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Los sueños del Celta

Sin duda que el máximo y especial logro de la ultima novela de Vargas Llosa, “El sueño del celta” es el singular  afecto que uno termina construyendo sobre ese personaje que fue Roger Casement, faena que se realiza a pesar de la pluma del autor. De allí el verso que sobre él inventó el poeta W. B. Yeats, una de las figuras más representativas del renacimiento literario irlandés y como Roger activo en eso de querer rescatar a Irlanda del feroz dominio que allí ejerce desde siempre el imperio inglés.

 La figura y obra  de Roger Casement debe seguir siendo un activo detonante y testigo de la barbarie que para la humanidad constituyó el aparato de violencia y sojuzgamiento sobre los pueblos de África, Asia y America que significó la maquinaria de los formas mas detestables del imperialismo, que desde 1300 sigue rondando, como bala que amenaza nuestros sentidos y cerebro.

 La aventura que narra esta novela empieza en el Congo en 1903 y termina con el ahorcamiento de Roger Casement en Londres, una mañana de 1916. Aquí se cuenta de forma bastante exhaustiva la peripecia vital de un personaje de leyenda: el Irlandés, el Celta. Héroe y villano, traidor y libertario, moral e inmoral, diplomático y político, cuya fortaleza como figura múltiple con demostrado compromiso filosófico y ético, que aún queriendo apagarla, testarudamente vuelve a renacer una y otra vez tras su muerte, el poema de Keats, entre otros, lo demuestra.

 Según percibo la obra sigue la estructura de un libro Peter Singleton-Gates y Maurice Girodias, sobre Cassement: Los diarios negros: Un recuento de la vida y tiempo con una colección de sus diarios y escritos públicos. París, Olympia Press, 1959. Cuya arquitectura, en 5 etapas : 1. El Congo; 2. El Putumayo-Amazonía; 3.Irlanda; 4.Alemania; 5. Cárcel de Pentonville; es similar a la seguida en el Libro del Celta de Vargas Llosa.

Por cierto en uno de sus pasajes de estos Diarios citan el informe de Putumayo, remarcando:  “Un cierto Dyall admitió: cinco muertes de Indios por su propia mano, a dos les disparó, a dos los castigo hasta verlos morir al macharles los testículos bajo la orden de Normand y uno acabó sumergido en el río con la ayuda de Normand hasta causarle la muerte” Pag 247. Es anécdota que revive Vargas Llosa en su libro.

He seguido desde siempre la novelística de Vargas Llosa sobre  todo reconozco su vocación  para tratar temas en los que aborda asuntos mas allá de sus fronteras: Brasil, en La guerra del fin del mundo (1981); a República Dominicana, en La fiesta del Chivo (2000); a Francia, París, tanto en El paraíso en la otra esquina (2003) como en Travesuras de la niña mala (2006) y esta de 2010 en el Congo, Putumayo, Inglaterra y Alemania.

 Hablando del Celta debo expresar, que la miro como una trabajo histórico en una prosa “periodística”  adonde la investigación y el manejo de fuentes es exhaustivo, cargado de demasiados detalles, que nos demuestra que las exposiciones reiterativas, uniformes  sostenidas en  literatura  se hacen perdurables, mas por el fastidio que logran que por la mecha que encienden.

 Este trabajo de 451 paginas termina por producir una descripción tan precisa que no le deja ningún espacio a la especulación ni la imaginación, lo cual sin debe producir cansancio al lector.

Esa exigencia, creo que algunos  la llaman, economía de la palabra, que se considera tan provechosa para la razón, como la economía monetaria para el bolsillo, aquí se demuestra en toda plenitud.

El relato, en ninguno de sus párrafos produce una elevación que pudiéramos llamar literario, no expresa en modo satisfactorio algún giro que se presente diferente y se eleve y sorprenda la poesía de un texto que podamos recordar; su estilo es plano y chato, propia una gran crónica de periódicos.

Al narrar las barbaridades cometidos por las empresas explotadoras de caucho del Congo belga, e ir narrando cuanto presenció y que no logró envilecer su espíritu, tal como reitera su amigo de desgracia en África el escritor Joseph Conrad, “Lo peor fue ser testigo de las cosas horribles, que ocurren a diario en ese maldito país”. Pág.75.

