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Nosferatu : El padre de todos los vampiros

Hay una singular belleza, un poco grandilocuente en este film, que Murnau mantiene a raya gracias a la ironía que lo recorre. La clásica historia del no-muerto —que se enamora y finalmente por ello sucumbe— es grandiosa porque vuelve al antiguo relato del inmortal que cae por amar a un humano.

El film es una de esas historias que permanecen en la memoria colectiva, porque en alguna medida nos conecta con mitos antiquísimos de la humanidad. Medusas, erinias, grifos y otros engendros pertenecen a la misma familia. Representan un lado oscuro de la imaginación humana, ese  rincón donde mora el sobresalto y el horror ante lo monstruoso, lo extraño que nos amenaza y acecha. La buena salud del género de terror, en sus múltiples variantes, dice mucho de la necesidad social de hacer visible este aspecto de la mente del cual surgen nuestros miedos y pesadillas.     

¿Por qué la obsesión de Occidente con el vampiro? Entre las criaturas del mundo oscuro es la más popular y difundida. El cine, la televisión y la literatura en general están sobrepobladas de estos personajes seductores, sin edad pero con afilados colmillos, siempre dispuestos a saborear la sangre humana. ¿Qué es lo que atrae tanto de ellos? En alguna medida conservan algunos de los poderes de los dioses antiguos. La inmortalidad el primero, pero junto a ella el deseo de poseer la belleza y quizá la vulnerabilidad, la fragilidad del ser humano. Hay un comercio constante del vampiro con los sentimientos de los hombres. En el mundo antiguo los humanos llevaban a veces las de perder al intentar lidiar con seres del mundo oscuro, si bien el vampiro no es una deidad tal como lo concebían los griegos, sí conserva de ellas atributos que lo hacen superior y muy poderoso.

Pero quizás lo que más nos atrae es la vulnerabilidad elegida del vampiro al compartir nuestra suerte por amor, ya sea por la acción de  la sempiterna estaca o  la abrasiva acción del sol. Todas las claves primigenias del personaje se nos muestran con aliento poético en este film clásico. El remoto castillo, la boca que se hace agua ante la gota de sangre, finalmente la obsesión por la ingenua y bella joven que habita en un lugar lejano.

Si bien el vampiro suele morir, tal como sucede en el inspirado film de Murnau, el personaje de ficción jamás morirá, continuará por muchas décadas alimentando los sueños y pesadillas de Occidente.

NOSFERATU (Nosferatu, eine Symphoniedes Grauens). Alemania, 1922, 91 minutos. Director: F.W. Murnau. Guión: Henrik Galeen. Música: James Bernard, Hans Erdmann, Carlos U. Garza, Timothy Howard, Richard Marriott, Richard O’Meara, Hans Posegga, Peter Schirmann, Bernardo Uzeda, Bernd Wilden. Fotografía: Fritz Arno Wagner. Reparto: Max Schreck, Alexander Granach, Gustav von Wangenheim, Greta Schröeder, GH Schnell, Ruth Landshoff, John Gottowt, Gustav Botz. Productora: Prana-Film GmbH.

fuente:ideasdebabel.com

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