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El déficit de formación política y la clase media

El chavismo tiene en este momento el menor respaldo popular después de un poco más de 18 años en el poder, y tal parece no tener ningún plan para revertir su deterioro. Pero lo que nos inquita a algunos venezolanos es que no tenemos una perspectiva clara hacia dónde aterrizaran los acontecimientos, por cuanto del lado de la oposición no existe una consistencia programática solidificada, pues se desconocen hasta ahora las definiciones hacia donde se dirigirá el país una vez superada la tragedia chavista.

La ausencia de una política definida más allá de lo electoral (salida pacífica, democrática, constitucional y electoral), es una medida política que dice todo y la vez no dice nada, es decir, en esta política (si así se le puede llamar), los criterios para superar los graves desequilibrios económicos, políticos y sociales heredados, son muy etéreos ante la batalla complicada de la reconstrucción del país. Diera la impresión de que las direcciones políticas de los partidos de la oposición no tuvieran idea de la compleja Venezuela post-chavista.

No se me escapa que plantear estas cosas produce enfado e incomodidad en muchos “dirigentes políticos” de nuestra oposición, las comillas son debido a que en muchas de las veces estos “dirigentes políticos” no llegan alcanzar tal calificativo, pues, no pasan de ser más que simples activistas políticos u operadores electorales que subestiman la evidencia del vaciamiento de ideas de muchas de sus propuestas. Este vaciamiento de ideas al lado de las sempiternas maniobras políticas (la zancadilla, la trampa, el ve corre y dile, la incondicionalidad perruna a los jefes de sus partidos, etc.) de poca monta intelectual a lo que nos tienen acostumbrados, constituyen agentes deletéreos que atentan contra la decencia y el buen ejercicio de la práctica política.

Producto de lo anterior, el estudio, la investigación y el análisis de las ideas de los distintos paradigmas políticos, no constituyen ni

siquiera sucedáneos de las discusiones al interior de los muros de las direcciones políticas de muchos de nuestros partidos políticos, mientras que la militancia que se atreve a señalar esto, es calificada de habladores de paja o de teóricos que no “patean” los barrios. Lo lamentable de toda esta situación es que el palangre y los medios de comunicación prefieren el cotilleo político y la banalidad de la discusión política, que la reflexión temática de los problemas políticos, económicos, sociales y culturales en tanto se cree que esto último no da rating, por cuanto estas cosas no interesan al común de la gente. Es así entonces como el paradigma de la democracia se devalúa cuando el poder popular se corrompe popularmente en manos de demagogos y populistas que abren el camino para la dominación de la tiranía que fomentan los gobiernos de hombres y no de leyes.

La deficiente formación de los cuadros políticos de los partidos, hace que a la propuesta del bloque social (tomando la referencia conceptual de Gramsci) del chavismo, no se le haya antepuesto una visión de la democracia de Rousseau el gran teórico de la democracia directa que va más allá del liberalismo y donde la libertad es un concepto central y esencial que mide la gobernanza no en función de una clase social determinada (el proletariado), sino en función de un pluralismo que no haga del poder una acción de venganza y rencor contra otra clase social (la burguesía).

El tema de la pobreza irónicamente siempre ha sido un gran negocio tanto para los demagogos políticos de la izquierda como para los de la derecha, aun cuando Jean Paul Sartre apuntaba que: “Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren”. esto último resulta mucho más evidente si se tiene en cuenta que la crisis económica mundial está causando la desaparición de la clase media, es decir, la educación para los hijos, los HCM, la vivienda, el automóvil, los viajes de las vacaciones, las comidas en los restaurantes, etc. se están convirtiendo en un dominio exclusivo de los ricos.

La clase media nunca ha tenido lo que los marxistas llaman conciencia de clase, la clase media aunque empobrecida continua pensando como aristócrata. En Venezuela la nómina mayor asalariada petrolera y los profesores universitarios anteriores al chavismo, se distinguían por la manera de su comportamiento social, su lenguaje, sus gustos y sus inclinaciones consumistas eran típicamente aristócratas. Esta clase media en ningún momento reparo que no tenían ningún vínculo con la propiedad, es decir, su casa o apartamento, su automóvil, su HCM, sus comidas en restaurantes, sus viajes de vacaciones, etc. son estrictamente financiados, por lo que trabajan para pagar sus deudas. Hoy esta clase media forma parte de la clase de los vulnerables como la define el Banco Mundial que sobrevive como puede y cuyo poder adquisitivo sólo llega a los bienes de primera necesidad. Lo paradójico de esta clase media desde el punto de vista político es que se vuelve más conservadora, en el momento que corre el riesgo de perderse en el laberinto de la globalización y de la economía financiera pues es una clase social sin vínculos significativos con la propiedad.

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