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Décimo quinto collage sobre Rómulo Betancourt

(Oposición al Gobierno del general Isaías Medina Angarita –II-)

En el recorrido que Rómulo Betancourt realizó por toda Venezuela inmediatamente después de la legalización de Acción Democrática, analiza, al igual que a través de la prensa escrita, los problemas de los diversos sectores de la economía nacional. En el Collage anterior, nos referimos a la Ley de Hidrocarburos aprobada por el gobierno de Medina Angarita en 1943 (que modificó la Ley de 1938 del gobierno de López Contreras), la cual, al margen de las ventajas que tuvo, abrió la espita a la que Betancourt llamó “la nueva danza de concesiones”, en la que “en 24 meses (bienio 1944-1945) capturó “el cártel internacional del petróleo tanta o más tierra explorable y explotable en Venezuela, que en el transcurso de los 32 años que cubren los gobiernos de Gómez y López Contreras”. El fundador de AD sentencia: “Fue ése un vértigo en la subasta del subsuelo”. (1).

La reforma tributaria era una exigencia de la realidad económica del país. Así lo planteó Betancourt en artículos publicados en el semanario “AD”, el 14 de febrero de 1942 bajo el título de “Urgencia de una Reforma Tributaria”, y el 9 de mayo del mismo año bajo el título de “Sentido y Urgencia de la Reforma Tributaria”. Simultáneamente, Acción Democrática instaba al Ejecutivo Federal “a  que aplicara a las compañías petroleras el artículo 21 de la Ley de Arancel de Aduanas, el que preveía el establecimiento de un impuesto ad valorem hasta del 10% sobre el producto de las exportaciones minerales”. (2). Posteriormente, en un artículo publicado en El País el 9 de enero de 1945, decía: “…la pregonada ‘reforma tributaria’ ha significado hasta hoy apenas la creación de un tributo más para el contribuyente, sin correlativa disminución apreciable de los impuestos traslativos, indirectos”, que son los que se cobran “a la generalizada pobreza de los sectores menor validos de la colectividad venezolana”, y, por eso, no se aminoró “el agobiante costo de la vida” y “el país continuó pagando su tributo exagerado y arruinador sobre comestibles, bebidas, telas y productos químicos , pechados con impuestos aduaneros onerosísimos”.

En materia agraria, fue en su Mensaje del mes de abril de 1943 al Congreso Nacional que el Presidente Medina se ocupó de los problemas del agro nacional. Betancourt, en artículo publicado en el semanario “AD” el 1° de mayo de 1943, bajo el título “El Mensaje Presidencial”, comenta lo siguiente: “Fue terco y sistemático el régimen al negar la existencia de un problema agrario. Bastaría para confirmar esta aseveración, el recuerdo de cómo mayorías parlamentarias ejcutivistas enterraron el proyecto de ley de parcelación de tierras nacionales presentado en 1937 por un grupo de compañeros demócratas…y cómo torpedearon en 1938 la Ley Agraria del diputado Rojas Contreras”. El Presidente Medina designa el 13 de enero de 1944 la Comisión Preparatoria de la Reforma Agraria, que, a principios de 1945, presenta al país el anteproyecto de ley respectivo, el cual pasó luego a la consideración  y discusión del Congreso Nacional. El 4 de mayo de ese año, Betancourt intervino en el Concejo Municipal del Distrito Federal y propuso a los diputados representantes de esta entidad “que en el Congreso defiendan una reforma agraria que garantice realmente la democratización de las relaciones de propiedad en el campo”. Y días después, el 24 de junio, publica en el diario El País un artículo, bajo el título “En torno a la reforma agraria”, en el que rememora que tras la Independencia “la gran propiedad agraria no fue quebrantada en sus propios cimientos, y, el latifundio pasó sin solución de continuidad de los terratenientes coloniales a los patricios civiles y caudillos militares de la República “, y  alertaba de que “desmantelar ese régimen inicuo y anti-económico de ‘tierras sin hombres y hombres sin tierras’ es tarea en la que estamos empeñados y seguiremos estándolo, los hombres y mujeres venezolanos realmente interesados en modernizar y humanizar nuestro país”.

El Parlamento discutió el Proyecto de Ley de Reforma Agraria desde el 30 de mayo hasta el 10 de septiembre, y tres días después, el 13 de septiembre de 1945, fue promulgada por el Presidente Medina y publicada el día 20 en la Gaceta Oficial. Luis Troconis Guerrero, gran conocedor de la  materia agraria, hace el siguiente resumen crítico, en lo sustantivo, de esa Ley, en estos términos: “La Ley Agraria de 1945 no era un instrumento absolutamente adecuado para practicar la reforma de la situación existente en el campo. Esa Ley abría cauces a la especulación con tierras, restringía la forma de redistribución de la tierra, no usaba todos los recursos del Estado que eran aplicables a transformar la estructura agraria del país, mantenía en vigor vicios tradicionlaes de la administración pública y negaba al campesinado el derecho a intervenir en la dirección de la reforma”, sin desconocer que había disposiciones “justas y convenientes en lo adjetivo”. (3).

