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A pesar del subsidio, menos venezolanos disfrutan de las telecomunicaciones, por William Peña

Desde que la revolución logró el máximo control del poder como Gobierno en el 2006, con una Asamblea Nacional y todas las instituciones bajo la mirada de Hugo Chávez, las telecomunicaciones iniciaron un proceso de deterioro que se vio materializado en el 2010, cuando, con la reforma de la Ley de Telecomunicaciones, cambiaron la actividad de Interés General a Servicio de Interés Público y, con ello, las inversiones, evolución de servicios y mejoras de plataformas, entre otros, sencillamente se ralentizaron.

El subsidio al sector y servicios, que prácticamente había quedado a un lado en el año 2000, cuando se rompió con el monopolio de la Cantv y se inició un periodo de competencia interesante, retornó con fuerza al renacionalizarse la gran Corporación en 2007 y el Gobierno, para evitar la competencia, comenzó a regular las tarifas y a congelar los aumentos en el sector privado, golpeando la innovación y paralizando cualquier idea que pudiese llevar al país al terreno del avance en tecnología.

Pero esa decisión, que permitió que el país creciera en nuevos clientes en casi todos los segmentos, al mismo tiempo que lo condenaba en innovación, no ha servido de mucho en los últimos años, pues el sector, que si bien creció en esos periodos de forma importante, pero superficialmente, y permitió que millones lograran tener servicios, hoy día no cuenta con la constancia de esos clientes y, poco a poco, el sector ha comenzado a perder clientes que aún con servicios subsidiados, no tienen la capacidad económica para sostenerlos.

Los números del regulador Conatel para el tercer trimestre del año 2015, son sólo apenas una muestra de una realidad que más temprano que tarde aplastará a la revolución en esa consigna de que el pueblo tiene servicios de telecomunicaciones accesibles y, lamentablemente, perjudicará a los menos favorecidos económicamente, sobre todo cuando llegue el momento de los ajustes y millones no puedan pagar ni siquiera sus servicios básicos de telefonía fija o móvil.

En tan sólo un año, por ejemplo, la telefonía móvil perdió 660 mil clientes activos de los servicios para situarse en unos 29,5 millones, en medio de una política de Gobierno en la que las tarifas fueron congeladas y sólo se permitió a los operadores privados un aumento del 38% , en una economía que, según cifras extraoficiales, cerró con una inflación de más de 250%. En ese tiempo, miles de clientes de servicios dejaron de pagar sus rentas y, a pesar de que las tarifas no crecieron de acuerdo a la inflación, muchos, con ajustes de salarios, dejaron de tener un teléfono móvil a su disposición. Incluso Movilnet, la estatal que otorga el mayor subsidio, vio como miles de sus clientes dejaron de utilizar su plataforma, pues el dinero no les alcanzó para honrar sus servicios.

El mismo destino enfrentan los servicios de Internet, que tienen años siendo golpeados por la falta de inversiones, con pocas empresas operando y con planes y servicios realmente limitados. Los datos del regulador en ese punto, indican que, en un año, el segmento perdió poco más de 34 mil clientes para estabilizarse en 3,6 millones y, aunque la cifra no parece preocupante, lo complejo del caso está en que, por un lado, las tarifas de acceso a Internet están subsidiadas para que más hogares se sumen a los servicios, algo que no está pasando y, por el otro, más de la mitad de los hogares del país aún no cuentan con Internet, lo que debería impulsar su adhesión, sobre todo porque los planes realmente son subsidiados, por lo menos en el caso de la estatal Cantv, que controla más del 80% de los clientes actualmente.  Pero a pesar de los precios, el segmento en vez de crecer disminuye.

La telefonía fija, que fue prácticamente la bandera de la revolución para renacionalizar a  la Cantv en el 2007, con una cantidad de promesas que aún no se cumplen, es otro de los segmentos que, a pesar de los subsidios, regalos y esfuerzos, viene disminuyendo en clientes.

Según los números de Conatel, oficiales, entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015, el segmento perdió casi 28 mil clientes para quedarse con unos 7,78 millones de hogares que en su mayoría recibieron el subsidio del Estado en el equipo y que apenas pagan una cantidad mínima de bolívares para disfrutar del servicio todos los meses.

El único servicio que se mantiene creciendo es el de Televisión por Suscripción, que en el último año avanzó en poco más de 400 mil nuevos clientes para alcanzar los 4,8 millones de hogares, impulsados en su mayoría por el subsidio directo que viene ejerciendo la estatal Cantv en la entrega de combos a sociedades organizadas gratis, que les ha permitido a miles disfrutar de la TV satelital, pero aún no se sabe cuántos de ellos realmente tienen capacidad para recargar el servicio básico todos los meses, pues no existen cifras que destaquen si, en realidad, los más de 700 mil clientes de la empresa recargan sus servicios todos los meses.

En síntesis, la mayoría de servicios de telecomunicaciones no sólo perdieron clientes, sino que, en los últimos años dejaron de crecer,  a pesar de que, desde el año 2007 el subsidio se convirtió en una norma en la mayoría de los servicios de telecomunicaciones en el país, impulsada por el Gobierno, lo que debió haber llevado al sector mucho más allá de sólo nuevos abonados, pues en cuanto a plataformas, valores agregados y tecnologías avanzadas, Venezuela está en la cola de la región desde hace mucho tiempo y, es probable, que se mantenga así por un tiempo más.

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