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Controversia

El cierre del este año 2017 sin hacer un ejercicio de erudición es sumamente horrendo y precario para la mayoría de los venezolanos. Sin embargo, nos corresponde sacar lo mejor de cada uno en el entendido de leer la crisis actual que por su tamaño, su dimensión y efectos es inédita. La clave del 2018 estará en la racionalidad, en la templanza, coraje y capacidad de adaptación que cada quien tenga. En el corto plazo las cosas no cambiaran todo lo contrario se agravaran porque el gobierno no toma decisiones claves asociadas a la formulación de una plan de estabilización macroeconómica, que permita el mismo frenar la hiperinflación, acudir a financiamiento externo y producir algunas inversiones puntuales que reactiven ciertas áreas y sectores, y naturalmente se reactive la producción nacional prácticamente destruida en este cuatrienio 2014-2017.

Las cifras, estadísticas y la realidad cotidiana reconfirman los diversos estudios, diagnósticos y reportes que instituciones y académicos nacionales e internacionales de reconocida solvencia hicieran sobre Venezuela. Sencillamente estamos cosechando los frutos del desastre, del desorden en la manera de conducir la economía, en la forma nada gerencial y transparente de manejar Pdvsa, las empresas básicas, el arco minero, Corpolec, Banco Central de Venezuela y otros organismos e instituciones, produciendo graves desequilibrios monetarios, económicos, cambiarios y fiscales.

La crisis de Venezuela es inédita en todos los órdenes y aspectos, fundamentalmente no hay antecedentes de la destrucción institucional, económica y social del país como ha venido ocurriendo en los tiempos de revolución. Teniendo los mayores recursos naturales, las mayores reservas petroleras y gasíferas, agua, metales, minerales y otros, asimismo tenemos el peor gobierno en toda nuestra historia política. Un gobierno indolente, irresponsable responsable de la calamitosa situación y drama que todos los venezolanos sin excepción estamos padeciendo.

La Venezuela actual la que muchos llaman revolucionaria, país potencia y con algunos otros adjetivos más muestra graves desequilibrios económicos, financieros, monetarios que trataré de ejemplificar de la manera más sencilla. En primer lugar para erradicar el mito de que tenemos un buen salario, todo lo contrario la relación salarios precios es totalmente desequilibrada y asimétrica, es decir, tenemos el peor salario del mundo. Lo segundo con la hiperinflación actual no hay salario y poder adquisitivo que sirva o permita medianamente vivir dignamente. La gente no está comiendo a lo sumo como me lo expresara un viejo amigo la gente está medio matando el hambre.

En la Venezuela actual el salario mínimo y el bono de alimentación que tanto cacarea el gobierno no sirve literalmente para alimentar no a una familia, ni siquiera alcanza para que una persona se alimente. Basta examinar algunos precios a continuación. Azúcar 145 mil; carne 300 mil, pasta 145 mil; café 295 mil; leche en polvo 645 mil; harina de trigo 85 mil; gallina 195 mil; pollo 172 mil; litro de leche 70 mil; queso blanco 300 mil; jamón 495 mil; cartón de huevos 265 mil; cebolla 105 mil; tomate 22 mil; papa 24 mil; pimentón 115 mil; tocineta 550 mil; panela de papelón 100 mil; costilla 195 mil; cochino 350; arroz 80 mil; salsa de tomate 85 mil; mayonesa 125 mil; avena 200 mil; y si agregamos otros rubros jabón en polvo 100 mil; jabón de tocador 82 mil; pasta dental 125 mil; champú 125 mil; papel higiénico 82 mil; servilletas 75 mil; desodorante 135 mil entre otros.

Sólo hemos referenciado algunos precios de productos básicos nada de lujos y saquen cuentas estimados lectores y se darán cuenta que las matemáticas son exactas y no mienten. Con los actuales salarios e incluso así los aumenten semanalmente no hay la menor posibilidad de  poder comprar las cosas más elementales que requiere una persona y una familia respectivamente. Los venezolanos sencillamente estamos cosechando los graves errores del gobierno, catorce años de controles de cambio y controles de precios, y especialmente, la manera irregular, irresponsable, improvisada y discrecional cómo se maneja la economía, la industria petrolera, el Banco Central de Venezuela y el país en líneas generales.

Con pasividad, con sumisión, sin empleo productivo, sin valor agregado, por supuesto sin disciplina y sacrificios difícilmente las cosas mejoraran en Venezuela. Tenemos una responsabilidad compartida el gobierno por incapaz, indolente y un manejo errático y discrecional de la economía, divisas e industrias, y nosotros los venezolanos por seguir pasivos sobre una montaña rusa nada clara, sin certezas entre quienes son gobierno y quienes ejercen labores de oposición. He dicho y repetido que si bien el gomecismo y el perezjimenismo tienen aspectos en común con el chavismo como presos políticos, cierre de medios e ilegalización de los partidos, no es menos cierto que no destruyeron la economía, industria petrolera, campos y demás. Si queremos un 2018 diferente estamos obligados a cambiar, a hacer cosas distintas a comportarnos como ciudadanos y nos meros borregos o irracionales

(*) Profesor de la Universidad de Los Andes. E-mail: [email protected]

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