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Nina Hoss en Phoenix: Auschwitz y la culpa colectiva

La película Phoenix del director alemán Christian Petzold calza tematicamente a perfección con la serie de eventos historicos que se commemoran en Alemania en 2014. La celebración  de los 25 años de la Caída del Muro coincide con un año especialmente importante para Alemania, que rememora el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y los 75 años del estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

 

En Phoenix se tematiza indirectamente la atmósfera social-urbana mortecina y fantasmagórica en la bombardeada Berlín al final de la Segunda Guerra Mundial y las víctimas judías del Holocausto. Su narradora es una sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz, protagonizada por la sutil, expresivísima y minimalista actriz alemana de ojos grandes y boca grande Nina Hoss. En Phoenix ella interpreta a Nelly una cantante judía que es perseguida y recluída en Auschwitz los últimos años de la guerra. Su cara ha sido totalmente desfigurada por impactos de bala. A duras penas sobrevive el fín de la guerra y acude a un cirujano para que le reconstruya sus facciones y la convierta en lo que ella era. Antes de la operación, el médico le dice que es casi imposible reconstruir su cara, pero ella insiste en recuperar su fisionomía, ya que es parte de su identidad.

 

Sin embargo, después de quitadas las vendas queda irreconocible tras la operación. Recuperada de la misma, se da a la búsqueda de su marido (interpretado por el actor alemán Ronald Zehrfeld) del cual existe la fuerte sospecha de haberla traicionado a los nazis para salvarse. Lene, una gran amiga judía (la actriz Nina Kunzendorf) le acompaña durante esta primera fase de su retorno a la vida, durante y después de la operación de cirujía estética, le consigue apartamento y casera y la invita a ir con ella, para fundar Palestina y abandonar suelo del nazismo alemán. Poco después, quizás desilucionada de Nelly, Lene termina suicidándose, porque pertenece más al mundo de lo muertos que de los vivos.

 

Nelly insiste en regresar a donde su marido, porque ella lo sigue amando, sin importarle si él efectivamente la traicionó y la vendió a los nazis.  En Phoenix, un bar nocturno en manos de soldados norteamericanos, trabajo Johnny, el marido, y al verlo, le llama en voz alta. El no la reconoce y ella se encuentra desolada. Insiste en verle y en buscarle, hasta que en una oportunidad él le encuentra cierto parecido con su mujer, que lamentablemente ha muerto en el campo de concentración y le pide hacerse pasar por ella, imitarle lo mejor posible, para cobrar una enorme cantidad de dinero como herencia. Ella acepta este acuerdo absurdo con el gran deseo de que él en algún momento pueda darse cuenta de que ella es Nelly y no una impostora.  De tal modo que ella se ve obligada a hacer de sí misma fingiendo ser otra, con el fín de descubrir la verdadera naturaleza del que antes fuera su marido, sus amigos, su país.

 

En ese deseo total de un amor ciego e incondicional, ella va creciendo internamente, fortaleciéndose, redescubriéndose y también evidenciando poco a poco que su marido nunca pudo haberla amado verdaderamente, si no es capaz de reconocerla.

 

Bien entrada en el personaje de Nelly, vestida con un vestido rojo y zapatos altos de París baja del tren, donde él y los mejores amigos la esperan a ella, como sobreviviente de Auschwitz. Pero, pregunta ella, es realista bajarse del tren vestida de una forma tan elegante siendo sobreviviente de los hornos de gas, del terror de la guerra? Johnny le calma y le dice, por supuesto, nadie quiere saber nada de lo que ha pasado, nadie quiere escuchar nada de la guerra, nadie quiere enterarse de lo que han sido esos campos de concentración donde millones de hombres, mujeres y niños fueron asesinados sistemática y masivamente. Solo basta que ella halla llegado y que se encuentre entre los vivos. Eso es lo que cuenta. No habrá preguntas.

 

La canción de Kurt Weill Speak low, when you speak love (1943) es un leitmotiv que acompaña a los protagonistas, víctimas y victimarios durante la trama de Phoenix. Al final, en la última escena, Nelly volverá a cantar esta canción junto a Johnny al piano, y allí, solo entre la mirada de ambos, él finalmente caerá en cuenta quién es ella, y ella volverá a retomarse como persona y se irá hacia el jardín por la puerta de vidrio abandonando a los invitados atónitos y a Johnny.  Este es uno de los más conmovedores finales que se han filmado en el cine reciente.

 

Johnny representa la gran metáfora de la Alemanía nazi de postguerra que intenta no saber nada de lo ocurrido. Traicionar, reprimir, olvidar, y hacer como si nada que la vida sigue y nadie fué testigo, ni complice.

 

Phoenix es el análisis más descarnado, demoledor y lúcido de la culpa colectiva en la Alemania postnazi que ha dado el cine alemán reciente y Nina Hoss ha sido la encarnación perfecta para ese rol.  En Phoenix Nina Hoss es más que Kim Novak en Vértigo (1949) de Hichtcock, donde la protagonista emerge de entre los muertos para volver a reinvertarse.

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