Vida con estilo

Louis Vuitton: Preludios olfativos

En 2016, la Maison Louis Vuitton se está preparando para explorar un nuevo territorio: el perfume. A pesar no tener precedentes firmes en la historia de la Maison, el camino del olfato no es un terreno desconocido.

Muy por el contrario: se apoya en la afición legendaria del fabricante de baúles por los estuches para productos de tocador, los frascos para viaje y las fragancias estampadas que Louis Vuitton creó a lo largo del siglo XX.

Para retomar su viaje por la ruta de las fragancias, la Maison Louis Vuitton preparó cada paso meticulosamente. A modo de preludio olfativo, la Maison presenta hoy su atelier creativo en Grasse, en la región de Provenza, en Francia; la trayectoria única del perfumista de la casa, Jacques Cavallier, y la paleta de materias primas exclusivas que reunió desde su llegada.

Es una invitación a viajar, el prólogo de una partida inminente.

PERFUME EN EL CORAZÓN DE LA SAGA DE LOUIS VUITTON

Un legado de fragancia

Desde la creación de sus primeros baúles, en 1854, un rastro de perfume ya flotaba en el aire de la Maison Louis Vuitton. Diseñados para proteger incluso los objetos más frágiles durante viajes prolongados, estos bolsos lujosos tenían compartimentos acolchados para los perfumes.

Más tarde, en la década de 1920, vinieron neceseres sofisticados y la creación de cepillos con carey, espejos con marfil y frascos de perfume de todos los tamaños.

La Maison convocó artistas para diseñar motivos decorativos para grabar las botellas de cristal: Camille Cless-­‐Brothier, Gaston Le Bourgeois y André Ballet crearon piezas exquisitas conocidas como “Editions d’Art”.

Incentivado por el éxito de estas botellas coleccionables, en 1927 Louis Vuitton lanzó su primera fragancia: Heures d’Absence, rápidamente seguida de Je, Tu, Il; Réminiscences, en 1928, y Eau de Voyage, en 1946.

El misterio que rodea a estas marcas olfativas se mantiene intacto: a pesar de que todavía existen botellas originales en perfectas condiciones, el perfume que contenían ya se evaporó hace mucho tiempo.

Un acto olfativo tan efímero ofrece a la Maison Louis Vuitton una formidable carte blanche, dándole total libertad para reinventar un verdadero trabajo artesanal y cultivarlo durante un largo período.

JACQUES CAVALLIER

La vida y los viajes de un nativo de Grasse

Jacques-Cavallier-BelletrudComo un colegial de Grasse, Jacques Cavallier pasaba frente al imponente portal de un establecimiento llamado Les Fontaines Parfumées todos los días. En ese momento, no tenía idea de lo que se escondía detrás de las puertas de hierro forjado que tanto le intrigaban.

No tenía cómo imaginarse que, en 2016, ese mismo lugar se convertiría en su atelier creativo. En aquel momento, la  fragancia alcanzaba cada calle y pasaje de Grasse.
Solo era necesario respirar para saber qué estaban destilando las fábricas de perfume ese día. Azahar, citronela, lavanda; Jacques ya conocía todos esos ingredientes de memoria.

A los ocho años, con total convicción, le dijo a su padre, un perfumista, que quería seguir sus pasos. Aprendió las notas aromáticas de la misma manera que otros niños practicaban escalas en el piano.

Todas las noches, su padre le daba tiras de papel secante bañadas en alguna esencia y él tenía que esperar hasta el amanecer para escribir una descripción detallada en unos cuadernos que guardaba con cuidado.
Cuando se sacaba buenas notas en la escuela, su padre le permitía que lo ayudara a elaborar fórmulas en el verano.

El día después de recibir su diploma de secundaria, Jacques Cavallier comenzó a trabajar en la empresa de perfumes Charabot, donde aprendió a destilar flores, descubrió el negocio del perfume y pudo probar la libertad.

A los 18 años creó su primera fórmula, pero su padre le recordó que convertirse en un perfumista es más que simplemente mezclar algunas esencias. Le llevó mucho trabajo duro y humildad hasta ser contratado por Firmenich, donde trabajó veintidós años.

El creador de Jean Paul Gaultier Classique, L’Eau d’Issey y Opium pour Homme by Yves Saint Laurent, entre otros, fue nombrado Maître Parfumeur de Louis Vuitton in 2012.

