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Búsqueda en 196 países

“John Mechas” es el actual cabecilla del frente 33 de las Farc. El individuo es famoso por unos cuantos delitos y en entre los últimos se cuenta el de haber sido el cabecilla del atentado en contra del presidente Iván Duque y algunos de los miembros de su tren ejecutivo. También se le hace responsable, y lo han reconocido públicamente a través de un comunicado, del atentado – explosión de un carro-bomba- contra la Brigada 30 del Ejército colombiano en Cúcuta. Sus ejecutorias son largas y extensas en materia criminal pero estos dos hechos son los que dispararon de parte de Interpol, hace pocos días, la expedición de la circular roja con fines de captura y de posterior extradición en 196 países del planeta.

Uno de los países a los que ofició la organización internacional de Policía fue Venezuela, ya que desde nuestra geografía operan células terroristas ante las cuales Caracas cierra los ojos porque ayudan al régimen revolucionario a adversar y debilitar la democracia colombiana. Una recompensa de 600 millones de pesos (puesto en dólares, unos 150.000), por su ubicación y captura forma parte de la hoja de vida de este delincuente.

El personaje se las trae. Desde el año 2007 ya las autoridades se embarcaron en su búsqueda por los “delitos de concierto para delinquir agravado, terrorismo, tráfico, fabricación o porte de armas de uso privativo, y homicidio agravado”. Desde una década atrás venía siendo miembro de las milicias populares de las FARC, pero había pasado a formar parte de las milicias bolivarianas donde operan las células terroristas de la organización. Así las define el coronel retirado Luis Villamarin: “Por su naturaleza y modus operandi, las milicias bolivarianas constituyen uno de los pilares fundamentales del Plan Estratégico de las Farc, pues configuran los ojos, los oídos y el olfato de las cuadrillas, así como la asistencia logística básica, el cuidado de las caletas, la atención de los bandidos enfermos, y la tortura de los secuestrados en poder de los terroristas”. Dentro de esta fulgurante y ascendente carrera en las filas terroristas Jhon Mechas fue a parar en el Frente 33 de las FARC y luego se ocupó de darle forma a sus “disidencias”.  

Estas disidencias surgieron en 2016 a raíz del Acuerdo de Paz de La Habana cuando un número significativo de la cúpula guerrillera, y entre ellos alias Gentil Duarte, se sintieron incómodos con los acuerdos alcanzados en la capital cubana y con el plebiscito que arrojó igualmente el desacuerdo de la mitad del conglomerado colombiano.  De allí en adelante la actuación de las “disidencias” es harto conocido por el mundo y poco importa la filosofía detrás de su accionar, si es que existe alguna.  Su comportamiento es abiertamente terrorista y sus alianzas con grupos narcotraficantes, carteles mexicanos de la droga y otros grupos criminales les otorgan fortaleza económica y militar. El Frente 33 que recibe ordenes de Gentil Duarte opera en la frontera con Venezuela, entre Cúcuta y la zona del Catatumbo, donde nació “Mechas” una ficha muy principal del grupo criminal y usa a la frontera venezolana como retaguardia para resguardarse de la persecución de las fuerzas públicas colombianas.

Gústele o no, el régimen venezolano tiene una responsabilidad en la persecución de este delincuente que opera a caballo en nuestra frontera con el país vecino y que las autoridades militares colombianas ubican en el Zulia. “Es claro que este atentado fue planeado desde Venezuela y por lo tanto hay que hacer una reflexión a la comunidad internacional sobre que el régimen de Maduro sigue refugiando terroristas desde donde se atenta contra Colombia”. Estas fueron las palabras de su Ministro de Defensa, Diego Molano.

Cerrar los ojos frente a este hecho no es posible.  No es posible porque todo el Frente 33 es temido entre los uniformados venezolanos ya que a ellos se les atribuye el fracaso militar del régimen de Maduro en Apure.  Y, por otra parte, el frente comandado por Gentil Duarte está en franco enfrentamiento con exguerrilleros muy cercanos y muy protegidos por la administración de Maduro, lo que hace que en Miraflores el asunto no puede ser ignorado.

Para este momento John Mechas ya ha acumulado méritos suficientes para ser un reo de la justicia planetaria y deberá dar cuentas por los delitos de “agresión y malos tratos, lesiones con resultado de muerte, homicidio, amenazas, asociación con grupo delictivo y conformación de grupo terrorista, actos terroristas y delitos relacionados con el terrorismo y la utilización de artefactos explosivos”. Estas son palabras mayores y hechos inescapables para la administración de Nicolás Maduro.

Falta saber cómo estará pensado actuar.

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