Vida con estilo

¿Vivir en la Torre Trump o en la Casa Blanca? He ahí el dilema

Es una tradición en todas las naciones del mundo. Una vez que un político es elegido como presidente de ese país, debe cambiar su morada por la casa del Estado, y habitarla durante los años que sea el máximo mandatario. Ahora le toca el turno a Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, quien en enero de 2017 deberá mudarse a la Casa Blanca.

A cualquier norteamericano le resultaría apetitoso vivir en esta residencia ubicada en Washington DC, pero el caso de Donald Trump es muy particular. Es que este multimillonario no parece muy dispuesto a dejar su impresionante penthouse de 100 millones de dólares de la Torre Trump –ubicada en pleno centro de Manhattan–, donde vive con su esposa Melania y su hijo menor, Barron.

De hecho, según el New York Times, el magnate consultó a sus asesores sobre cuántas noches tendría que pasar en la Casa Blanca, porque él prefiere dormir en Nueva York.

Así que, mientras el señor Trump y su gabinete definen cuál va a ser su residencia, en Analítica decidimos presentarle las cualidades arquitectónicas de cada una de estas moradas.

Penthouse de la Torre Trump

La elegancia que destila cada centímetro de este lugar lo convierte en un perfecto ejemplo del rococó. Está ubicado en el nivel 66 de la torre y tiene tres pisos. Las ventanas de la entrada ofrecen impresionantes vistas a Central Park, mientras que el oro y los diamantes se encargan de la decoración, incluyendo la puerta principal que recibe a los visitantes.

El interior es todavía más deslumbrante. Tiene mármol por doquier y el techo está pintado con escenas de los clásicos mitos griegos, engalanados con oro de 24 quilates.

Lámparas, jarrones, molduras e incluso querubines ayudan a completar el lujoso palacio. En la sala de estar, una fuente está detrás de uno de los dos sofás de marfil hechos en forma de semicírculo.

Su diseño fue creado por el estadounidense Angelo Donghia, quien en vida trabajó para Ralph Lauren, Barbara Walters, Mary Tyler Moore, Liza Minelli, Neil Simon y Diana Ross.

Casa Blanca

Ideada por George Washington y construida en 1790 bajo un estilo neoclásico, esta mansión fue creada para ser la residencia oficial del presidente de Estados Unidos.

Como su nombre lo indica, es un edificio blanco localizado en la Avenida Pensilvania, al noroeste del Distrito de Columbia. El arquitecto encargado de su desarrollo fue el irlandés James Hoban, aunque el diseño lo aportó un colega dublinés. La estructura está inspirada en la Leinster House (Dublín) y Castletown House (Celbridge).

Inaugurada en 1800 por John Adams, durante años la morada recibió los nombres de Palacio Presidencial y Mansión Ejecutiva, hasta que en 1902 el presidente Theodore Roosevelt propuso al Congreso que adoptara oficialmente el nombre de Casa Blanca.

A lo largo de su historia, este edificio ha sufrido varias modificaciones, siendo bastante notable la que se realizó durante el gobierno del presidente John F. Kennedy, a principios de los sesentas. En ese período, la primera dama de la nación, Jacqueline Kennedy, dirigió la redecoración.

Se estableció un comité para restaurar los muebles y objetos artísticos de la casa y se eligió un período histórico para cada una de las habitaciones más importantes: el Estilo federal para el Cuarto Verde; Imperio francés para el Cuarto Azul; Imperio Americano para el Cuarto Rojo; estilo Luis XVI para el Cuarto Oval Amarillo; y estilo Victoriano para el estudio del presidente, renombrado como Cuarto de Tratados.

Se adquirieron muebles antiguos, y se encargaron telas decorativas basadas en documentos de cada periodo. Este proyecto dio lugar a una Casa Blanca lujosa y con un aspecto cercano al de la nobleza europea.

Desde ese momento, las pequeñas modificaciones que ha hecho la Primera Familia de turno deben ser aprobadas por el Comité para la Preservación de la Casa Blanca.

¿Y qué hay de Obama?

Trump podrá elegir si se va a la Casa Blanca o si se queda en su penthouse, pero los que no tienen más remedio que mudarse son Barack Obama, su esposa Michelle y sus hijas, Malia y Sasha, quienes deberán irse de la mansión el 20 de enero de 2017, en lo que culmine este período presidencial.

Es por ello que los miembros de la familia ya tomaron sus previsiones y se irán a Kalorama, una de las zonas residenciales más lujosas de Washington. Los Obama vivirán en la capital estadounidense hasta que Sasha termine sus estudios; luego, regresarán a Chicago.

La morada, que tiene cierta apariencia de castillo, es propiedad del exsecretario de prensa de Bill Clinton, Joe Lockhart, y tiene un valor de 6,4 millones de dólares. Barack y su familia rentarán la casa por el tiempo que estén ahí.

La nueva vivienda tiene 762 metros cuadrados útiles, cuatro alturas (contando el desván), nueve dormitorios, ocho baños, una lavandería, un sótano y un garaje. En total, la finca se asienta sobre 1.108 metros cuadrados, incluyendo un patio en el que caben un máximo de 10 vehículos. Los actuales dueños de la casa la compraron el 12 de mayo de 2014 por 5.295.000 dólares.

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