UNA PALETA DE MATERIAS PRIMAS EXCLUSIVAS

Innovación al servicio del lujo verdadero

Como otros visionarios, el fabricante de baúles Louis Vuitton y sus descendientes siempre pusieron la innovación en el corazón de la creación, un trazo de carácter reconocible desde el desarrollo del primer baúl a prueba de agua.

Esto se debe a que el lujo no consiste tan solo en ofrecer aquello que es raro y valioso: debe anticipar el futuro. Con ese espíritu, Jacques Cavallier no se conformó simplemente con crear una gama extraordinaria de materias primas.

Durante más de cuatro años, las hizo progresar. Con la ayuda de tecnología de vanguardia, produjo su propia visión de una paleta soñada. Algo inédito.

Una infusión del cuero Louis Vuitton.

Por  supuesto, ya existían diversas notas para simular la presencia de cuero en la fórmula de un perfume, pero la visita a diversos talleres de Louis Vuitton inspiró a Jacques Cavallier a inventar una infusión hecha a medida.

De todos los aromas de cuero que exploró, una que le atrajo fue la esencia suave del cuero natural, el liviano material beige usado para cubrir las manijas y las correas de los baúles y bolsos de la Maison.

Fascinado por la sutileza de su fragancia, que es más floral que almizclada, Jacques Cavallier pidió al taller de perfumería que realizara una extracción de ese cuero. Empapado en alcohol, el cuero se vuelve resinoide, una sustancia oscura que se aclara una y otra vez hasta obtener una nota límpida.

En la piel, es un perfume en sí mismo. Esta nota exclusiva no tiene ni la agresividad del enebro ni el ahumado del abedul. Es suave y sensual, como descubrir el cuero por primera vez.

Flores exclusivas

Como una persona curiosa con respecto a las revoluciones tecnológicas, Jacques Cavallier se interesa hace mucho tiempo por la extracción de CO2 supercrítico. Este proceso, que ya se utiliza para extraer ingredientes como la vainilla, no requiere calor. Al sumergirse en gas frío, las plantas se revelan en toda su sutileza.

Jacques Cavallier decidió probar este método en dos de las flores más apreciadas en perfumería: la rosa de mayo (centifolia) y el jazmín, ambas provenientes de Grasse. El resultado superó las expectativas del perfumista Por primera vez en la historia, estas flores únicas, que ahora son tan raras, existen en un extracto que está a la altura de lo real.

En el frasco del perfumista, la esencia es tan pura, tan vaporosa que se siente como si uno estuviera parado en medio de un campo de flores de Grasse, y como los pétalos no se calientan, no pierden ninguna de sus facetas más frágiles.

Esta extracción de CO2 supercrítico de la rosa de mayo y el jazmín de Grasse no solo se hace por primera vez en el mundo, sino
que también es una exclusividad de la Maison Louis Vuitton.

Una paleta proveniente de todo el mundo

Desde que se incorporó a Louis Vuitton, Jacques Cavallier ha viajado por el mundo constantemente en su búsqueda de materias primas. Mientras estaba en China para verificar la calidad de un cultivo de osmanthus, una pequeña flor parecida a la del olivo (también conocida como olivo oloroso), Jacques descubrió la existencia de abundantes plantaciones de magnolia y Jasminum sambac. Estas dos variedades son cultivadas allí para agregar aroma a los tés locales, que se  exportan a todo el mundo.

Como son tan diferentes del jazmín y la magnolia que crecen en otros lugares, estas especies chinas lo inspiraron.
Entonces, las eligió para su paleta de notas olfativas y, al volver a Grasse, la perfeccionó utilizando fraccionamiento molecular para lograr las materias primas con las que soñaba.

GRASSE
La cuna del cuero y el perfume

Una historia de trabajo con cuero Grasse, la capital mundial del perfume, es una ciudad emblemática en la Riviera francesa. Lo que es menos conocido es que el trabajo con cuero también forma parte de su alma. Desde la Edad Media, mucho antes de volverse famosa por la destilación del jazmín y la extracción de concreto de la rosa de mayo, había curtiembres en Grasse.

La ubicación geográfica de la ciudad era ideal, estaba protegida del viento por las montañas y permitía ver el Mediterráneo, desde donde podrían llegar posibles atacantes. Grasse también tenía otro activo clave: aguas de manantial que corrían por la ciudad y modelaron su historia.

En el siglo XII, la abundancia de agua atrajo a curtidores, que la necesitaban para limpiar las pieles de los animales. El proceso de curtido envolvía el tratamiento de las pieles con mirto y polvo de almáciga, lo que dio al cuero de Grasse su tonalidad verde característica.

