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Carta de Leopoldo López luego de la sentencia

El que se cansa pierde y yo nunca me voy a cansar de luchar por Venezuela. Cuando supe que la élite corrupta que gobierna a Venezuela había ordenado meterme preso, con la intención de que abandonara el país, no dudé un segundo en dar un paso al frente para darle la cara a la dictadura y enfrentar el juicio infame que estaban planteando.

La decisión la tomé plenamente consciente de a qué me iba a enfrentar y cuáles eran las consecuencias por eso hoy, cuando he sido condenado por la infamia y la mentira de una élite que no tiene escrúpulos, cuando de defender sus groseros privilegios se trata, no me arrepiento en lo más mínimo de la decisión que tomé. No me arrepiento por una razón sencilla y poderosa: las grandes causas ameritan grandes sacrificios.

Estoy convencido de la bondad de nuestra causa que no es otra que la liberación de todo un pueblo, que hoy sufre las dolorosas consecuencias de un modelo que fracasó en lo económico, en lo político y en lo social.

Una causa justa y democrática por una Venezuela de paz, bienestar y progreso, una causa humana para que los derechos sean para todas las personas sin exclusión, pero sobre todo una causa moral que nos obliga a estar del lado de las víctimas y nunca del lado de los victimarios.

Esta sentencia no va dirigida solo en mi contra, sino que busca derrumbar anímicamente a todos los que luchamos por tener un mejor país. Con el corazón les digo que en estos momentos nadie puede estar más indignado, nadie más tentado a caer en la desmoralización y en la frustración que yo. Les confieso que estoy más fuerte que nunca y decidido a levantarme una y otra vez hasta lograr pacífica y democráticamente el cambio que tanto necesita nuestro país.

Por eso el único acto de solidaridad que pido ante la sentencia es que no se rindan, porque como una vez dijo Gandhi: “los caminos de la verdad siempre han triunfado a lo largo de la historia”. Ha habido tiranos y asesinos, que por un tiempo pueden parecer invencibles, pero al final siempre caen. ´

Para que Venezuela salga adelante debemos cambiar el sistema pero para que eso suceda, tenemos que quitarle el poder la élite corrupta que nos gobierna. El 6 de diciembre tenemos una excelente oportunidad para avanzar en esta dirección.

Ese día, con irreverencia, con reviro democrático, salgamos con todas nuestras fuerzas a votar y defender en todos y cada uno de los centros electorales, en la propia calle, la voluntad de cambio, que de manera arrolladora, la inmensa mayoría de los venezolanos vamos a expresar en las urnas.

Finalmente, a mi amada esposa, dale a nuestros hijos un mensaje muy especial : “van a escuchar de boca de algunos que su papi es culpable, que estará preso por muchos años más. No es cierto, hoy su papá es más libre que nunca. Mi alma, mis ideas, mi amor por ustedes, vuela alto, muy alto en el cielo de nuestra hermosa Venezuela. Estoy aquí y no iré a ningún lado, no podrán separarnos, todos juntos viviremos en la mejor Venezuela, donde reiremos, jugaremos y cantaremos sin sentir miedo”.

En estos momentos difíciles quiero recordar a Martín Luther King: si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, si no puedes caminar, arrástrate, pero hagas lo que hagas tienes que salir hacia adelante. Venezuela saldrá hacia adelante. Yo les juro que vamos a vencer.

Hoy después de una larga noche, después de asumir una condena injusta; justicia, la verdad y la razón saben que Leopoldo López es inocente. Hermanos y hermanas de Venezuela yo no espero que mis cadenas sean removidas por la dictadura. Ustedes no pueden esperar que la dictadura nos conceda la libertad, por eso los convoco desde hoy con mis hermanos de la Unidad a que salgamos el próximo sábado 19 de septiembre a construir nuestra victoria, a tomar las calles en paz y en democracia bajo estricta disciplina no violenta, vestidos de blanco, junto a nuestros candidatos de la unidad’.

Que el próximo sábado se convierta en el inicio del camino que abrirá las puertas del cambio el 6D. Venezuela quiere cambio, quiere voto. Voto y calle, calle y voto. Sí se puede, Fuerza y fe.

Cárcel militar de Ramo Verde, preso político sentenciado a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas en la prisión de la dictadura venezolana. Fuerza y fe, su hermano por siempre Leopoldo López.

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