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Recordando a Compay Segundo

Que injusta es la llamada de Dios para personas que alegran nuestras vidas, y dicha llamada tiene como rasgo definitorio llegar generalmente de sorpresa. Lo cierto del caso es que el pasado domingo se le fue no a Cuba sino al mundo entero una de sus voces y artistas de mas renombre y gusto. Quien diría que sería afines de los años noventa, que un músico como Compay Segundo sería el encargado de propiciar un acercamiento al amor tropical de intelectuales y artistas en toda América Latina. A finales de los años noventa todos los latinos acudíamos a la discotiendas a comprar sus discos. Este artista conoció la fama internacional a sus 90 años cuando el cineasta alemán Wim Wenders lo incluyó en su documental Buena Vista Social Club, Film este dedicado a la música tradicional cubana.

Compay Segundo murió el pasado domingo 13 de Julio por la noche en La Habana. En su haber cuenta con 95 años de sones, guarachas, consomé de carnero, amores, tabaco y ron. Máximo Francisco Repilado Muñoz nombre de pila de Compay Segundo, nos dejo mucho, nació un 18 de noviembre de 1907 en Siboney, en la oriental provincia de Santiago de Cuba, donde también nació el género emblemático de la música tradicional cubana, el “son”. En su familia no había músicos pero él muy pronto trabó relación con el mundo de la bohemia y el son cubanos. Formó parte (tocando el clarinete) del mítico conjunto Matamoros, cuyos creadores fueron conocidos como los «padres» del son. Años después fundó el dúo Los Compadres, de donde viene su nombre artístico, por hacer ahí la voz segunda.

Compuso más de 100 canciones y creó un instrumento llamado armónico, una especie de guitarra de siete cuerdas con una sonoridad similar a la del cuatro. Y consiguió que todos quienes lo conocieron nombraran la palabra «jovialidad» para hablar de él.

Mientras en la isla, en los últimos años la música tradicional cubana resultaba algo relegada, en Europa comenzaron a apreciarla. Cabe señalarse que es en 1998 que se lanza un álbum de músicos cubanos (Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, el pianista Rubén González y la única mujer del grupo, la extraordinaria Omara Portuondo) tocando sones tradicionales y boleros. Nos referimos al Cd Buena Vista Social Club, que vendió más de un millón de copias en el mundo y que ganó un Grammy, este disco algunos venezolanos pudimos adquirirlo en FNAC de España por Internet, justo antes del control cambiario chavista que diera al traste con nuestras tarjetas de crédito y por tanto atentara contra nuestras compras de libros y discos.

Lo cierto del caso es que la fama de este músico se disparó cuando en 1999 se estrenó en Estados Unidos el documental Buena Vista Social Club. La película producida por el guitarrista Ry Cooder fue filmada en 1998 durante tres semanas en Cuba. Allí se los ve a los músicos caminando por las calles de La Habana, contando sus historias, grabando un disco en un austero estudio. Las imágenes de Cuba se alternan con la filmación de un concierto que el grupo ofreció en Ámsterdam y una inolvidable actuación en el imponente Carnegie Hall de Nueva York.

Luego vendrían más éxitos, pues en el 2002 Compay Segundo lanzó Duets, disco en el que canta a dúo con figuras reconocidas de la música cubana como Omara Portuondo, Elíades Ochoa y Silvio Rodríguez, y con intérpretes extranjeros de la talla de la caboverdiana Cesaria Evora y del francés-armenio Charles Aznavour con el tema “morir de amor”, figura en este CD el bolero Bella María de mi alma que interpreta junto a Antonio Banderas.

Finalmente, cabe agregarse que la muerte de este músico ocurre en su casa del barrio Miramar, en La Habana, debido a una insuficiencia renal. En los reportajes de los principales diarios y algunas imágenes vimos que a este artista que tantos momentos de felicidad nos ha brindado, se les despidió en un sencillo ataúd cubierto por una bandera cubana y uno de sus famosos sombreros. Coincidimos con la cantante Omara Portuondo quien en una corta declaración precisó: “Se fue un símbolo de Cuba”, inequívocamente hablar de Cuba, de sones, de tabaco, es hablar de Compay Segundo. Recordar a Compay Segundo es Morir de Amor.

(*) Politólogo – Magíster en Ciencia Política

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