Vida con estilo

“Monastrell” una uva y su historia (I)

Reconocida por igual con los nombres de Morastel, Morrastell o Vermeta, es una variedad de uva tinta identificada por sus racimos cónicos y apretados, cuyos granos suelen ser de tamaño medio, redondos, muy jugosos y azucarados. Los mismos son capaces de producir mostos que desarrollan vinos tintos bastante alcohólicos, que en boca resultan muy frutales o minerales y se caracterizan por un intenso color rojo oscuro. Esto se debe a que la gruesa piel de sus bayas es rica en antocianos, los cuáles son pigmentos hidrosolubles que se hayan en las células vegetales y son los responsables de otorgar ese atractivo color rojo intenso, púrpura o azul.

Su pulpa carnosa, blanda, incolora, destaca por ser baja en taninos —sustancias orgánicas vegetales—, que se hayan fundamentalmente en la piel de la uva y en las pepitas y son responsables de esa sensación de astringencia y aspereza que percibimos al tomar vino. Estas características son más perceptibles en las encías y en la lengua.

La uva Monastrell ha sido desarrollada en España en la región de Murcia, con Denominación de Origen (DO) Yecla, e identifica a vinos más silvestres. Sin embargo, en los años calurosos es capaz de dar mostos con mucha graduación y alto nivel de tanino, resultando con un acentuado sabor alcohólico. Suele ser ideal para las mezclas con otro tipo de uvas, en particular tiene notable afinidad con la Garnacha, lo que permite en boca notar mucha suavidad y estructura.

Su mezcla con otras cepas de acento especiado desarrolla vinos de mesa de alta gama o finura, como cuando es mezclada con Syrah o Merlot. Esta es la segunda variedad más importante en España, después de la Tempranillo.

Su proceso de penetración en el mercado vitivinícola del mundo no tuvo un gran comienzo, pues fue considerada por mucho tiempo como una uva para ser vendida a granel y ser fundamentalmente orientada para ser mezclada. Durante muchos años se le consideró como una rústica casta mediterránea, la cual daba color y grado a otros vinos norteños más flojos, con los que se mezclaba.

Sin embargo, hoy por hoy, ha sido redescubierta reevaluada y prestigiada a través de algunas grandes botellas. Su desarrollo mal encaminado en tiempos no muy lejanos para los mercados del mundo se debió en parte a errores, incluso de notables investigadores.

El Monastrell en su máxima expresión

Origen en tierras ibéricas

La uva Monastrell empezó su proceso de reconocimiento y comercialización por la primera región que se reconoce de gran desarrollo vitícola fuera de España, entre los siglos XVI y XVII, muy poco tiempo después de que en la región ibérica se diera a conocer éste nombre.

En la Provenza francesa, más específicamente la zona costera de Toulon, ubicada en la península de Bandol, ésta uva fue denominada como Mourvèdre, debido a que estuvo relacionada con el comercio marítimo del puerto de Sagunto, que en lengua valenciana se llamó antes «Morvedre» y en español Murviedro.

Posiblemente de allí llegaron tanto el vino como las estacas de la plantas de Monastrell. Luego, para 1941, se le concedió la Denominación de Origen (DO) Bandol, la cual nunca llegó alcanzar reputación, por lo que su producción de vinos solo llegaba cada año a un poco más de 200.000 litros, la mayoría rosados hechos de forma rústica. Esto provocó que las uvas Monastrell fueran desapareciendo con el tiempo.

Lucien Peyraud —hijo de un comerciante en seda de Lyon que tenía una enorme vocación vitícola y que, además, se casó con Lucie Tempier, hija de un viticultor de Bandol— se percató desde el primer día del enorme potencial de la Monastrell, es por ello que desarrolló un nuevo estilo de vinos, entre ellos, el muy reconocido “Bandol tinto”, que tuvo crianza en roble. De esta manera demostró la sorprendente capacidad de envejecimiento en botella de la Monastrell, una cepa sin duda alguna compleja y peculiar.

De joven produjo esos vinos poderosos, animales, quizás rústicos, pero que poco a poco se van afinando a lo largo de los años, llegando a ser tan finos y complejos como los más grandes burdeos.