Preguntaba Conrad: tenía sentido la “aventura europea en África”, “¿ Podría llamarse civilizadores a esas bestias de la Force Publique, que robaban todo lo que podían, en las expediciones punitivas” Pág.63.  En ellas esclavizaban, hombres,  mujeres y niños, a quienes explotaban, cortaban pies, manos, orejas, narices, azotaban e incluso mataban impúdicamente cuando no cumplían sus cuotas quincenales de kilos de caucho recaudado, vileza contra la cual nadie demostraba el mas mínimo remordimiento.

 Que decir sobre la hazaña belga, francesa e inglesa en el Congo adonde hubo un holocausto de cerca de 12 millones de habitantes como producto, entre otros del regalo que los países imperialistas le hicieron al Rey Leopoldo II de Bélgica, para crear esa absurda figura política de L´etat Independant du Congo, cuyo presidente de por vida y apoderado era el mismo Leopoldo II.

Podemos decir que se trata de una obra que le sobra extensión le falta  profundidad y estructura y estilo  literario.  Mucha anécdota y poca ficción.  Profuso periodismo y escasa prosa que eleve a la magia  al lector. Menos aun  indagar quienes eran los verdaderos Estados responsables de estos atroces crímenes contra la Humanidad. Tema que Vargas Llosa escurre y deja sin terminar.

 Vargas Llosa pinta la vida de Casemenet sencillamente como conspirador nato  y neto, que finalmente decide atacar el imperio. No es noticia nueva,  los imperios y sobre todo estos de Europa conspiran contra la dignidad. Crimen ya demasiado histórico y permanente. Pero al autor desconoce este trato despreciable para con los nativos: es asunto de Estado y termina atribuyéndolo a empresas privadas; evita discutir que la razón de ser  de los imperios y su sino es la depauperación de la gente a costa de obtener las riquezas que  la naturaleza  les a concedido como atributo; y ellos, toman fácilmente por  la fuerza  para terminar aniquilando  y desbaratando todo cuanto pueda ser objeto de intercambio o convirtiendo esta meta en  su razón de ser.

En 1903 termina su famoso informe de  sobre el Congo.

Hablar de Casement, es referirse a los crímenes del caucho,  específicamente a los asesinatos que se cometieron contra miles de indígenas en el Putumayo y la Amazonía. Es referirse a uno de los protagonistas de una de las denuncias más brutales contra todo un sistema de explotación y crimen rayano en holocausto.

 El 31 de agosto de 1910 llega a Iquitos  y  Vargas Llosa explora otro continente, Capitulo escrito con muchas contenciones políticas o sociales. Demuestra mucho comedimiento tratando de redondear esta biografía novelada de Roger Casement.

Sin dejar de reconocer que es un gran ejercicio de un equipo de investigadores que luego vierte en un excepcional caudal descriptivo que va completando con excesivos flash back, a través de los  diálogos intercalados con el sheriff de la cárcel inglesa adonde aguarda la decisión de los jueces.

En este parte del Putumayo, como la anterior realiza una inserción de hechos demasiado exactos y con ello  elimina otra posible dimensión para darle circularidad al cuento sobre Casement. Lo cual le hubiera permitido hacer valer el uso de palabras , frases para expresar la consecuencia o el efecto del de los actos del personaje en contra del imperio y a favor de la causa de su vida que era la libertad del pueblo irlandés.

En el Putumayo va a desvelar el  tenebroso poder logrado, en una extensión varias veces superior al territorio de Inglaterra y Francia, dominado  por la Peruvian Amazon Company bajo el mando del poderoso  señor del caucho Julio C. Arana, capaz de marcar en fuego el cuerpo de sus esclavos “las  iniciales de la Compañía es decir  C.A para que no escapen ni se los roben los caucheros colombianos”, Pág. 217.  Arana había logrado construir palacetes en Londres, Ginebra, Nueva York, Baleares  y para 1911 su compañía cotizaba acciones en la Bolsa de Londres y era quien pagaba los sueldos de los Jueces, Alcaldes, Policías y Militares de toda la zona de influencia de su Compañía extendida entre Iquitos y Putumayo mas otras localidades a lo largo del Amazonas.

