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iPhone 7: Lo bueno y lo malo del buque insignia de Apple

Lo bueno del iPhone 7

Es por ello que vamos a empezar con lo bueno que tiene el nuevo terminal de Apple. Empezaremos por la cámara, que ha dado un salto de gigante y se ha puesto a la altura, no como ocurría en el iPhone 6s, al contrario que en el iPhone 6s Plus.

Y es que en 2016 – y muchos dirán que en 2015 -, pensar en un terminal de alrededor de 700 euros sin estabilizador óptico de imagen era casi inimaginable. El iPhone 7 tiene OIS, como también lo tiene el iPhone 7 Plus y debería haberlo tenido el iPhone 6s. Diferenciar por este detalle el año pasado sus terminales fue un error que Apple ha subsanado finalmente.

Otro detalle importante, ya que creemos que la discursión de los “megapíxeles” es vacía como se ha demostrado ya en muchas ocasiones, es la apertura de la lente. Pasamos a tener un F/1.8 en lugar de un F/2.2. Eso garantiza un cambio radical y un rendimiento sobre todo cuando baje la luz digno de un terminal Top.

En este sentido, no nos podemos olvidar del quad-LED flash, que esto si es algo novedoso de verdad además de intersante. Va a permitir que al disparar el flash la luz quede mejor distribuida, con menos quemados y tomas más naturales. Un nuevo acierto al igual que, por fin, ofrecer una cámara frontal capaz de grabar en FullHD, más allá de sus 7 MP.

El diseño es otro punto a favor del terminal, y en especial, recuperar los modelos en color negro, tanto el Jet Black como el negro mate son, a primera vista, espectaculares. También el cambio de posición de las antenas, aunque filtrado desde hace tiempo, es realmente un acierto. Más adelante hablaremos, así que no os adelantéis, sobre la posible “delicadeza” del nuevo color del iPhone 7, pero sacado de la caja, es sencillamente deslumbrante.

Otro detalle de “gran terminal” es la resistencia al agua. Con un certificado IP67, de nuevo, se pone a la altura de algunos de sus rivales. Eso sí, no han dado el salto a IP68. El matiz entre estas dos certificaciones es, casi, testimonial. IP67 establece una estanqueidad ante el agua a 1 metro de profundidad durante 30 minutos. Por su parte, IP68 indica, siempre superior a la anterior, una protección ante líquidos “durante el tiempo que especifique el fabricante del producto con el acuerdo del cliente”.

Por poner un ejemplo, el Galaxy S7 que cuenta con IP68, es Samsung quien se “moja” y nunca mejor dicho, para afirmar que sus teléfonos pueden llegar a 1,5 metros. Apple por su parte, toma una posición más conservadora y no hace promesas que luego le puedan pesar. Sabia decisión en estos tiempos que corren (sobre todo cuando la garantía de los iPhone 7 sigue sin cubrir los daños por líquidos pese a ser sumergibles).

Sigamos con cosas buenas de los iPhone 7, y en este caso, llegamos a la batería. El modelo de menor tamaño aumenta casi 2 horas de media su autonomía, siendo el aumento de 1 hora para el iPhone 7 Plus. En el caso del modelo de 5,5 pulgadas, por experiencia personal, será un añadido a un teléfono que ya ofrece un rendimiento sobresaliente en este aspecto pero el de 4,7 pulgadas sí que notará esas horas extra, cumpliendo así con creces una jornada de trabajo que el iPhone 6s llegaba a cubrir pero sin mucha soltura.

También hay que destacar que Apple haya, optado, por fin, por añadir unos altavoces estéreo a su terminales. Por fin, aunque a algunos les pueda pesar, al menos se podrá escuchar la música con algo de calidad sin necesidad de llevar un altavoz todo el tiempo.

Finalmente, diremos que también nos parece bien que Apple haya retirado el minijack, es un paso valiente aunque no hayan sido los primeros. Sin embargo, aunque el hecho sea interesante por las posibilidades que da en cuanto a la calidad y funcionalidades para los auriculares mediante Lightning, la ejecución, y ya entramos en el siguiente apartado, es lo lamentable.

