Vida con estilo

El volumen es el factor común entre los diseñadores de la pasarela madrileña

Parecería imposible encontrar un vínculo entre la onírica propuesta de The 2ndSkin Co, el barroquismo de Malne y la cautivadora lencería de Andres Sarda, pero los tres tienen en común el gusto por los volúmenes como se vio en los desfiles matutinos de la cuarta jornada de la pasarela madrileña.

Los juegos de volúmenes y las líneas arquitectónicas presentes en último trabajo de Juan Carlos Fernández y Antonio Burillo, directores creativos de The 2nd Skin Co., no son una novedad, ya las habían trabajo antes, pero no con tanto ímpetu.

«Nos apetecía hacer propuestas con un volumen exagerado, algo potente», explicó este lunes a Efe Antonio Burillo, mientras daba los últimos retoques a un vestido cóctel repleto de luz y color.

En su nueva propuesta, el vestido es el dueño y señor de la colección, aparece en distintos largos, desde el modelo que vive a ras de suelo hasta otros que se reducen a la mínima expresión, pero en todos se descubre un estudio exhaustivo del patrón, como los vestidos que despliegan las mangas como si fueran mariposas.

A estos diseñadores les gusta jugar con acabados abullonados, grandes lazos y volantes exagerados que colocan sobre patrones minimalistas con el objetivo de dar «mayor presencia a la mujer», dice Fernández.

Unos fabulosos conseguidos con «rellenos de organza o tul y otros a través de fruncidos o ballenas», pero lo que más les ha «divertido» de esta colección ha sido trabajar tejidos clásicos, como el mikado, la tafeta plana o el gazar, de manera «desenfadada».

Que el volumen es tendencia está claro. Andres Sarda también llevó a la pasarela volúmenes con la idea de dar mayor protagonismo a sus propuestas.

Como cada temporada, el desfile de esta firma de lencería contó una historia en tres bloques. En esta ocasión, un robo con espías, persecuciones y encarcelamiento, en el que la ladrona era la modelo y actriz venezolana Rossana Zanetti, esposa del cantante David Bisbal.

En el primer bloque aparecía una lencería de encaje y seda en tonos oscuros como el gris, el verde caqui o el granate, que rubricaban el estilo militar. Rosanna Zanetti apareció en escena con un conjunto lencero negro con detalles de camuflaje azul, blanco y negro combinado con pantalones tipo cargo muy amplios.

En el segundo, la acción se desarrollaba en París y aparecían conjuntos más femeninos con volumen, «lencería más afrancesada en punto de mohair», explicó la directora creativa de la firma, Nuria Sardá, que recordó que se trataba de una colección otoño-invierno 2018-19.

Y para el desenlace de la historia, regresó Rosanna Zanetti con un sofisticado vestido de presidiaria bordado con cristal de Swarovski y una lencería cautivadora.

Paloma Álvarez y Juanjo Mánez, diseñadores de la firma Malne, subieron a la pasarela una colección voluminosa que habla de una mujer moderna en clave barroca.

La primera salida, un pantalón pitillo con estampado de leopardo y chaqueta entallada con mangas exageradas, dejó claro que la intención de esta firma es vestir a una mujer anónima, a la que le interesan los estilismos que nadan en el exceso.

Un concepto que después se fue rebajando con vestidos fluidos con estampados felinos, blusas de manga larga y pantalones de talle alto de líneas setenteras, confeccionados en gasas y tafetán de seda.

Los creadores de Malne, que antes de diseñar eran estilistas, saben perfectamente lo que su clienta desea, por eso hicieron hincapié en los accesorios, los detalles y los remates como los elementos de cuerda, las plumas de avestruz y los cinturones y botones de asta de toro.

 

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