Julio C. Arana era alguien “endiosado, como se hace con los santones y atribuirle la mitología de la crueldad con delitos horrendos,-cinismo, sadismo, codicia, avaricia, deslealtad, estafa y pillerías”, Pág. 286.  Era representante de una compañía cuyo socios estaban en Inglaterra.

Vargas Llosa solo enuncia el perenne efecto de la colonización. No se profundiza sobre el poder actual de estos capitales en países que primero fueron territorio de los imperios europeos, y que se podría obviamente demostrar en la actualidad están en manos de las multinacionales, desde África a Hispanoamérica. No se atreve a decir que solo se ha  producido un cambio de nombres y apellidos y de gobiernos.

Roger Casement termina su vida presentando su Informe sobre el Congo y otro Informe sobre el Putumayo, allí denuncia la crueldad, en estas dos regiones, ejercida por sus colonizadores europeos, donde los abusos y las torturas, eran el eje de la explotación de los indígenas, siempre oculta bajo el lema de llevar la colonización, el progreso y el cristianismo, a ellas. Vaya cinismo.
Su vida termina en una cárcel donde fue a parar por su ultima aventura de adhesión a los independentistas irlandeses en 1916, buscó apoyo en el gobierno alemán, para llevar a caso su ideal separatista; en plena I Guerra Mundial, viajó a Berlín para conspirar contra el Reino Unido y participó en el Alzamiento de Pascua de 1916, hecho que lo llevaría finalmente prisión.

En sus monologo de la prisión recoge pasajes de su infancia, sus afectos, su sueños eróticos, su vida familiar, y muchos de las imágenes que le había llevado a denunciar la crueldad humana, asistida por el poder. Pero es notable que el poder que de él se valió, luego lo desprestigia pública y notoriamente. Todavía hoy existe la duda: ¿héroe, o traidor¿, según quien hablase de él. En su paradoja, primero admirado, nombrado caballero de la corona, en la Inglaterra, y después su enemiga, y verdugo.

En síntesis:

1. El sueño del Celta, seguramente, será considerada entre las novelas de segunda magnitud dentro del conjunto de la obra de Vargas Llosa.

2. En esta obra desarrolla una arquitectura literaria algo repetitiva, un tanto básica para quien ostenta un premio como el Nobel de Literatura.

3. Al cierre de la obra, notamos más de 100 páginas de un total de 454, que sencillamente sobran. Antes de llegar al final  ya estamos enterados de todo lo importante con relación a la sedición irlandesa encabezada por Roger; dicho material, no hace sino redundar u ofrecer datos de nulo interés para la comprensión de la historia.

4. Se trata, pues, de una novela histórica, género en el que MVLl ha logrado crear, a partir de personajes y datos reales, ficciones sólidas y significativas

5. En esta nueva novela, el autor no ha motivado literaria y estilísticamente su narrativa y su discurso “moralizante” se hace, a veces, demasiado enfático y reiterativo.

6. La impresión general que queda luego de leer esta novela es que la rica materia prima que la inspiró fue poco aprovechada por el autor.

7. El personaje fascinante que sugiere la biografía de Casement y que narran muchos, incluido detractores esta totalmente vargasllosiado. No retrata bien sus contradicciones, sus claroscuros, sus luchas internas, su poesía a la hora de narrar su dualismo frente al imperio inglés, todo se queda en un medio camino, ¿por que se le declara y quien lo declara¿: “el hombre mas odiado del Putumayo” Pág. 310.

8. El Roger  de Vargas Llosa, es más bien, un ser de una sola pieza, digno de admirarse pero poco interesante y expresiones como: “Los irlandeses somos como los huitotos, los boras, los andoques, y los muimanes del Putumayo. Colonizados, explotados y condenados a serlo siempre, si seguimos confiando en las leyes y los gobiernos de Inglaterra, para alcanzar la libertad. Esa presión solo puede venir de las armas” Pág. 239,  no tienen mucha explicación y desarrollo.

9. Se esconde hasta la homosexualidad de Roger, sus encuentros con hombres anotados en su diario, el mismo MVLL expone que no está seguro si son fantasía o elusiones de la realidad, es tema en que tampoco se compromete, cuando es asunto que ya nadie elude, a menos que sea un redomado hipócrita.

10. ¿ Se puede hacer literatura histórica con prosa acabada? Por supuesto basta sol con leer a Urzúa o  El País de la canela, de William Ospina para saber que es posible.

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