El EditorialOpinión

Corker en Venezuela

En nuestro país, que todo se resume a especulaciones de todo orden, la reciente visita del senador Bob Corker, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, no fue la excepción. Todo tipo de hipótesis surgieron por los corrillos caraqueños y hasta posiciones encontradas, aparentemente tuvieron lugar entre los diversos dirigentes de la oposición organizada.
En realidad, más allá de las diversas suposiciones, el senador vino invitado por el grupo Boston, que para los que no saben qué es, fue originariamente una comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional, financiada por la OEA, para apoyar al grupo de amistad parlamentario venezolano-estadounidense. En ese grupo, la mitad de los parlamentarios eran y son oficialistas y la otra mitad opositora. Por su parte, del lado norteamericano está integrado por parlamentarios demócratas y republicanos.
El grupo ha seguido siendo un lugar de encuentro entre parlamentarios de las dos naciones y jugó recientemente un rol significativo en la liberación del norteamericano Joshua Holt y su esposa.
La idea de la visita del senador no era ninguna maniobra para presentar alguna fórmula que destrabase la crisis política y humanitaria existente, sino brindarle la oportunidad al senador de escuchar, de viva voz, las diversas apreciaciones que tienen los factores relevantes del país sobre la situación actual de Venezuela.
Es ciertamente muy importante que el Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos conversara con los principales actores de la vida política vebezolana, así como con otras personas cuyos pareceres y opiniones pudiesen ser de utilidad para formarse una idea más clara de lo que está en juego en nuestro país.
No es bueno dejarse llevar por supuestas agendas ocultas de algo que suele ser natural en situaciones críticas como las que estamos viviendo. La mejor información es la que se recoge in situ y esa es una labor normal en las actividades de los senadores del Congreso norteamericano, y más específicamente, si forman parte de la Comisión de Relaciones Internacionales. Así, parafraseando la comedia de Shakespeare, “Much a do about nothing”, que traduciendo al español dice: mucho ruido y pocas nueces, no era necesario intentar montar una alharaca de algo que más bien puede ser útil y positivo en el futuro para encontrar una solución a la crisis venezolana.
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