En cuanto a las Fuerzas Armadas, el Presidente Medina, quien fue el primer oficial egresado de academia que asume el cargo y el cuarto de la llamada “hegemonía andina”, descuidó la tecnificación del Ejército y mantuvo en posiciones de mando a viejos jefes incompetentes. Según Ramón J. Velásquez, “las Fuerzas Armadas de Venezuela en sus grandes lineamientos siguen siendo en 1945, en los aspectos fundamentales de su organización, las mismas de 1935, que sirvieron a una situación definitivamente superada por el progreso del país”. (4). También señala que “los ascensos de varios de estos viejos oficiales al grado de General en los años de 1944 y 1945, así como la perduración de los mismos en los más altos mandos del Ejército, fue una de las causas determinantes de la conspiración militar que empieza a gestarse en el seno de las Fuerzas Armadas a mediados de 1944”.(5). Efectivamente, ya en ese año 1944 un grupo de oficiales habían fundado la “Unión Patriótica Militar”, imitando las logias militares que habían tenido presencia y participación en países como Perú, Argentina y Bolivia.

En el escenario político avanzaba el distanciamiento entre el ex-presidente López y el Presidente Medina. Ramón J. Velásquez lo reseña así: “…Apenas había transcurrido un año del nuevo mandato presidencial cuando una crisis ministerial dio la señal de alarma. Se repetía la vieja historia venezolana del distanciamiento y posterior ruptura entre el Gran Elector y el afortunado sucesor que forma el capítulo final en las actuaciones presidenciales de Páez, Monagas, Guzmán Blanco, Rojas Paúl y Crespo. Con la noticia del distanciamiento de los dos generales tachirenses, empezaron a mirarse con prudentes recelos los amigos del uno y del otro y comenzaron a constituirse los estados mayores de los grupos que dentro de la misma causa se enfrentarían en las batallas por la sucesión que tendrían lugar en los años de 1944 y 1945” (5). Un incidente, si se quiere baladí, va a provocar el 27 de mayo de 1942 la crisis ministerial a que alude el historiador Velásquez: la gran ovación que se le tributó al ex-presidente López a su llegada al Capitolio hasta el momento de su entrada en el Salón Elíptico, donde se le ofrecería una recepción al Presidente del Perú, Manuel Prado Ugarteche, de visita en nuesro país. Se comentó que el Presidente Medina no tuvo igual recibimiento. Cuenta Rafael Simón Jiménez que “las informaciones que le hacen llegar (al Presidente Medina) sus allegados es que la aclamación tributada al ex-presidente López Contreras, no fue un acto popular espontáneo, sino una manifestación organizada por sectores afectos al general en jefe, entre los que figuran personajes destacados de su gabinete ejecutivo, de allí que su reacción no se haga esperar y que proceda de inmediato a la reorganización de su equipo ministerial, excluyendo del mismo a los altos funcionarios más vinculados a su antecesor”(6). Al día siguiente, después de la despedida del Presidente del Perú, fue convocada una reunión urgente del Gabinete, en la que “el Presidente, con ademán airado que no pudo ocultar” (7), anunció que iba a reorganizar el equipo de Gobierno y exigió la renuncia de los Ministros, del Gobernador del Distrito Federal y del Secretario de la Presidencia de la República. En opinión del doctor Tulio Chiossone, uno de los ministros cambiados, realmente son dos los factores “en que ha de fincarse la divergencia” entre López y Medina, y que esos dos factores fueron “la sensibilidad del Ex-Presidente ante los ataques de la prensa oficialista y la formación del Partdo Democrático Venezolano” (8). En alusión a los dos grandes partidos en que a principios del siglo XIII se dividieron Italia y Alemania, los güelfos que defendían la causa de los Papas y los gibelinos que eran defensores de los emperadores de Alemania, Rómulo Betancourt ironizó diciendo que la “pugna apenas disimulada entre las dos facciones en que se había escindido el régimen gobernante” era como “una versión tropical de güelfos y gibelinos: lopecistas versus medinistas” (9)

 1) Rómulo Betancourt, “Venezuela, política y petróleo”, Fondo de Cultura Eocómica, edición 1956, página 179.

2) Ibidem, página 142.

3) Luis Troconis Guerrero, “La Cuestión Agraria en la Historia Nacional”,Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses”, 1962, páginas 247-248.             

4) Ramón J. Velásquez, “Aspectos de la Evolución Política de Venezuela en el Ultimo Medio Siglo”, Venezuela Moderna 1926-1976, página 59.

5) Ramón J. Velásquez, obra citada, página 62.

6) Rafael Simón Jiménez, “Choque de Generales López Contreras-Medina Angarita”, edicines El Centauro, 2010, página 194.

7) Tulio Chiossone, “El Decenio Democrático Inconcluso 1935-1945”, Editorial Ex Libris, 1989, página 216.

8) Tulio Chiossone, obra citada, página 219.

9) Rómulo Betancourt, obra citada, página 185.

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