Entretenimiento

Yorgelis Lugo una universitaria y boys scout con vocación de servicio

Marighzell Lucena-Vargas
@mlucena15

Ser un ciudadano ejemplar es la meta de todo boys scout, siempre listo y dispuesto a servir. Yorgelis Lugo, es una de joven varguense que detrás su pañoleta amarilla con rojo deja aflorar su vocación de servicio al máximo y aspira convertirla en un hábito de vida.

Con 19 años de edad, estudiante del tercer año de Derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV), tiene bien clara sus aspiraciones de combinar su vocación de ayudar a los más necesitados con la vida leguleya.

Su disposición e iniciativa la distingue hoy entre su grupo scout Niquitao, en el estado Vargas, que le ha hecho merecedora de una serie de insignias ganadas a pulso. Llegar a esta agrupación ambientalista le ha venido como anillo al dedo, pues a través de ella ha podido dar rienda a su deseo de servir de manera desinteresada a la sociedad. Recientemente como parte de sus servicios comunitario, Yorgelis asistió a niños del tercer grado en la escuela pública Emilia Gimón Sterling, con un programa de alfabetización.

“Eran niños que les costaba leer aunque su maestra hacía un trabajo excepcional. Mi misión fue apoyarlos por un tiempo que comprendió 40 horas, en el cual pude tener un acercamiento con los estudiantes y hubo quienes pudieron tener avances considerables. Fue una grata experiencia que surgió como iniciativa propia y afortunadamente fue autorizada. Tuve la oportunidad de abordar varios tópicos del proceso de alfabetización y dar mi aporte”, comenta la joven, haciendo referencia al compromiso asumido de volver a esas aulas y desarrollar actividades lúdicas y recreativas.

Pese a la situación país para esta joven universitaria y ambientalista, siempre hay tiempo y espacio para brindar una mano amiga, pues para ella, es en los momentos de crisis como la que se vive actualmente, cuando “todos podemos sacar lo mejor”.

Como buena boys scout e incluso desde antes de llegar hacerlo, da cumplimento a su lema de servir y es por ello que con frecuencia participa en apoyo a acciones sociales emprendidas por fundaciones como “Sopa para un Hermano”, haciendo que el trabajo de ayudar sea ameno y de acompañamiento con los más necesitados.

Desde niña, gracias a su familia, Yorgelis ha podido emprender su vocación social, al punto que entre sus aspiraciones está poder fundar una organización sin fines de lucro, desde la cual pueda dar su aporte a la sociedad en hechos que trasciendan.

“Aspiro poder combinar mi pasión por las leyes y el trabajo social desinteresado. Algo que pueda ir mucho más allá de llevar un plato de comida semanal, que en estos tiempos resulta más que oportuno para muchas familias. Quiero aportar algo que trascienda en el tiempo, quiero pasar y dejar huella, enseñar que si podemos ayudar y dar lo mejor”, afirma.

Para ella su llegada al grupo Niquitao ha sido una de las mejores experiencias desde hace cuatro años, cuando por casualidad acompañaba a una amiga que para entonces sería promesada. Asegura que ser parte de esta agrupación es una gran herramienta de formación social, con la meta de llegar hacer “Ciudadanos ejemplares”.

“Ser scout te ayuda de muchas maneras; en lo personal creces y en lo social conllevas un proceso de aceptación en el cual el trabajo en equipo es fundamental. Muchos de nosotros podemos a llegar ser grandes dirigentes, yo espero poder serlo. Aunque hay niños que nacen para el deporte o las artes, otros estamos para servir y amar la naturaleza; y siendo scout lo logras perfectamente”, dice.

Hoy cree en la necesidad de hacer valer los derechos ciudadanos con valores, luce más de 12 insignias y unos cuántos símbolos, junto a su pañoleta; y comparte esa pasión ambientalista con su hermana menor. Aunque muchos de sus amigos han tomado la difícil decisión de abandonar el país, ella está plenamente convencida que aquí, en Venezuela, le falta mucho por hacer y andar, por lo que mirar hacia otras fronteras no está en sus planes.

“A pesar de que no he conocido la mejor cara de mi país, me aferro a él para dejar mi huella, y no dejar de estar siempre lista”, sentenció.

Yorgelis, es una joven varguense ejemplo que se le puede encontrar siempre en los sectores populares de Vargas, ayudando hacer arepas, sirviendo una sopa, llevando un mensaje de alegría y optimismo, o quizás tocando puertas para buscar ayuda que llevar a otros.

Cree en que las nuevas generaciones están llamadas a reforzar el sentido de la solidaridad desde todos los espacios y no dejar de un lado la calidad humana y el sentido de pertenencia que nos identifica como venezolanos.

En su caso se siente afortunada de ser parte de la agrupación ambientalista Niquitao, que este año arriba a 40 años de su fundación y que ha sido el escenario ideal para entender y hacer lo que más le gusta, siendo una de las boys scouts con un gran perfil vocacional y futura líder de la organización.

Con la energía propia de su edad, cada lugar que ha podido recorrer y conocer, la acercan a una realidad social difícil, pero es la que la lleva y la motiva a estar allí y tener la disposición de dar siempre una mano amiga.

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