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Educación para la paz

Derivada del análisis que hicimos en la tesis: “Una Educación Especial para la Guerra y para la Paz en Venezuela”, nos propusimos utilizar el enfoque que hicimos en ella, para tratar una  propuesta educativa orientada a la educación para la paz, entendiendo que en todo caso, el fin que se persigue con la convivencia humana es lograr o mantener la paz, considerando que es la situación normal de toda sociedad inmersa en cualquier sistema de gobierno y con cualquier sistema político que utilice.

Hoy, cuando nos proponíamos enfocar el tema de la educación para la paz, que creemos sea el fin necesario para enfrentar el futuro por venir luego de la transición y del proyecto electoral necesario en la avizorada nueva democracia, leemos el artículo  “Educar para la civilidad y el desarrollo” del periodista Juan José Peralta, del cual destacamos aspectos que consideramos importantes y relevantes en esa nueva educación que avizoramos, tales como que: “El populismo es una enfermedad del subdesarrollo… herencia judeo cristiana de los descubridores… El populismo se nutre de la ignorancia de los pueblos… como dijo Simón Bolívar «moral y luces son nuestras primeras necesidades». Y siguen siendo. Educar  para la civilidad y el desarrollo. Chávez ha sido el más populista. Y han terminado -los populismos- en feroces dictaduras… No hemos entendido que los militares deben estar en sus cuarteles porque no están formados para gobernar: sólo  mandar y obedecer. No saben de diálogos, discusión de ideas, disenso y escuchar al otro. Después de cuarenta años de democracia civil, la gente se enamoró de Chávez y así estamos desde 1999. Los militares enamoran al pueblo con ofertas engañosas que terminan con las instituciones. Cultivan el nepotismo y la corrupción. Los pueblos latinoamericanos tenemos una cultura militarista y en los años 30, 40 y 50 los Estados Unidos apoyaron las dictaduras militares en el continente para prevenir el comunismo y hubo gobiernos de fuerza en casi toda Latinoamérica.”

Y es que concuerda este escrito con nuestra propuesta de “Educación para la Paz”, toda vez que las dos ideas fluyen en un mismo sentido: la ignominia esplendorosa que impuso Chávez, un personaje vil ejemplo del militar y excelso impulsor del antimilitarismo, que por ignorancia, hasta creyó haber logrado el poder por las armas y gobernó con ellas, en contra del sentido de paz que es contrario al belicismo innato en el militar.

Así, cuando abordamos el tema de la educación para la paz, aprovechamos el análisis de las observaciones obtenidas de la práctica programática y participativa, tanto en la planificación como en el ejercicio operativo profesional, para comprobar que en Venezuela, la educación especial necesaria para la emergencia nacional que se origina cuando la paz es alterada o resquebrajada por actos de violencia tanto internos como externos, y que ponen en peligro la estabilidad del sistema de gobierno, el libre ejercicio de los poderes de la República y limita, suspende o elimina el ejercicio ciudadano de sus derechos; adolece de estar desintegrada y no tener una orientación definida hacia la unidad nacional, por cuanto a la fecha, los sistemas educativos son preparados como individualidades específicas y autónomas, sin una orientación sistémica y concurrente, que permitan su integración para actuar in so facto en caso de ocurrir la emergencia natural o nacional, sin alarmas y sin traumas que transmuten los hechos y las acciones en crisis; más grave aún, que la tenue educación existente al respecto, es además de dispersa, fuera de sentido e integración real para dar al ciudadano la seguridad requerida para enfrentar la situación de crisis.

Igualmente, hemos también entendido, que en Venezuela, la educación relativa para lograr y mantener la paz solo se aplica en institutos especializados militares para la seguridad externa y en institutos para la seguridad interna, que se han hecho incompatibles con los conceptos y normas constitucionales, al extremo de crear las situaciones críticas de inseguridad que ha hecho crisis en el país. Tanto más grave es, que no existe la educación especial para la seguridad ciudadana, sino que se han programado actos, algunos absurdos llamados “educación premilitar”, que lo que han hecho es tergiversar la idea de las funciones de los militares, que no son los únicos responsables de la seguridad del Estado y paradójicamente, institucionalmente no tienen competencia en la seguridad ciudadana.