En el siglo XVI, la moda italiana y española de accesorios perfumados,  como guantes, artículos de cuero y cinturones, llegó a Francia e impulsó la creación de un nuevo gremio profesional: maestro perfumista y fabricante de guantes. En efecto, las esencias perfumadas disimulaban el potente olor del cuero natural, permitiendo que se convirtieran en un soporte de fragancias delicadas.

Grasse tiene un clima ideal para el crecimiento de la azucena, la rosa, el jazmín, la flor de azahar y la violeta, todos ingredientes  usados para perfumar los guantes de cuero. En el siglo XIX, la industria del perfume tuvo un crecimiento sin precedentes y los guantes perfumados abrieron el camino a las fragancias líquidas.

LES FONTAINES PARFUMEES
De agua, cuero y perfume

Una propiedad emblemática. Solo se necesita atravesar las grandes puertas de hierro forjado macizo para olvidar de inmediato los coches que suben y bajan por la Ruta de Napoleón. De pronto, uno siente la sombra fresca de árboles majestuosos a lo largo de la avenida de acceso principal. Ya se puede escuchar el flujo de agua de La Foux, el manantial histórico de Grasse, y su curso por algunos pequeños canales de piedra, que pasan por la fuente y continúan hacia el antiguo molino, másabajo.

Los pájaros parecen cantar en respuesta al agua que corre. Un poco más adelante, se llega al edificio principal con su bella terraza. Denominada Les Fontaines Parfumées, que significa las fuentes perfumadas, esta propiedad tenía una fuente de perfume real instalada en la rotonda, donde los visitantes podían llenar directamente sus botellas. Comprada por Louis Vuitton en 2013, esta propiedad ahora es la piedraangular de los perfumes de la Maison y servirá como un centro de creación olfativa para LVMH. Este espacio exclusivo también será la residencia de François Demachy, Maître Parfumeur de Parfums Christian  Dior.

El manantial La Foux y la fuente perfumada

Las historias estrechamente entrelazadas del cuero y la fragancia se funden en Les Fontaines Parfumées. Legendario e ilimitado, el manantial de La Foux, que fue usado para curtir pieles y regar campos de flores, continúa corriendo a través de la propiedad.

Fluye a través de canales de piedra y llena las fuentes centenarias de la propiedad. La fuente perfumada de la rotonda también fue restaurada. El símbolo de Grasse pronto volverá a llenarse de fragancias locales. En enero, ofrecerá una esencia de
mimosa con la cosecha de invierno; a continuación vendrá la violeta, en febrero; luego vendrá el azahar, en abril; la primavera traerá la rosa de mayo y  el jazmín estará presente hasta el fin de la cosecha, en el otoño.

Un taller de creación olfativa y pasión

En el centro de la propiedad, la casa de campo ocupa más de mil metros cuadrados. En la planta baja, un salón, un comedor, una biblioteca y la cocina dan la bienvenida a los visitantes. Desde allí puede verse el jardín de invierno en la rotonda, con su claraboya y la fuente perfumada instalada allí. Una majestuosa escalera conduce a la oficina de Jacques Cavallier, Maître Parfumeur de la Maison Louis Vuitton.

En la planta superior, el taller creativo tiene salas refrigeradas creadas a medida, como una bodega donde se guardan las cosechas más preciadas. En cuanto al antiguo molino que alguna vez produjo aceite de oliva, será el lugar donde se realizarán las sesiones de capacitación olfativa del personal de la Maison. A través de este vasto espacio tallado en lapiedra y
apoyado en una bóveda antigua corre el manantial. La Foux, que pasa junto a la roca. En la antigua sala de prensado de aceite, un gabinete de curiosidades destaca la increíble historia de la ciudad de Grasse.

Una profusión de flores

Diseñado por el arquitecto paisajista Jean Mus, nativo de Grasse, el jardín es un edén olfativo de descubrimiento en todas las estaciones. Aquí, es posible sentarse bajo una variedad de árboles cítricos de todo el mundo (naranjos, naranjos amargos, limoneros, árboles de bergamota de Calabria) y ver la floración de las violetas, en febrero. En una parte se plantaron miles de arbustos de jazmín grandiflorum y rosas centifolia. Un poco más lejos hay un jardín de plantas de especias de India y América del sur. El camino del jardín está totalmente dedicado a la perfumería fina, un recordatorio permanente de la importancia de las materias primas que crean emociones excepcionales.

El Domaine des Fontaines Parfumées es mucho más que un centro creativo. Es un regreso al hogar para las flores y las raíces de Louis Vuitton en el legado de perfume de Grasse.

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