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¿Qué le espera al cine nacional en 2016? Hablan sus hacedores

Han pasado 119 años desde la primera proyección comercial de una película venezolana. Muchos fotogramas han pasado desde «Niños bañándose a orillas del lago» y «Un gran especialista sacando muelas en el hotel Europa» breves cintas que fueran las pioneras en exhibición nacional.

El “Día Nacional de Cine” es fecha propicia para sondear acerca de “la salud” de nuestro séptimo arte… y no parece algo sencillo de responder.
Iván Zambrano, coordinador del “Foro del Cine Venezolano” asegura que la producción local «ha tenido un crecimiento extraordinario y todos los días va desarrollándose más”. El crítico y académico Pablo Gamba, quien fuera director de programación de la Cinemateca Nacional, tiene una visión diferente: “El cine venezolano ha crecido, pero no se ha desarrollado. Nuestra filmografía es diversa en cuanto a temáticas, pero es un cine “talla única”. A pesar de las historias y los géneros, sigue fórmulas preestablecidas para intentar llegar un amplio número de espectadores, sacrificando riesgo artístico” afirma el especialista.

Hoy, en pleno 2016, el cine venezolano no escapa a la compleja realidad que afecta el país. El panorama económico, y especial las complicaciones derivadas del régimen cambiario, han añadido obstáculos a un campo que ya requería de por sí, esfuerzo y grandes dosis de “amor al arte” y constancia para poder materializar proyectos.

¿Con qué expectativas enfrenta la comunidad cinematográfica el 2016? Algunas personalidades del medio esbozaron sus opiniones en un foro llamado “Perspectivas del Cine Venezolano” fueron abordadas por algunas personalidades convocadas por la Escuela Nacional de Cine.

Para Carlos Caridad Montero, Director “3 Bellezas”, comedia de humor negro estrenada en 2015 y ganadora de seis galardones en el Festival de Cine de Mérida de ese año, una de las principales trabas a enfrentar son sin duda el complicado sistema cambiario del país y la inflación. “¿Cómo presupuestar cuando tienes tres tipos de cambios… y de paso varían de una semana a la otra?”, se pregunta el cineasta.

Por su parte a Rodolfo Cova, productor venezolano con más de 25 años de experiencia en el medio publicitario y cinematográfico, le preocupa especialmente la emigración de los profesionales necesarios. “El personal calificado se está yendo. Ahora prácticamente nos peleamos a la gente cada vez que surge algo para hacer”.

Esta inquietud es complementada por Kaory Flores, directora de “Nikkei”, un documental sobre la construcción de identidad a partir de la inmigración japonesa que fue estrenado el año pasado, quien se preocupa por la generación que se está formando: “En las escuelas de cine, todos quieren ser directores y directores de fotografía. No hay gente formándose para ser productores, eso es una gran debilidad”.

¿Qué rumbo tomará el cine el país ante esta perspectiva?

Para Cova, la alternativa para seguir produciendo implica ampliar el horizonte “Toca levantar fondos afuera, recorriendo el mundo. Los cineastas tendrá que apelar a mecanismo de cooperación y convocatorias internacionales”.

Caridad coincide en el planteamiento, a la vez que recomienda como prioridades: “Invertir en fortalecer el guión y en pagarte la ida a mercadear a festivales y mercados internacionales para garantizar la vida de la película”.

Esto, sin embargo no es sólo un cambio en la dinámica, sino que puede transformar el fondo mismo del cine hecho en Venezuela, ya que plantea retos mayores, tal como lo expone Cova: “Eso implica entender no sólo como se hace cine aquí, sino cómo se hace cine para la región”.

Tal reto no es cosa banal, en opinión de Gamba: “Venezuela está aislada del circuito latinoamericano. No sabe lo que pasa, está en completa ignorancia de que está ocurriendo en su entorno”, a la vez que resiente la falta de festivales y circuitos de difusión y festivales locales, que son a su juicio, grandes vías para la creación del público para el “nuevo cine”.

Para Caridad, la perspectiva para el 2016 generará un cambio en el tipo de cine que se producirá en el país. “Creo que vamos a tender hacia un aumento del cine documental, de bajo costo. Posiblemente un cine muy pequeño, de no ficción, que resulta más económico que recrear un historia de ficción”.

Sin embargo para Zambrano, del “Foro del Cine Venezolano”, esta situación se convierte en una oportunidad para el propio país: “la producción cinematográfica en el país convertirse en una fuente de ingreso de divisas. Tenemos unos paisajes privilegiados y personal calificado a un costo que puede resultar muy rentable para financistas de otros países” afirmó optimista el directivo.

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