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De censos, “atentados” y otras sandeces

No es por nada, pero estos tipos son unas estrellas en eso de poner a la gente a mirar para otro lado.  Cuando ya yo estaba decidido a analizar el fulano censo automotor como factor de distracción que entretuviera a las masas para que no se ocuparan de murmurar y protestar por la hiperinflación y las crisis hospitalaria, educativa y alimentaria, vienen los genios del mal que trabajan a favor del régimen (sean cubiches o criollos) y sacan otro conejo de la chistera: “me querían matar”.  Una reedición más de los sopotocientos “atentados” que denunció Boves II.  Y a este se le ven las costuras tanto o más que a las anteriores; como el “intento” de tumbar el Caracol (por aquello de que el animal va por dentro) con un lanzacohetes superficie-superficie mientras el avión volaba hacia la pista de Maiquetía a 120 nudos y mil pies por encima del“conspirador”.  O el rifle 22 en Ciudad Bolívar con el cual dizque iban a asesinar al antedicho y que fue decomisado a más de un kilómetro del lugar donde este estaba; por lo que era imposible: una bala que pesa menos de cinco gramos no tiene precisión a más de cien metros porque la mueve el viento para todos lados.

Según ellos: los drones estaban cargados con C4 y fueron destruidos en vuelo por francotiradores de la escolta.  Como diría el pensador @correoguaire: ¡esa coba es bulda de chimba, brodel!  Que se los digo yo, que por mi carrera debiera saber algo de eso: el C4 NO detona porque le disparen, ni siquiera con munición trazadora (la cual no es empleada en los fusiles para tiradores selectos); es uno de los explosivos más estables.  Y requiere de un detonador ad hoc.  O sea, que el fulano dron tendría que cargar: el explosivo, un detonador y un sistema de disparo a distancia.  Mucho peso para ese aparatico… Por otro lado, los tiradores expertos no logran blancos sobre objetos muy móviles y de pequeñas dimensiones.  Ni que usaran escopetas.  Que no es el caso.  Por más Dragunov que tuviesen, no le iban a pegar a uno, mucho menos a dos.  Además, ¿alguien escuchó detonaciones de fusil en alguna de los muchos videos que circularon?

Pura pantalla. Pero con un propósito: ya nadie habla del juicio que el TSJ legítimo le hace a Platanote en Bogotá, donde se enumera entre otros muchos delitos las coimas que este recibió de Odebrecht siendo canciller, candidato y vicepresidente.  Tampoco se acuerda nadie de la estupidez de los cinco ceros, cuando todos, educados en lo centesimal, más fácilmente nos hubiésemos adaptado a lo de tres o seis ceros.  Y digo “adaptado” porque nunca estaremos habituados a ese desmoronamiento, día a día, de la moneda que alguna vez, en el siglo XX, fue fuerte y estable.  Ninguno dice nada acerca de ese otro intento más de dividirnos en venezolanos de primera y venezolanos de segunda que es el carnet de la patria (minúsculas ex profeso).  Con él, y mediante la venta del alma al diablo, algunos tienen alimentos a precio vil, bonos por cualquier cosa que inventen en Ciliaflores y —se vislumbra en el horizonte— la adquisición de combustibles.  En fin, que son unos cuentistas de marca mayor.  Pero no podrán convencer.  Distraer, sí; pero convencer, nunca.  Radio bemba es mucho más eficiente.

Y ya que la mencioné de última entre las añagazas —y puesto que era mi tema inicial—, déjenme que comente lo de tal censo automotor que busca aumentar la vigilancia que sobre todos nosotros intenta el Gran Hermano.  Eso no va a servir para que aparezcan los cauchos ni las baterías; tampoco para que aparezcan los repuestos.  Pero ya tendrán otra forma más de coaccionar: “te di el carnet para que echaras gasolina barata, ahora necesito que con tu Dart del año 73 hagas diez viajes llevando copartidarios para la concentración del jueves”. Eso, como mínimo…

En su infinita capacidad de mentir, la Delsy Eloína declaró que el censo había sido todo un éxito y que se estaba procesando “trescientas solicitudes por minuto”. Menos mal que Benjamín Scharifker, el exrector de la USB es una fiera sacando cuentas: para lograr el objetivo en tres días, se debería estar censando dos mil vehículos por minuto.  Y luego, eso de tener que llevar los carros a las plazas Bolívar de cada capital es una insensatez mayúscula: todas ellas quedan dentro de la cuadrícula histórica, trazada desde los tiempos coloniales y, por tanto, con calles estrechas (inclusive en Caracas).  ¿Cuántos vehículos pueden circular y estacionar para ese evento?  A menos que lo hayan inventado los avispados de VTV, tan acostumbrados a las tomas cerradas para hacer creer que hay un montón de personas, cuando en realidad lo que hay es una ñinguitica.

Nadie sensato puede estar en contra de que se suba el precio de la gasolina. Clama al cielo eso de que con la misma cantidad de dinero con la que se compra un kilo de azúcar se pueda adquirir millón y medio de litros de combustible. Pero que la entreguen a precio vil a los copartidarios y a precio internacional a los adversarios no es aceptable. ¡Ni de vainas!

En fin, que al régimen le caen que ni de perlas las palabras que Malcolm le dedica a Macbeth: sanguinario, ostentoso, avaro, falso, embaucador, abrupto, malévolo, nos abofetea con todos sus pecados»…

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