Lucien Peyraud expuso al mundo sus grandes vinos del Domaine Tempier, de los cuáles aún subsisten botellas desde hace más de 45 años, que aún en la actualidad siguen estando maravillosas.

Sin embargo, una misión agrícola francesa que llegó a España hace más de un cuarto de siglo planteó ciertas dudas acerca de su calidad. las cuales hasta hace poco tiempo en la Universidad de California-Davis, la doctora Carole Meredith, quien desarrolló el sistema de identificación del ADN de las cepas, (que aclara los orígenes de todas las castas del mundo), anunció que las uvas Monastrell y la Mourvèdre eran diferentes. Llegando a la conclusión posteriormente la misma Universidad, de que lo que se había estudiado como material vegetal de Monastrell, enviado por la Universidad de Montpellier, estaba incorrectamente identificada pues se trataba en realidad no de la cepa Monastrell sino de la Moristel.

Sin embargo, la obra de Peyraud, probablemente permitió el primer despliegue de la cepa Monastrell en el mercado del mundo y se podría reconocer aún más su trascendencia, si se aceptara que en los años 50 del siglo XX, Jacques Perrin, propietario de una de las mejores bodegas de la zona vinícola del Ródano, en Francia, El Château de Beaucastel, experimentaba con todas las castas procedentes de España. Perrin consideraba que los grandes vinos de zonas cálidas para adquirir verdadera personalidad y complejidad, no podían ser monovarietales, sino ensamblajes que incorporaran los caracteres de varios tipos de uva.

Un vino monovarietal, por definición, es elaborado con una sola variedad de uva. Este término es muy usado para identificar que el vino está hecho con un 100% de la misma variedad de uva, sin embargo en la práctica no siempre es así. Este recorrido en la historia de la uva Monastrell en España, por igual coincide con el hecho de que la viña más vieja de Monastrell hallada en el mundo, estuvo ubicada al Sur del Ródano en Laudun, no lejos de Châteauneuf-du-Pape, una región enclavada al suroeste de Francia y a su vez es una de las Denominaciones de Origen Controlada, más famosa de Francia y del mundo.

Estas cepas Monastrell fueron plantadas en los años 40 del siglo pasado, por un exiliado republicano español, quien se había llevado los esquejes o gajos procedentes desde Cataluña. Hecho avalado por el gran difusor del mundo del vino en la actualidad, el norteamericano Robert Parker, quien coloca a la cepa Monastrell en el primer plano mundial, durante los últimos veinte cinco últimos años. Jacques Perrin en tal sentido, le dio lugar trascendente en el ensamblaje de sus afamados tintos de Beaucastel, considerando que ésta es la bodega que más importancia concede a esta uva, en Châteauneuf-du-Pape.

Pese a ello, debido a la confusión de nombres, pocos norteamericanos y australianos se habían fijado mucho en el hecho de que una uva que en sus países se llama, mourvèdre era la misma monastrell. Hoy por hoy, los esfuerzos de las nuevas bodegas de Jumilla, Yecla, Bullas, Alicante, Valencia, Almansa y la decidida promoción del vino de Monastrell por importadores como Steve Metzler, Jorge Ordóñez, Dan Kravitz o Eric Solomon en Estados Unidos, han logrado vinos capaces de competir en el mundo, producidos a partir de la cepa Monastrell.

En otra entrega

En una segunda entrega, entrevistamos para nuestros lectores, en la reconocida tienda de licores finos Licoteca, Venezuela, ubicada en Caracas en la Avenida Mohedano con calle Chaguaramos, a Ismael Torro, Export Manager de Bodegas Castaño, España, procedente de la región de Murcia. Quienes impulsan tras el eslogan “El Arte de La Monastrell”, a la Denominación de Origen (DO) Yecla. Nos dieron a degustar dos estupendas etiquetas de ésta bodega: “Dominio Espinal y Hécula”, ofreceré luego en una tercera entrega, después de sus sus declaraciones, notas de cata de ambos vinos.

 

La uva Monastrell desarrollada en España, fundamentalmente en la región de Murcia, con Denominación de Origen Yecla, es reconocida por ofrecer vinos más silvestres, con toques suaves de ciruela o zarzamora. Bodegas Castaño es su principal exponente.

 

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