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¿Compiten los empresarios venezolanos?

En las sociedades basadas en el libre mercado, las empresas y los empresarios tiene como misión indiscutible de satisfacer las necesidades de los consumidores.  En otros países y sociedades con economías fuertemente intervenidas la misión de las empresas es dar empleo seguro, cumplir pedidos del gobierno, etc. Y los empresarios están muy pendientes de estar bien con los altos funcionarios del gobierno, algunas empresas tienen cupos en importaciones que manejan los gobiernos, reciben préstamos de bancos del Estado y hasta reciben protección arancelaria, y contingentamiento de las importaciones.

En Venezuela, una nación que tenía una moneda (divisa) sobrevaluada en relación con el dólar desde 1934, producir para exportar y competir con las exportaciones durante muchos años fue una tarea titánica de las empresas, producir y lograr algunas exportaciones marginales. Incluso el café y el cacao tuvieron hasta un dólar preferencial para promover sus exportaciones, y así y todo, estas exportaciones se mantuvieron en niveles bajos.

A finales de 1973, el dólar EE.UU se devaluó al pasar la onza de oro US 35  a US 141.  Es impresionante cómo desde los años 1950 hasta 1975, el costo de la vida en Venezuela aumentó un 82% mientras que en Estados Unidos aumentaba en ese mismo lapso un 131%. Posteriormente, con el aumento de los precios del petróleo a partir de 1974 la economía venezolana, seguía boyante con su crecimiento hacia adentro, y con grandes importaciones que permitían los altos ingresos petroleros, hasta que empezaron a descender en los años 80 y cuando en 1989, arribó por segunda vez al poder Carlos Andrés Pérez, y éste tuvo que devaluar fuertemente eliminando un control de cambios que imperaba. Entonces, el mundo empresarial le cayó encima al gobierno de Pérez además por la devaluación por el rechazo al pago de cartas de crédito a favor de los importadores que instrumentaba la banca. Total, hasta dos intentos de golpe hubo que terminaron por sacar a Carlos Andrés Pérez del poder.

Ulteriormente, con un larguísimo control de cambios, que no impidió la devaluación permanente de nuestro signo monetario, la caída de los precios petroleros, y la casi desaparición de nuestras reservas internacionales, el público ha adoptado el dólar como medio de pago alternativo al bolívar. Y los supermercados se han llenado de productos importados en especial alimentos como la leche, algunos quesos, cereales, etc. Pero economistas chapados a la antigua, ya creen y sostienen que se está importando mucho, sin darse cuenta de la cuasi destrucción del aparato productivo con expropiaciones de fundos y haciendas a sus dueños legítimos, la cual ha mermado la producción local de alimentos.

Una gran parte de las importaciones de US 1.000 millones a US $ 2.000 se financia con las remesas de venezolanos que trabajan o son inversionistas en el exterior, o venezolanos  y extranjeros residentes en el país que poseen divisas en bancos del exterior. Por lo tanto, raya en grosería pretender limitar las importaciones para proteger a cierta producción local. Por ejemplo, el otro día estuvimos en un supermercado, y vimos tres marcas de mostaza, la más barata nacional y de un tamaño pequeño costaba Bs. 170.000 y dos marcas extranjeras costaban Bs. 300.000 y Bs. 600.000. Si se prohibiera la importación de estas marcas extranjeras, la nacional costaría no Bs. 170.000 sino Bs. 300.000 o Bs. 350.000 y escasearía o sería de mala calidad al no tener competidor o producto sustitutivo. También se está importando leche líquida y en polvo del exterior, con ello se lucha contra el monstruo de la escasez y la desnutrición infantil.

En una época el maíz en Venezuela se vendía a US $ 240 la tonelada mientras que en los mercados mundiales la tonelada se compraba en US $ 110. (información del Nacional del día 24-11-2000) no se permitía ni se permite importar libremente el maíz. Y ¡ todavía nos dicen que los neo-liberales “queremos que el pueblo se muera de hambre”.!

En el sector bancario, apenas se pudo abrir la participación a la banca extranjera después de la crisis bancaria de 1994 a pesar de la opiniónnegativa de un influyente economista que fue presidente deBCV durante muchísimos años. Pero aun así, el gobierno de Chávez  terminó por adquirir el Banco de Venezuela (propiedad del Banco Santander de España) el principal banco extranjero que había aprovechado la puertecita que se había abierto -muy tímidamente-  después de la crisis bancaria.

Durante años, el actual gobierno “revolucionario” ha mantenido   las tasas reales de interés negativas, perjudicando a los ahorristas en beneficio de los prestatarios (comerciantes, industriales, agricultores, algunos consumidores) y ya hemos visto a ciertos “emprendedores” que solicitan todavía préstamos en US $ pero subsidiados. La negativa de terminar dolarizando a la economía nacional es la aspiración de seguir prestando con tasas reales negativas de interés. Inmoral y absurdo.

Recientemente, vimos una declaración de Lorenzo Mendoza presidente de empresas Polar explicando  que durante años había exhortado las virtudes de la economía de mercado y la competencia, pero lamentaba que se ha quedado solo. Tiene razón. Al punto de que empresas Polar en su deseo de satisfacer las necesidades de los consumidores ha abierto una planta de harina precocida de maíz en España. Esto es, sigue invirtiendo en el exterior porque las condiciones aquí evidentemente no son las mejores para una empresa eficiente y productiva. Venezuela siempre ha sido hostil a la inversión extranjera incluso para ampliar la producción petrolera, recordemos el portazo del actual gobierno al proceso de apertura petrolera, y no hablemos de los otros sectores, siempre vedados por la antigua Resolución 24 del Pacto de Cartagena.

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