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Corazón de piedra

A lo largo de la historia de la humanidad el ser humano ha librado toda clase de batallas. Gran parte de ellas han sido en la búsqueda de la emancipación del hombre por el hombre. El precio de la libertad ha sido pagado con sangre. Miles de vidas perdidas que han conllevado a la liberación del yugo impuesto, otras yacen como las hojas más tristes de la historia, en el recuerdo de unos pocos que se niegan a olvidar las injusticias que el poder inflamado de soberbia de algunos ha infligido. Nosotros, los venezolanos, sabemos de esto, lo hemos vivido en nuestra historia pasada y reciente.

La muerte de un ciudadano afroamericano, George Floyd, en manos (rodilla) de un oficial de policía en la ciudad de Minneapolis, Minnesota en los Estados Unidos de América ha ocasionado una ola de protestas, no solo en las calles de ese país sino en los medios digitales, en los cuales la mayoría de los usuarios han expresado su indignación colocando, el día de hoy, sencillamente una pantalla en negro. En muchas ciudades las protestas han tomado el camino de una violencia exacerbada, con destrucción, saqueos y la muerte de otros policías. Lo cual ha llevado a las autoridades de diferentes estados a ordenar Toque de queda.

Todos estos hechos nos producen un inmenso sentimiento de dolor e indignación. Cuando pensamos en todos los años de lucha de la raza negra por lograr la igualdad de derechos en la sociedad estadounidense, sentimos como si hubiéramos retrocedido en la historia unas cuantas décadas. Pareciera que estuviéramos presenciando las mismas protestas allá en los años sesenta cuando el reverendo Martin Luther King levantó su voz en esa nación a favor de su raza. Aunque, lo más seguro es que esas conquistas nunca han sido completamente logradas sino que, como dice el autor Will Smith, ahora hay cámaras que se hacen testigo de tales actos.

El hecho es que con la tecnología se cumple lo que dicen las escrituras, todo lo oculto será descubierto y traído a la luz. Y gracias a los videos de algunos transeúntes, el mundo entero pudo presenciar ese acto de miseria humana. Y en  estos días posteriores al asesinato de Floyd estamos presenciando la exacerbación de esa miseria, en una violencia desatada que pareciera estar buscando la venganza. Otra premisa bíblica que se revela a los ojos del mundo: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

Por supuesto, podemos ser testigos de todos estos hechos porque han sucedido en una nación en la cual la democracia, a pesar de todos sus errores, funciona. Sencillamente, porque hay separación de poderes, y las instituciones aun permanecen adheridas a la ley, como lo demuestra el hecho del arresto de los policías implicados. El mundo está lleno de injusticias por todas partes y la acepción de personas cobra otros matices en otros países del mundo, como en el nuestro, donde la acepción se produce cuando no te identificas con los que gobiernan.

Pero, ¿qué hace que el corazón del hombre se torne duro como una piedra? Partiendo del hecho de que nacemos con un corazón como una hoja en blanco. El endurecimiento es un proceso que toma tiempo. Los primeros en escribir en ese papel son los padres, es la experiencia primaria de hogar con la cual la persona interactúa en los primeros años de su vida, la que marca las huella más profunda en el alma del niño; huella que determinará en gran medida el comportamiento y la capacidad de compasión de ese corazón. Más tarde, todas las influencias del entorno y la capacidad de discernimiento de la persona le llevarán a atesorar en su corazón para bien o para mal.

Jesús hablando con sus discípulos les enseñaba que las cosas que contaminan al ser humano, salen de dentro del corazón: “Porque es del corazón que salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias”. (Mateo 15:19). Nos entristece comprender que la humanidad sigue padeciendo de los mismos males que le han llevado a cruentas luchas por la reivindicación de los derechos con los cuales todos nacemos. No obstante, nos entristece aun más el saber que hemos fallado de tal manera como sociedad, que seguimos teniendo personas capaces de usar su rodilla como arma de asfixia,  personas con un corazón de piedra. 

En oposición a esto, también los estadounidenses han sido testigos de manifestaciones de solidaridad por parte de cuerpos policiales en diferentes ciudades. Seres humanos que han comprendido el mensaje más antiguo de la humanidad: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. _ Imago dei _. El concepto tan estudiado por diversas ciencias, el cual lleva implícito dos aspectos. Por una parte, el don porque el ser humano trasciende su condición de criatura finita, a un ser que lleva impresa la huella de lo absoluto y divino en su cuerpo de barro. Y por otra, el aspecto de la asignación o trabajo que tenemos de desarrollar en el paso por esta Tierra la semejanza de la esencia de Dios manifestada en Cristo, el amor.

Precisamente, esos actos de bondad son los que nos enaltecen como seres humanos, nos permiten convivir aceptando las diferencias y promueven una sociedad capaz de superar el mal; sanando las heridas, restaurando relaciones, consolando corazones.  Por esa razón, es necesario volver a Dios para recibir de El un nuevo corazón. Como el que le prometió a los israelitas en el libro de Ezequiel: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”. Ezequiel 11:19-20.

“Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”.Mahatma Gandhi

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Un comentario

  1. Espectacular artículo en tiempos donde el odio realmente quiere cegar y oscurecer la luz de Dios, pero no podrán porque existen personas como Rosalia Moros de Birregales haciendo un trabajo de luz que alumbra el camino a muchos

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