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Músicos venezolanos rompen el silencio durante el confinamiento

La pasión muchas veces está por encima de las dificultades. Así lo demuestran músicos venezolanos, tanto en el territorio como fuera de él, quienes, en medio de una pandemia que mantiene a toda la población mundial resguardada en sus casas, siguen ensayando y produciendo piezas para alegrar corazones.

A pesar de no poder reunirse con sus compañeros de orquesta o coro debido a la cuarentena para evitar el contagio por covid-19, los músicos no han abandonado sus ensayos, sus instrumentos ni su motivación para hacer lo que más les apasiona, que en esta circunstancia, además, encuentra un espacio que no se limita a un aforo en un solo país, sino que es masivo: el espacio digital auspiciado por las redes sociales.

Como por ahora los jóvenes no pueden asistir a las aulas de clase, ni las personas pueden asistir a las salas de conciertos; redes como Whatsapp, Instagram, Facebook, Youtube y herramientas como Zoom se convierten en lugar de ensayo y de encuentro para que los músicos muestren sus piezas y conecten, tanto con su grupo como con el público, que puede disfrutar desde la comodidad de su casa.

«Me hace falta ver mis clases y a mi maestra, a quien veo desde hace 6 años. Hemos tomado medidas digitales como conservatorios por WhatsApp, y así no perder el hilo de lo que hemos hecho en el año»

Jeremyh Fuentes, miembro de la coral nacional Simón Bolívar.

Es el caso de la agrupación Cuatriao, conformada por tenores, bajos, contraltos y sopranos, quienes coordinan sus agendas para reunirse a través de Zoom, todos en sus casas, ubicadas en distintos países y husos horarios.

Quienes hace tres años se reunían en Caracas para ensayos y presentaciones, ahora lo hacen a través de lo digital, luego de que varios de los coralistas tomaran la decisión de emigrar. Cada quien continuó su camino musical, aunque siempre se mantuvieron conectados por Whatsapp, y durante la cuarentena vieron la oportunidad ideal para unirse de nuevo y hacer música, no solo porque es algo que les apasiona, sino porque lo consideran una terapia, refugio ante la incertidumbre y un potenciador del ánimo en esta circunstancia que ha sido complicada y a veces triste, sobre todo para aquellos que están lejos de su país y sus seres queridos.

«Uno se deja abrumar por el estrés diario olvidando el poder de la música y lo que nos hace sentir y vivir. Yo soy otro cuando escucho música (…) La diferencia en el ánimo es considerable», afirma Danny Niño, director de la agrupación.

Con nueva rutina y nueva motivación, Cuatriao reactivó a sus miembros y acondicionó sus redes para ser una sala de conciertos virtual, a través de la cual pueden llegar a público en distintas partes de Latinoamérica y el mundo.

Reinvención

Ana Landaeta es flautista, formó parte de la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar, en Caracas, y es miembro fundadora de la Orquesta de Flautas de Aragua. Ahora es profesora de Flauta en el Núcleo de Formación de Orquestas Juveniles e Infantiles Sinfonía por el Perú, pero también ha visto en la cuarentena una oportunidad para reinventar su manera de trabajar y, además, potenciar su talento apoyándose de herramientas digitales y redes sociales.

«A veces siento que trabajo más desde casa porque toma tiempo preparar las clases virtuales para los chamos, pero como paso mucho tiempo aquí y no salgo, se me ocurren muchas ideas de piezas para grabar, empiezo a buscar partituras y ¡me encanta!»

Aunque trabaja de lunes a sábado preparando sus clases, reunida con sus alumnos o ensayando para sus proyectos personales, Ana se muestra muy entusiasmada y asegura que tiene muchas piezas pensadas y preparadas para grabar y continuar publicando en su cuenta de Instagram y Facebook.

En la ola de aprovechar las redes sociales para mostrar sus creaciones, colaboraciones y más, también está Eudomar Chacón, periodista, cantante y actor de teatro musical.

Chacón, ex integrante del Orfeón Universitario de la UCV, ganador del Festival de la Voz Ucevista (2010) y director de la Revista Interludio, tenía pautado un concierto el pasado 15 de marzo en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, en Caracas, justo en la fecha en la que anunciaron el inicio de la cuarentena en Venezuela.

Esa cita fue suspendida, pero desde ese momento Eudomar tomó la escena digital, apoyándose de sus redes sociales y su gran calidad vocal. Aunque ha expresado lo complicado de crear en un país con fallas constantes de electricidad e internet, ha logrado participar en duetos y hasta interpretar parte de las piezas del concierto que se ha postergado por el confinamiento.

El oriundo de La Grita, estado Táchira, comentó que este tiempo en casa le inspiró para componer el tema Promesa, que estrenó durante su «Concierto en Cuarentena» el pasado 10 de abril: lo cantó a la audiencia conectada en su video en vivo y, en simultáneo, lo compartió en su canal de Youtube.

El joven tachirense, que hoy reside en Guarenas, estado Miranda, está trabajando en algunas sorpresas y mantiene sobre aviso a sus seguidores en redes, siempre que las circunstancias lo permiten.

Extraño

«En esta cuarentena ha sido un poco complicado ser músico porque siempre estamos acostumbrados a estar en masas y dependemos de ellos. Es algo complicado porque esto es mi vida. Sigo estudiando música, veo de lunes a viernes clases, ensayo todos los días», dijo a la agencia EFE Jeremyh Fuentes, de 21 años, miembro de la coral nacional Simón Bolívar.

Muchos han confesado que es un poco extraño no ir a clases o hacer esas cosas que antes eran parte de su cotidianidad, sin embargo, esta pausa les ha permitido descansar de la vida agitada y crear nuevas rutinas, sin abandonar lo que aman hacer y alegrando los corazones de quienes les ven y escuchan.

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Un comentario

  1. Excelente artículo. Gracias por darle cobertura a este tema tan sensible y especial, por la difusión a estos hermosos trabajos que representan distintas ópticas de este arte maravilloso, que funge como herramienta terapéutica y unificadora, en estos tiempos tan difíciles. En hora buena, este granito de arena suma, contribuye, estimula y motiva a seguir luchando y trabajando por y para la música, a crear muchos más espacios felices, donde cabemos todos los seres humanos. Un abrazo.

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