Lo malo del iPhone 7

Quizás malo es una palabra fuerte. Podríamos decir lo “no tan bueno” o lo poco “interesante” pero había que agrupar todo bajo un mismo epígrafe y, no lo neguemos, llamar un poco la atención.

Y ya que veníamos hablando del minijack, vamos a comentar por qué nos parece que la ejecución ha sido desastrosa. Y es que hay que pensar que como también se puede criticar el último Magic Mouse, que hay que dejar de usarlo para cargarlo – algo por lo que estamos seguros Steve Jobs habría despedido fulminantemente a quien lo propusiera – si queremos cargar el iPhone 7…. habrá que dejar de escuchar la música.

El detalle de usar la misma conexión para sonido, datos y carga hace que no podamos hacer dos cosas a la vez… como si puedes con el iPhone 6s y todos los anteriores. No es poca la gente que va de viaje, con una batería extra cargando el móvil mientras escucha música, con el iPhone 7 no se puede.

Siempre nos pueden decir que podemos usar unos auriculares bluetooth, los AirPods o cualquier otro, pero también necesitamos que estos estén cargados (recordemos que los AirPods tienen 5 horas de batería, pese a las 24 que ofrece su base de carga… que también debe ir cargada). Otra solución es utilizar la base de carga, que cuesta 59 euros, nada menos, y que, curiosamente, lo que nos permitirá es usar unos auriculares minijack para escuchar la música, por lo que perdemos todas las novedades que ofrece el sonido digital a través del puerto Lightning.

Es por ello que vemos que hubiera sido el momento adecuado para Apple para haber incluido en sus terminales la posibilidad de cargarlos de forma inalámbrica, como ya hacen otros fabricantes desde hace más de dos años, y solucionar así el problema de un plumazo.

Por otra parte, se ha indicado que eliminar el minijack era también cuestión de ganar espacio... el problema es que no vemos donde lo han hecho. Los iPhone 7 y 7 Plus tienen las mismas dimensiones y grosor, lo podéis comprobar en el comparador de móviles. Es cierto que los nuevos terminales son unos gramos más ligeros pero contando que el Samsung Galaxy Note 7 tiene 7,9 mm de grosor (7,3 mm en el iPhone 7 Plus) y en estos entra hasta el S Pen o que hay otros terminales con altavoces estéreo y similares dimensiones, no vemos donde se ha ganado ese espacio – ya que las pantallas también son idénticas entre ambas generaciones -.

Lo imperdonable del iPhone 7

Llegamos ya a la última parte, y en ella no vamos a decir que haya algo que funciona mal en el teléfono de Apple. ¿Cuál es el problema entonces? Pues que los iPhone 7 son unos grandes terminales… si hubieran salido en 2015. De hecho, pese a presumir de pantallas más brillantes, son del mismo tamaño y, sobre todo, resolución que las de los teléfonos del año pasado. Las novedades del 3D Touch llegan más por la parte de software que de hardware, y se podrán disfrutar también en los iPhone 6s de 2015.

Por su parte, cámaras similares llevan en el mercado más de un año, diseños innovadores también, grandes autonomías, terminales sumergibles, casi punto por punto de todo lo nuevo que presentó Apple ayer ha sido, símplemente, una puesta al día, colocarse un poco la “chaqueta”, pero no un paso adelante como se esperaba de un nuevo terminal con número “redondo” de la empresa californiana.

Incluso la cámara doble del iPhone 7 Plus no es ninguna novedad. El LG G5 ya tenía una lente “gran angular” y otra teleobjetivo y el Huawei P9 consigue el mismo efecto bokeh. Precisamente, este último es otra de las cosas imperdonables ya que Apple lo ha anunciado en su presentación pero los que tengan el iPhone 7 Plus el 16 de septiembre no lo podrán usar… porque iOS 10 aún no es compatible.

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