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Bolivia: consensos y gobernabilidad, más allá de la confrontación de poder

La urgencia de consensos y gobernabilidad pone a prueba a los políticos bolivianos. En el nuevo escenario político de Bolivia, luego de las recientes elecciones de autoridades locales, se plantean desafíos ante el desgaste y la confrontación de fuerzas que en los últimos años han acentuado la inestabilidad del país. Es urgente plantear salidas, más aún debido a la crisis sanitaria, pero siempre queda la duda de si hay la voluntad política para hacerlo.

El escenario ya estaba anticipado. Las elecciones subnacionales del 7 de marzo y la segunda vuelta para cuatro regiones el 11 de abril no solo definirían a más de 2.600 autoridades a nivel departamental y municipal, sino también la relación de fuerzas y la ruta de la gobernabilidad en Bolivia.

Con el Movimiento Al Socialismo (MAS) en el Gobierno central, el oficialismo esperaba asegurar su presencia en la mayoría de los espacios regionales, pero sobre todo en las ciudades del eje. De lejos su primer objetivo se cumplió ganando las alcaldías de 240 de los 336 municipios del país. Tal es su alcance que incluso en 19 municipios obtuvo el 100 % de los votos. Respecto a los anteriores comicios realizados en 2015 también superó expectativas, porque entonces solo había logrado 227 alcaldías, 13 menos que en esta gestión.

Es innegable la cobertura que tiene el partido del expresidente Evo Morales, que a pesar de los conflictos y sombras que lo envolvieron en la crisis política de 2019 y desde antes, mantiene su alcance y fuerza nacional. Aunque probablemente este fenómeno no sea solo mérito de esta fuerza de izquierda, sino también de la otra vereda, esa en la que las demás ofertas políticas no logran calar en la preferencia del electorado.

Sin embargo, la oposición le arrebató las ciudades del eje. En La Paz, Iván Arias; en El Alto, Eva Copa; en Cochabamba, Manfred Reyes Villa; y en Santa Cruz, Jhonny Fernández. Lo interesante de este escenario es que son personajes que el MAS conoce muy bien.

Iván Arias, en la sede de Gobierno, no es una figura con la que se sienta cómodo el Movimiento Al Socialismo, porque fue ministro de Obras Públicas del gobierno interino de la expresidenta Jeanine Áñez, que a toda costa el oficialismo quiere deslegitimar instalando nuevamente el discurso de golpe. El burgomaestre paceño enfrenta actualmente la imputación por los delitos de nombramientos ilegales, incumplimiento de deberes y uso indebido de influencias cuando fue ministro.

Eva Copa, expresidenta del Senado, que dejó las filas del Movimiento Al Socialismo cuando no tuvo el respaldo para su candidatura en la ciudad de El Alto, fue señalada por el expresidente Evo Morales como traidora. «Señor Evo Morales, no mienta al pueblo boliviano, tampoco quiera cubrir la derrota de su partido lanzando injurias y falsedades», fue la respuesta de la alcaldesa. Sin embargo, Copa, con un liderazgo en crecimiento, aclara que representa las convicciones de un partido de izquierda.

Manfred Reyes Villa, de amplia trayectoria política, asume por quinta ocasión la silla edil de Cochabamba. Estuvo refugiado en Estados Unidos y regresó al país durante el gobierno de la expresidenta Áñez. En abril, en un efusivo discurso desde el trópico, Evo Morales dijo: «Si la justicia en diciembre del año pasado hubiera detenido a los golpistas no había (Luis Fernando) Camacho gobernador, no había Iván Arias alcalde, ni Manfred Reyes Villa alcalde».

En Santa Cruz, el MAS no pudo dar pelea por la alcaldía y Jhonny Fernández, concejal en la anterior gestión, salió vencedor. De los cuatro es el que tiene menos historia de confrontación con el partido oficialista.

En este escenario, y a pesar de su fuerza territorial, el MAS no es un ejemplo de armonía y cohesión. Hay quienes han expresado serios cuestionamientos al liderazgo de Evo Morales y piden renovación en filas del partido. Pero desde una ala más radical están quienes consideran que se debe eliminar a «renovadores y disonantes» para «limpiar la casa». La razón es simple: allanar el camino del líder indígena para que sea candidato en las elecciones presidenciales de 2025.

