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Cuba-Estados Unidos

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos ha provocado diferentes reacciones. Los cubanos que decidieron emigrar hace ya cincuenta años, la mayoría residente en los Estados Unidos, están indignados con Obama a quienes consideran un traidor. Otra versión de lo sucedido es que el regreso de las relaciones entre ambos países puede abrir un nuevo horizonte a quienes aún habitan en la Patria. Estas reacciones contrarias merecen un análisis.

La realidad es que después de cincuenta años de ese régimen, los hechos revelan que el sistema que se implantó desconoció los derechos humanos y las libertades.Buscando vivir mejor resultó un verdadero fracaso. Solo unos pocos no lo padecen pues abandonaron el país pero la inmensamayoría sigue viviendo en condición de esclavos de la minoría que asaltó el Poder y le niega al pueblo el derecho a elegir sus gobernantes. La democracia fue así reemplazada por una dictadura o gobierno de uno solo. Quienes hacen vida fuera de Cuba ven el reinicio de relaciones como algo negativo pero a quienes están aún en la Isla les abre un horizonte para salirse de una cárcel donde no tienen libertad ni comida.

Cuando se sabe que el reinicio de las relaciones fue decisión de ambos gobernantes como fruto del trabajo diplomático del Papa Francisco, fundamentado no en intereses políticos ni económicos sino en la práctica de la solidaridad humana entre hermanos cuyo padre es Dios, y en el Bien Común entonces lo que parece un escándalo se convierte en la gestión o conducta propia de un Papa inspirada en el amor. En efecto, en Marzo del 2014, el Papa Francisco le expresó a Obama lo siguiente: “Somos todos americanos y debemos vivir en armonía, respetando las diferencias pero como amigos y para eso se requiere disolver las diferencias entre su país y Cuba”. Mons. Parolin, Embajador del Vaticano 2000 a 2013, y el Cardenal cubano, Jaime Ortega, ficha muy importante en la mejoría de las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano, fueron los embajadores del Santo Padre. En el mes de Octubre pasado el Papa recibió en el Vaticano a delegaciones secretas de ambos países. El acuerdo final se cerró ese mismo mes en una oficina facilitada por Francisco. Obama escuchó al Papa y Castro también lo hizo. Dios bendijo un acuerdo fundado en valores como es la convivencia y no en intereses políticos o económicos.

Cuando se conoce como se llegó al acercamiento entre dos estados que confrontaron durante más de cincuenta años, el juicio de los cubanos tanto de Miami como de La Habana, tenía que ser diferente. Venezuela, mirándose en ese espejo, tiene mucho que aprender. El desarrollo y la paz van de las manos del amor y el diálogo.

La exhortación pastoral publicada por la Conferencia Episcopal Venezolana el 12 de Enero así lo proclama. No se pierda su lectura.

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