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Y ahora…¿Hacia donde miramos?…

En la antigüedad, el astrónomo Ptolomeo sostenía que la Tierra era el centro del Universo. Copérnico en 1543 demuestra que el Sol es el centro del sistema planetario y nosotros giramos alrededor de él. En esta época sólo se conocían los planetas hasta Saturno.

En 1781, cuando se descubre Urano, la vibración de este planeta comienza a ser captada por las mentes más avanzadas de la época. Urano activa las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, que fue el lema de la Revolución Francesa y dio lugar a grandes transformaciones sociales, políticas y culturales que llegaron hasta nuestros tiempos. Urano es el planeta que se relaciona con la energía eléctrica, los primeros experimentos de conductividad y electricidad comienzan en esta época.

Neptuno fue descubierto en 1846, la energía de este planeta se asocia con la espiritualidad, la exploración de los mundos no físicos, como la psiquis humana, la parapsicología, los paraísos artificiales (drogas, estupefacientes). Así como Neptuno es el planeta de las profundidades ilimitadas, desde las profundidades de la tierra emerge otra fuente de energía: el gas.

En 1930 es descubierto Plutón, planeta asociado con la desintegración de la materia para la reintegración espiritual del ser humano. Aparece la energía atómica, 15 años después, el mundo conoce el poder de Plutón con la primera bomba atómica.

Tres tipos de energía que usamos en nuestra vida cotidiana, cada una asociada con la frecuencia vibracional de un planeta. Estas fuentes de energía estaban dentro de la tierra, sólo cuando la conciencia de la humanidad avanza en su propia evolución puede ver cada vez más lejos y toma conciencia de realidades más sutiles. Antes de 1700 se iluminaban con una vela y se calentaban con leña, materiales densos. Luego apareció la electricidad, tan sutil que pasa por un cable dentro de la pared. El gas es más sutil aún, se evapora sino le damos un fuerte continente.

Lo mismo sucede con la energía atómica y su poder destructor si no es manejada correctamente.

Y ahora…en el siglo XXI nuestra visión se expande más allá de los límites de nuestro sistema solar y nos observamos participando de una vida galáctica.

Nuestro Sol forma parte de un sistema de soles. Es la octava estrella que gira en órbita alrededor de Alción, que es el Sol Central de la Galaxia.

La mente humana se amplía en una jerarquizada organización cósmica.

Fuente:www.aguilaazul.com.ar

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