En el informe Bolivia elecciones subnacionales 2021, del Observatorio de Reformas Políticas en América Latina, las politólogas María Teresa Zegada y Erika Brockmann concluyen que en dichos comicios han reafirmado que «un solo partido, el MAS-IPSP, tiene cobertura geográfica en todo el país y que las demás fuerzas políticas son organizaciones más regionalizadas, antes que nacionalizadas. Sin embargo, más allá de las organizaciones partidistas, los elementos estructurales analizados permiten reconocer un país altamente diverso en lo político-electoral, lo que profundiza un proceso de consolidación de la competencia multinivel observado desde, al menos 2015».

Tanto a nivel central como regional es evidente la fragmentación. Las gestiones demandarán, y ya se está viendo desde ahora, acercamientos forzados para la toma de decisiones, consensos para procurar gobernabilidad más allá de los colores políticos.

Pandemia, gestiones y liderazgos

La mayor prueba de los nuevos gobiernos es cómo afrontar la gestión de la pandemia, y a más de siete meses del presidente Luis Arce en el poder central, la dramática situación del país con más de 15.000 muertes acumuladas y cifras récord de contagios de entre 3000 y 3500 cada día, demuestra que las acciones realizadas no han sido suficientes. La letalidad del virus por las nuevas variantes pone nuevamente a los bolivianos ante el colapso en las unidades de terapia intensiva, el contrabando de medicamentos, la escasez de oxígeno medicinal y la incertidumbre por vacunas.

Suman las críticas al mandatario que en medio de esta emergencia ha preferido mantener un perfil bajo y hacer solo algunos anuncios en redes sociales o en actos de entrega de obras sin, por ejemplo, brindar una conferencia para responder los cuestionamientos de la prensa sobre las problemáticas sanitarias.

Patricio Thompson, en su texto «Comunicación para gobiernos locales»,[1] asegura: «Es fundamental la decisión política a la hora de determinar cuál es el camino a seguir, qué problemáticas se enfrentarán, cuáles serán los plazos, etc. […] no como un determinante de nuestro accionar, pero sí como una influencia importante en la percepción de la opinión pública sobre nuestra gestión».

Como se mencionó en el artículo «Claves para entender la agenda política de Bolivia», el tema prioritario son las vacunas y el plan trazado para lograr la inoculación en el tiempo estimado, aunque con los retrasos registrados hasta ahora es poco probable que se logre el objetivo fijado.

Algunos ministros señalan a los gobiernos locales para que asuman responsabilidades dentro de sus competencias y estos piden mayor colaboración del Gobierno central. Nuevamente, la confrontación de poderes deja en medio a los bolivianos. Aunque, algunas luces se visibilizan en acciones concretas como el reciente acuerdo entre subnacionales y el Ejecutivo para viabilizar la compra de vacunas por las alcaldías, sorteando las trabas de la burocracia nacional. Es un hecho que, sin importar de dónde venga la gestión, la gente demanda acceder a las vacunas.

En la reciente publicación de Diálogo Político «¿Gobernar es vacunar?», los autores Daniela Barbieri, Javier Cachés y Augusto Reina hacen un análisis sobre las campañas de vacunación y el liderazgo político, con una relación de datos por países con los que «se evidencian dos tiempos: los países desarrollados parecen estar dando —por ahora— vuelta la página, mientras Latinoamérica (y sus gobiernos) siguen atrapados por el virus».

La conclusión de este análisis es que «no hay una relación lineal y directa entre popularidad presidencial y tasa de inoculación. La vacuna, sin dudas, acelera la recuperación económica y descomprime el frente sanitario, pero no es en sí misma una garantía de éxito para los líderes políticos».

La gestión eficiente ahora implica ceder y dejar protagonismos para promover acciones inmediatas, porque el tiempo no es un lujo con el que contamos. ¿Podrán los poderes políticos enfrentados dar cabida a los consensos?


Diálogo Político es una plataforma de difusión de ideas del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer

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