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¿Cambiar de gobierno o cambiar de país?

Algo más que un espacio geográfico limitado de manera natural o política. Que incluya una nación unida por lazos históricos, étnicos y culturales. Con sus usos, tradiciones y costumbres.

Con una población que se sienta parte de una misma patria, con objetivos comunes, con sus sueños de progreso y desarrollo. Capaz de creer en un futuro posible, obra del esfuerzo nacional.

Cuando hablo de Gobierno, me refiero al conjunto de personas que ejercen el control de los órganos gubernamentales, ejecutivos, legislativos y judiciales, en otras palabras los que dirigen el Estado.

¿Cambiar el Gobierno? No parece existir duda alguna sobre la necesidad de hacerlo. Con un mensaje oficial que afirma que poseer es malo… menos para los enchufados, el resultado es que no se produzca nada, que desaparezca la inversión y la producción nacional.

En consecuencia carecemos de trabajo, comida, medicinas, repuestos, viviendas, vehículos…. y futuro

Con un gobierno que ha permitido y patrocinado la agresión, la violencia, el odio, el autoritarismo, el abuso de poder, quien se extraña de paramilitares, mafias, pranes, colectivos insertados en el poder. Que han moldeado una realidad donde la vida no vale nada.

Con el deseo de implantar un sistema con el cual controlar a todos los ciudadanos, como no explicarse porque han tenido necesidad de destruir la universidad, la libertad de opinión, la prensa libre, la propiedad privada. Pues a expropiar, negar concesiones, recursos, comprar y a poner preso, expulsar, amenazar, chantajear o asesinar a cualquier opositor.

Si la única manera de manipular al pueblo es dentro de la pobreza, la necesidad y el temor, entonces el camino que tomó el régimen fue destruir empresas, fuentes de trabajo, hacernos dependientes y promover la cultura del rencor, la mendicidad, la mediocridad. Llevarnos a un estado de necesidad grave, con el cual le es fácil intentar controlarnos como una masa sin voluntad.

Ese gobierno se encuentra en manos de militares, ellos tienen las armas pareciera pensar Maduro y les aumenta el sueldo constantemente, a pesar de la mala administración del erario público. Cuando se escriba la historia, la responsabilidad de las Fuerzas Armadas en la ruina del Estado Venezolano, quedará comprometida.

Los uniformados los encontramos en gobernaciones, en la Asamblea Nacional, en puertos y aeropuertos, disparando contra estudiantes, negociando con guerrilleros, contrabandeando, abriendo cuentas bancarias internacionales, violando la Constitución y organizados en narco-soles.

Vivimos sometidos por un gobierno, que concede prioridad a los extranjeros, a nosotros nos necesita sometidos. Por eso vemos donaciones para Palestina, ayudas a las Farc, a Bolivia, Argentina, Ecuador, a terroristas, extremistas islámicos y a Nicaragua.

Mantenemos la dictadura cubana, damos petróleo barato a otras naciones, aunque tengamos que exportar petróleo extranjero. Todos los negocios donde producir ganancias se le otorgan a cubanos, chinos, rusos y a militares, a Psuvistas y enchufados… el pueblo venezolano que se… aguante.

¿Quién permite que esto continúe?, en primer lugar las balas de militares y colectivos, en segundo lugar la complicidad de los funcionarios, jerarcas, jueces, fiscales, contralores, policías, defensores del puesto a cambio de posiciones, beneficios o dólares. Un sistema que permite la corrupción, con el objetivo de mantener una escoria dispuesta a defender su supervivencia, a cambio de la libertad de los venezolanos.
En tercer lugar, un porcentaje de venezolanos manipulados por el mensaje de odio, por la necesidad, por la esperanza de una promesa que algún dio le tocara a ellos el regalo gubernamental.

Frente a ese panorama como extrañarse que el 67,8% de los ciudadanos están convencidos de que el país va mal, peor que antes y que en el futuro se agravará.

Cambiar el gobierno se ha convertido en una necesidad impostergable, solo falta que los venezolanos se pongan de acuerdo antes que el país se derrumbe. La manera… la que sea efectiva.

¿Pero saldremos adelante cambiando al gobierno? nada menos seguro. Por eso la segunda parte de mi título, las causas de lo que vivimos son mucho más profundas, el terreno abonado para permitir este régimen pre-existía en lo que nos habíamos convertido.

Venezuela necesita de un proceso de transformación, de educación, de rescate de valores y principios. Necesitamos salir del caudillismo, del siglo XIX, de esperar que venga una mano dura que ponga orden y que “papa estado” nos resuelva todo.

Más que dicho y repetido, sin embargo en el fondo cuantos veces se escuchan las mismas frases con las que se piden “el milagro” que vendrá a arreglarnos todo.

No pretendo que se piense que condiciono una cosa a la otra, pero tampoco creo que una sin la otra durará. Los líderes políticos, sociales, religiosos, económicos, trabajadores y estudiantiles del futuro tendrán que interiorizar y vivir como verdaderos demócratas, respetuosos del ciudadano, preocupados por su pueblo, construyendo un futuro país, donde el amiguismo, el partido, la corrupción, la palanca y el abuso no tengan cabida.

Los procesos educativos son largos, la vida en democracia exige participación, dialogo, el respeto al otro, todo lo que requiere tiempo. No puede ser un proceso improvisado, tenemos que llegar con claridad de ideas y proyectos.

Podremos despertar esperanzas, cuando estemos en capacidad de probar que en nuestras manos se construirá una sociedad moderna, que tenga como prioridad el desarrollo global del ser humano que conforma nuestra población.

Cuando dejemos de lado las componendas, cuando se seleccione al profesional capacitado, cuando se invierta lo necesario y se exijan resultados. Cuando se castigue al corrupto y el funcionario público sea una persona con ética, confiable y eficaz.

El mensaje debe reconciliar la sociedad dividida y resentida. Debe demostrar que solo el esfuerzo personal, el trabajo, la constancia y la preparación son garantías de un futuro mejor.

El pueblo debe estar convencido que un estado autoritario y centralizado es el enemigo de las regiones, dispuesto a cerrar espacios para conservar su poder.

Después de lo vivido, la sociedad tiene que aprender la lección, tiene que rencontrarse, concebir un país para todos los venezolanos, donde el reconocimiento de cada sector permita desarrollar un sustrato democrático de apoyo.

Ese nuevo país debe constituir la esperanza, en la que se sientan representados todos los ciudadanos.

Ex Cónsul de Venezuela en París
Presidente de Venezuela-Futura, Francia
[email protected]

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