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Ali Venturini, jurista y ciudadano

No son pocos los hombres de leyes originarios del estado Sucre que han realizado aportaciones significativas al foro venezolano. Repasemos a algunos de los juristas de Rio Caribe y Carúpano: José Loreto Arismendi Rauseo, Alejandro y Luis Gerónimo Pietri, Arístides Calvani, Pedro Arismendi Lairet, Mateo Guerra Gómez, Jesús María Luciani Paván, Luis Augusto Benedetti y Carlos Francisco y Andrés Grisanti Franceschi; sin dejar de mencionar al propio Andrés Eloy Blanco, quien, notable por su obra poética, dejó actuaciones en el campo jurídico dignas de subrayar, como lo señala su paisano, el exmagistrado de la antigua Corte Suprema de Justicia, Héctor Grisanti Luciani, en su ensayo El día de los símbolos del estado Sucre y Centenario del nacimiento del Dr. Andrés Eloy Blanco (1996).

Ali José Venturini Villlarroel (1931-2019), recientemente fallecido, forma parte de ese elenco de abogados sucrenses cuya huella en el Derecho venezolano despunta por su rigurosidad científica, devoción por la justicia, acuciosidad investigativa y rectitud de proceder; tanto más cuanto que don Alí no tuvo que ejercer funciones públicas de nombradía para alcanzar unánime reconocimiento como abogado de alto vuelo en las disciplinas del Derecho Agrario y el Derecho Procesal Civil, legando una enjundiosa obra escrita producto no sólo de su larga experiencia de docente universitario (fue también juez agrario), sino del limpio ejercicio de la profesión.

Descendiente de inmigrantes corsos por su lado paterno y españoles canarios y catalanes por su lado materno, Ali José Venturini exhibió la resiliencia y la estirpe emprendedora de su abuelo Pierre, oriundo de Bastía, capital de la Alta Córcega, desde donde partieron numerosos pioneros que poblaron la península de Paria y otras regiones del país en el siglo XIX y las primeras décadas del XX. Aquellos inmigrantes y sus descendientes han realizado contribuciones considerables al desarrollo económico, social, industrial, financiero, comercial, jurídico-institucional, científico y cultural de Venezuela durante casi dos siglos.

Profesor de Derecho Agrario en las Universidades Central de Venezuela y Católica Andrés Bello, y catedrático invitado en la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de San José de Costa Rica, el Dr. Venturini se formó en la casa que vence la sombra y, por circunstancias políticas, en Madrid y Barcelona, además de realizar estudios de especialización en la Universidad de Florencia, Italia.

Poseedor de una prosa fluida y creativa en el dominio del idioma castellano, las obras del catedrático oriental son hoy de obligatoria consulta para los especialistas, entre ellas: Introducción al Derecho Agrario Venezolano (1976), El Derecho Agrario Venezolano (1994), Aspectos adjetivos y sustantivos del Derecho Agrario (1995), La acción de regulación de la tenencia de tierra en el Derecho Agrario Venezolano, El juicio ejecutivo de prenda civil y su integración con el procedimiento agrario (1992), La partida de matrimonio como instrumento fundamental de la acción de divorcio, Las tierras baldías en el Derecho venezolano, Ley de remisión, reconversión y consolidación de la deuda agraria, exegesis preliminar, El Congreso Internacional e Iberoamericano de Derecho Agrario de Zaragoza y las nuevas orientaciones agraristas y, junto con el exmagistrado Román J. Duque Corredor, la usucapión especial agraria (1991). Otra amplia lista de escritos está recogida en monografías y revistas especializadas.

Habiendo dado tan solo unas pinceladas sobre la extensa obra jurídica, docente y profesional del paisano distinguido (¡cómo no mencionar sus agudos artículos de prensa!), permítasenos hacer una referencia personal acerca de quien fue también un ejemplar padre de familia. Quien escribe estas lineas heredó la amistad con el Profesor Venturini de su padre, Héctor Grisanti Luciani (1926-2019). En un viaje a su terruño en la Semana Santa de 1996, nuestro progenitor llevó a sus siete hijos, ya adultos, a la amplia casona de sus parientes, los Venturini Calvani, en la calle Rivero de Rio Caribe, hoy sede de la Alcaldía del Distrito Arismendi del estado Sucre. Luego nos trasladó a la Sabana Venturini, una exuberante llanura vegetal al pie de la las últimas estribaciones de la Cordillera de la Costa en la península de Paria. Esa llanura verde que separa el mar de la montaña es uno de los paisajes más hermosos que hemos conocido en nuestro país. Cuando fundamos la Asociación Cultural Corsos de Venezuela, en 2007,don Alifue de los primeros en auparnos.

Vaya nuestro sentido homenaje póstumo al eximio ciudadano y principal jurista agrario de Venezuela, Ali José Venturini Villarroel. 

@lxgrisanti

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3 comentarios

  1. Felicitaciones por tu excelente columna https://www.analitica.com/opinion/ali-venturini-jurista-y-ciudadano/ que destacas el inmenso legado del insigne jurista venezolano Dr. Ali José Venturini Villarroel, digno ejemplo a imitar por los jóvenes abogados.
    Me alegra estimado Luis Xavier que continúes dando a conocer nuestros valores nacionales, es nuestra Venezuela Positiva,’Qué duda cabe!. Un gran abrazo Francisco Javier.

  2. Como siempre, divulgándola trayectoria y obras de los oriundos del Estado Sucre, en particular de Rico Caribe, cuna de nuestros ancestros, quienes nos inculcaron valores hacia el trabajo y la superación, obligándonos a continuar con su legado tarea nada fácil.
    Un fuerte y afectuoso abrazo.

  3. Merecido reconocimiento postimp de Héctor Grisanti Luciani al jurista Ali Venturini Villarroel, con quién me unían extensos lazos afectivos. Ali, además, era un gran melómano, enciclopédico en música clasica.

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