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Doce de Octubre de 1492: ¿Descubrimiento, hallazgo o conquista?

Raúl Sanz Machado

A 526 años del hallazgo del Nuevo Mundo, mientras más se estudia la historia del polémico “descubrimiento” de Cristóbal Colón, asoman más hechos que obligan a rehacer la verdadera historia. Hasta fines del siglo XV, cuando Colón acometió la empresa de navegar en la inmensidad oceánica,  por el occidente de España, se  creía que hasta allí llegaba la tierra, por eso en La Coruña, al noroeste de la península, existe el Cabo conocido como Finisterre que significa “fin de la tierra”, aunque desde los tiempos de Aristóteles, la gente ilustrada conocía el  la redondez del globo terraqueo.

El objetivo de Colón no era “descubrir sino navegar por el occidente para llegar a la India, en Asia, lo cual habría sido imposible, porque al arribar, por azar, a la isla caribeña de Guanahaní  (San Salvador) en su primer viaje, después de 69 días de riesgosa navegación, alrededor del continente africano, con rumbo a Asia, Colón había recorrido menos de la mitad del trayecto, en medio de una desesperada rebelión de la tripulación de a bordo, por enfermedades y la escasez de agua y alimentos, aunque él creía y murió convencido, que había logrado su objetivo. Esto explica por qué a los aborígenes del Nuevo Mundo, Colón los calificó de “indios”. El 12 de octubre, vió tierra el tripulante Juan Rodriguez Bermejo, aunque el grito “Tierra” se le atribuyó a Rodrigo de Triana.

El Almirante, tomó posesión en San Salvador de las tierras halladas,  en nombre de los Reyes Fernando e Isabel, aunque la denominación de América fue una iniciativa posterior del cartógrafo alemán Martin Waldseemüller quien en 1507, después de la muerte de Colón, trazaba el perfil de ese Novus Mundus que acababa de ser revelado a Europa, por las informaciones contenidas en las cartas remitidas por el navegante Amérigo Vespucci. Al trazar el bosquejo de ese nuevo mundo, y como no tenía nombre que ponerle, Waldseemüller  recurrió al  de Amérigo, traducción de América, versión femenina como los demás continentes. Este hecho le otorgaba el privilegio de ser el único ser humano que le daba su nombre a un Continente, con la consecuencia que su nombre fuera víctima de una injusta acusación de fraude y usurpación. Se dijo que Amérigo Vespucci había mentido y que le había arrebatado a Colón, el fruto de su hallazgo. Inocente de todo propósito de usurpación, la verdad es que en sus viajes se limitó a describir las tierras encontradas, incluyendo la masa continental en su viaje a Brasil, haciendo posible que Europa tuviera conocimiento de la existencia de un nuevo mundo.

Pocos días antes de su muerte, Colón le escribe una carta a su hijo Diego, en la que le habla de Amérigo Vespucci y le dice que ésteva a la Corte a prestarle servicios y a pedirle mercedes a los Reyes para el viejo Colón, que está pobre, abandonado y en el olvido”.Sic.  Y agrega: “Hablé con Amérigo Vespucci, portador de ésta. Él siempre tuvo deseos de hacerme placer, es mucho hombre de bien. La fortuna le ha sido contraria, él va por mío y en mucho deseo de hacer cosa que redunde en mi bien”.Sic 

El azar jugó un papel determinante en el éxito de la empresa colombina. En 1465 Colón  llegó a Portugal, donde se casó con Felipa Moniz Perestrello con quien procreó a su hijo Diego. Pronto se relacionó con gente poderosa y concibió la idea de navegar a la India por el occidente. Estimulado por el florentino Pablo Toscanelli, solicitó ayuda al Rey Juan II, quien no se la prestó por considerar inviable el proyecto. Colón se fue a España  donde los Reyes Católicos le brindaron su apoyo. Tuvo la suerte de partir al servicio de España por la vía de las islas Canarias donde los vientos soplan de Europa hacia América, en cambio si hubiera partido de Portugal por la vía de las Azores, donde los vientos soplan de América a Europa, las endebles embarcaciones se habrían perdido irremediablemente en la inmensidad oceánica.

Los marineros que venían con Colón, eran muy religiosos, como él, muy diferentes a los que vendrían después, en lo que se conoció como “conquista armada” en los siglos XV y XVI, que eran aventureros, sin oficio, ex-presidiarios, ambiciosos por las perlas y oro del mítico El Dorado del que habían tenido noticias y que fueron los que arremetieron contra los indios y los esclavizaron. Fray Bartolomé de Las Casas con el apoyo de Colón, logró el sometimiento pacífico, sin el uso de armas a cuyo fin vinieron las órdenes franciscana y domínica en lo que se conoció como “conquista pacífica” y se establecieron las misiones coloniales hacia 1650. De manera que la actitud de rechazo de Hugo Chavez y la destrucción del monumento a Colón, fue fruto más  de la ignorancia histórica y de su actitud anti-hispánica. Lo único que prevaleció fue el “feriado”.

Las Leyes de Indias fueron promulgadas por la Corona Española en 1542 y ratificadas en 1680, para salvaguardar la vida de loa indios y protegerlos de la explotación de los conquistadores. Carol Delaney, antropóloga y profesora de la Universidad de Stanford, define a Colón como un intrépido explorador, brillante navegante y de profunda fe católica. En 1892, en ocasión del 400° aniversario del hallazgo de las tierras caribeñas, SS León XIII promulgó la Encíclica Quarto Abeunte Saéculo —1892–, en la que refiere el deseo de Colón de defender el catolicismo. Diez años antes, en 1882, se había creado la fraternidad laica católica Los Caballeros de Colón,  la más grande del mundo, inspirada en el nombre, los viajes y la arraigada fe del Almirante.

Colón era muy dado a las profecías y una de las que más influyó en él fue la del filósofo Séneca, de los tiempos de Nerón, que en su obra trágica Medea, dejó estas impresionantes palabras, 14 siglos antes de hallazgo del Nuevo Mundo: “En edades tardías han de venir unos siglos en que el Océano relajará las cadenas del mundo y se abrirá una tierra inmensa. Tetis revelará un nuevo mundo. Su hijo Fernando Colón que heredó su titulo, conservó la biblioteca de su padre y en ese ejemplar de la Medea, escribió al margen de la profecía de Séneca: “Esta profecía fue cumplida por mi padre el Almirante”.

Tal la historia del Novus Mundus y del Almirante de la Mar Océano Christóphoro Colombus,  cuyo significado es “el que lleva a Cristo

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