 En este sentido, hemos querido resaltar, que imbuidos en el contenido del pensamiento pacifista de las organizaciones internacionales, que involucran como elemento importante y necesario el uso de la educación para lograr su objetivo pacifista, aprovechamos nuestra investigación, para plasmar en el compendio que hoy damos a luz, una versada idea programática sobre el tema y para tal fin, utilizar parte de nuestra obra dedicada a la guerra y a la paz, que veníamos desarrollado, para dedicarle a la educación para la paz, nuestra versión preliminar con un contenido no solo didáctico, sino que sirva a su vez de material bibliográfico de estas disciplinas concomitantes estudiadas desde hace mucho tiempo, pero que la mayoría de las veces se les malentiende o malinterpreta, confundiendo su razón existencial, su vinculación y antagonismo, que es el sustrato de lo que podemos entender y tratar en cualquier estudio que hagamos de ellos.

En lo posible, obviamos conceptos innecesarios para nuestra motivación, pero a medida que nos fluyeron ideas complementarias para el tema, que consideramos inédito, fuimos agregando los necesarios, tratando de no desviar el objetivo que nos planteamos, dejando para los otros compendios de La Guerra por la Paz, el tratamiento más profundo de los componentes aquí tratados; y queremos dejar claro, que en este contexto, desarrollamos nuestra comprensión sobre los idearios ya publicados sobre la educación para la paz, tal como lo enunciamos al comienzo de este artículo, pero no dudamos en entender y exponer como base conceptual de todo este entramado, que lo que nos lleva al análisis, comprensión y exposición es entender y ubicar esta educación dentro de lo que llamamos: educación para la seguridad ciudadana.

En tal sentido, para desarrollar el tema que nos planteamos sobre educación para la paz, partimos de abordar criterios teóricos sobre los elementos intervinientes en el logro, la recuperación y el mantenimiento de la paz y así, con nuestro afán didáctico dedicamos tiempo y oportunidad al estudio breve y concatenado de estos elementos, que interrelacionaremos para lograr un entramado necesario para el fin propuesto.

Por otra parte, afiliamos el estudio a desarrollar con las tres concomitantes que ineludiblemente intervienen en la relación del proceso de la educación para la paz: educación, conflicto y paz; tratando los intríngulis del conflicto con su forma más violenta: la guerra, que en realidad es el que utilizamos en nuestra tesis, cuyo desarrollo teórico nos permitió entender los límites de la violencia y con su teoría, entender cuál ha sido el desvío del tratamiento de las alteraciones del orden público en Venezuela que asimilamos con nuestra idea, que también ha de servir para entender y complementar el programa para la paz de la Organizaciones de los Estados Americanos, (OEA), tal como lo planteamos.

Partiendo de la base de que el fundamento de este escrito es el referido a la educación para la paz, que relacionamos con la concomitante guerra; nos comprometemos a tratar aparte los temas de la guerra y del militarismo, toda vez, que en nuestra educación militar solo aprendemos, como es lógico, las acciones militares en guerra, que para eso es el militar, para prepararse para la guerra, que como hemos visto se distorsiona con el empleo del militar en otras tareas no convenientes de las cuales debe deslastrarse, ya que son dicotómicas y controversiales la guerra y la paz.

En este sentido, en nuestra propuesta de “Educación para la Paz”, proponemos una educación con contenido esencial y didáctico que instruya y sirva de formación ciudadana evitar la guerra y prevenir la paz. No debe ser una educación bélica, sino una educación especial para la emergencia nacional que se origina cuando la paz es alterada o resquebrajada por actos de violencia, internos o externos que ponen en peligro la estabilidad del sistema de gobierno, el libre ejercicio de los poderes de la República y limita, suspende o elimina el ejercicio ciudadano de sus derechos,

Esta educación vendría a programar con efectividad la educación aprobada por la OEA como “Educación para la Paz”, a la vez de complementar la formación ciudadana para la seguridad y la defensa, y para enfrentar las situaciones de emergencia nacional originada de alteraciones sociales de orden público o por desastres naturales.

@Enriqueprietos

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