Entretenimiento

Toronto 2002 ( Parte 1)

El Festival Internacional de Toronto (FIT) reabrió sus espacios para
ofrecer, como es habitual, lo más relevante e innovativo en el acontecer
cinematográfico mundial. El FIT arrastra consigo fims que también han sido
exhibidos en festivales anteriores: Sundance, Berlin, Cannes y Venecia. Ante
la avalancha de ofrecimientos, el espectador lee, se empapa, oye, intuye y
se aventura en la escogencia. El tiempo se convierte en un esclavo pero el
amo tiene la última palabra. «Ararat»(Canada) de Atom Egoyan le correspondió
el honor de abrir el festival, pero el film resultó una decepción conociendo
de la trayectoria de este novedoso director que optó por narrar, esta vez,
la historia de sus ancestros: Armenia y su eventual genocidio, en 1914, en
manos de los turcos. El elemento épico no le sienta a Egoyan, la historia
resulta forzada y las escenas poco convincentes. Resta la presencia de
Arsinee Khanojian ( su esposa en la vida real) y el joven actor David Alpay,
pletórico de emoción.

Mucho me atrajo el título «Japón»(México) que no tiene nada que ver con el
film , opera prima de Carlos Reygadas, un film demasiado largo, demasiado
contemplativo, conáinterrogantes que respuestas, irregular a la postre
pero con escenas de alto riesgo y logradas ( como aquella donde el personaje
pivotal, un hombre de mediana edad que escapa de la ciudad para suicidarse
en el campo y que se acuesta con una anciana) y otras forzadas ( sexo entre
caballos). Permea en todo instante un sentido de soledad y angustia
desaforada. El nuevo Almodóvar «Hable con ella» (España) con su singular
estética en la puesta en escena apunta hacia el retrato de dos hombres
frente a sus amores en estado de coma. Una meditación sobre la condición
femenina, la una, torera (Rosario Flores), la otra aprendiz a bailarina
(Leonor Watling) enmarcadas bajo un halo de ilusión y desventura.

Entre sesiones, entre los desplazamientos de un cine a otro es posible
cruzarse en la calle Bloor con Sean Penn ( de estatura más baja de lo que
uno cree) o ver a Piers Handling, director del FIT chequearse en el hotel
como cuaquier hijo del vecino sin la prosopopeya imaginada y al mismo tiempo
sugerir a una mujer, con un bebé en brazos, que films podría ver. (Piers
Handling además de cinéfilo reseña los films en el excelente catálogo del
FIT)

Tom Tykwer, aquel de «Corre Lola» vuelve por sus fueros con «Cielo»
(Alemania) sobre una inglesa (Cate Blanchett, luminosa en su postura
emocional) que desea vengar la muerte de su marido causado por una
sobredosis y cuyo origen debe de encontrarse en un poderoso industrial
traficante de drogas. Los personajes de Tykwer que nadan contracorriente
poseen la poesía de lo inalcanzable. Giovanni Ribisi es su contraparte en el
amor. Abbas Kiarostami radiografía en «10» (Irán) la situación de la
condición de la mujer a través de 10 pasajeros que una mujer taxista,
divorciada y vuelta a casar conversa mientras los transporta. Su hijo es a
su vez su propio espejo. Un film de inmediatez universal.

Premiada en Cannes con el gran premio del jurado y mejor actriz (Kati
Outinen) «El hombre sin pasado «(Finlandia) de Aki Kaurismaki recibió
aplausos al final por parte de la exigente critica. Humor, compasión empapan
la pantalla y un gesto de generosidad hacia los marginados de la sociedad
contemporánea. «Ciudad de Dios» (Brasil) de Fernando Meirelles es el retrato
de una favela en Río de Janeiro, basado en hechos reales a través de 40 años
donde el submundo de las drogas y la violencia cotidiana establecen la pauta
para la guerrilla de pandillas para controlar la zona utilizando a
infantojuveniles que campean su arma para matar a partir de los 9 años. Con
cámara hiperkinética y estupendamente editada, Meirelles no moraliza sino
que presenta los hechos tal como ocurrieron.

La avasallante personalidad de Frida Khalo, su vida, sus amores, su
inquebrantable valor a sobrellevar sus vicisitudes (tanto físicas como
emocionales) son óbice para que Julie Taymoy ( que dirigió hace unos años
«El rey león» en Broadway) reviva a esta gran artista en un film altamente
esperado y que no defraudó. Salma Hayek es «Frida»(EEUU) en una sincera
actuacion y Alfred Molina es Diego Rivera, su esposo, también convincente.

Auténticamente ambientada y sin el sentimentalismo barato que pudiera
provocar un personaje de esta magnitud.

El desierto, el Valle de la Muerte, los ocasos siempre cambiantes y los
espacios infinitos son marco para «Gerry» (EEUU) de Gus van Sant, donde dos
personajes con el mismo nombre (Matt Damon y Casey Affleck), deambulan
durante 90 minutos por el desierto sin rumbo,los pocos diálogos son
intrascendentes, mucha gente se levantó pero no sé si aceptar el film como
una metáfora de nuestros días.

Resultaría lugar común repetir, una y otra vez la magnífica organización del
FIT, el equipo de voluntarios, solidarios en su ofrecimiento, dispuestos a
solucionar cualquier inconveniente imprevisto.

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