Nacional de Historia de la Inmigración, Fabrice Grognet


* El antiguo Palacio de las Colonias: el peso de la herencia, Dominique Jarrassé


* Un lugar de memoria para un Centro de historia, Maureen Murphy

Museografia, educación y escenografia: ¿Instrumentos especificos?

* Referencias: una exposición permanente sobre 200 años de historia de la inmigración, Pascal Payeur y Lydia Elhadad


* Un crisol de intercambios, Karthika Naïr


* El Centro Nacional de Historia de la Inmigración: un ámbito y una red de asociados, Agnès Arquez-Roth


* La documentación sobre la inmigración: del centro de recursos a la mediateca, Claire Tirefort


* El Centro, lugar de transmisión y público escolar, Nathalie Heraud


* El Centro y sus públicos: imágenes, percepciones y evoluciones, Fanny Servole


Puntos de vista y experiencias internacionales

* El Memorial del Inmigrante en São Paulo: ámbitos de investigación y desafíos para el siglo XXI, Ana Maria da Costa Leitão Vieira


* Importancia política y social de un Museo de la Inmigración en Alemania, Aytac Eryilmaz


* El Museo Danés de la Inmigración de Furesø: la historia de la inmigración


y la recopilación de recuerdos, Cathrine Kyø Hermansen y Thomas Abel Møller


* Los museos dedicados a las migraciones: el Museo Portugués de la Emigración, Maria Beatriz Rocha-Trindade, Miguel Monteiro


*
Movilizar a las comunidades y compartir historias: la función del Museo de la Inmigración, Padmini Sebastian

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